DEBATE DE PRESUPUESTOS

Aróstegui censura al Gobierno que “derroche” en Gran Vía cuando “ahí fuera cada vez hace más frío”

Aróstegui censura al Gobierno que “derroche” en Gran Vía cuando “ahí fuera cada vez hace más frío”
Juan Luis Aróstegui antes del inicio del Pleno de este viernes.
Juan Luis Aróstegui antes del inicio del Pleno de este viernes.  

Aróstegui ejemplifica con comparaciones mismo gasto en publicidad que en los dos principales instrumentos de políticas sociales o más en la escuela hípica que en proyectos de Procesa y Servicios Turísticos, juntos, para evidenciar la falta de un proyecto de presupuestos que cohesione la ciudad con mayor desigualdad del país. Además deja caer que se está cometiendo malversación al gastar créditos para inversiones en gasto corriente


Dos mundos diferentes. O dos formas de ver la realidad y la actividad política. O en sentido literal como lo ha explicado el portavoz de Caballas, Juan Luis Aróstegui, “un mundo entre el PP y Caballas” que llevará a los localistas a votar en contra del presupuesto general de la Ciudad Autónoma que ha presentado en el Pleno de la Asamblea este viernes el Gobierno de Vivas. Y ese mundo de diferencia y esas dos visiones se sintetizan bastante bien en una inversión: la de Gran Vía, cerca de 8 millones. Un gasto que los localistas consideran que no es necesario, que es “un derroche”, como gran parte del presupuesto y que no atiende “necesidades esenciales” que existen y muchas en la Ciudad. “Ahí fuera cada vez hace más frío. La lista de víctimas se amplía diariamente. La paciencia se agota. Ceuta, con su actitud y su política, corre peligro”, le ha lanzado Aróstegui al Gobierno al final de su intervención.

Aróstegui ha repasado de forma somera una lista de inversiones que el propio PP había consignado años atrás en las cuentas públicas para dejarlas caer en el olvido a pesar de haberlas defendido “con vehemencia”: el centro de menores, los mercados, los locales de las asociaciones de vecinos, la pista de atletismos (“esta es de Groucho Marx”, ha apostillado Aróstegui) o la infraestructura de tipo sociocultural en Benzú.

“Despareció. Todo desaparece. Todo eso no son reivindicaciones nuestras, son compromisos suyos defendidos aquí con vehemencia que uno se lo llega a cree. Se volatiliza y ahora no aparece. Cosas necesarias, y la prioridad pasa a ser Gran Vía. Cuando eso sucede es que estamos defendiendo cosas muy distintas de lo que decimos. Ustedes saben porqué van a gastarse 8 millones de euros en la Gran Vía. Vivas tiene la convicción de que los ceutíes son idiotas y cuando vean la Gran Vía bonita van a olvidarse de todo lo que ha pasado aquí. Su campaña electoral pasa por hacer una obra faraónica en Gran Vía porque Vivas piensa que lo que le da el triunfo es ‘Ceuta está muy bonita’ y cuando esto se hace dejando de lado tanta miseria, sufrimiento, pobreza y necesidad se está cometiendo una gran injusticia. Todo el mundo sabe que cuando uno tiene necesidades en cosas esenciales no puede gastar en cosas superfluas”, ha repasado Aróstegui.

Los de Aróstegui y Ali han reprochado al Gobierno que no use las cuentas públicas para intervenir en una ciudad aquejada de enormes carencias y necesidades y trabajar a favor de un modelo social que lime las desigualdades y que en cambio apueste por el derroche en cosas innecesarias.

Desigualdad y fractura social

“Esa actitud les ha llevado a que Ceuta sea hoy la capital de la desigualdad, y además, generacional, que a ustedes debería preocuparles. La gente joven no ve futuro, nadie. Hay una abismo entre los que ya estamos acostumbrados y vivimos bien o muy bien y la gente joven que no tiene perspectiva, que no se puede emancipar, no encuentra trabajo y se van o se quieren ir y no pueden. Hay una grave desigualdad entre empleados públicos y los del sector privado. Unos son una clase bien y acomodada contra sueldos cada vez peores y contratos más precarios. Hay una terrible desigualdad entre el modo de vida en el centro y la periferia. Una desigualdad que ustedes mismos se encargan de acentuar al mismo tiempo que niegan. Terrible desigualdad social entre personas acomodadas y personas pobres o humildes. Abrumadoramente mayoritaria la pobreza entre los musulmanes. Esta es una cuestión que no se puede obviar ni menospreciar. Es un problema de profundidad de esta ciudad. Frente a esta capital de la desigualdad y estos procesos que se van intensificando año a año, una actitud responsable sería usar sus recursos para limar esas grandes brechas”, ha repasado Aróstegui para evidenciar con algunos datos que el Gobierno no lo hace.

La principal necesidad de los jóvenes no aparece ni como palabra una sola vez en 2000 folios de presupuesto: vivienda. 300.000 euros para políticas juveniles: “lo mismo que ustedes se pueden gastar en subvencionar a sus amigos de los helicópteros”. Tampoco aparece la palabra Tarajal. “Procesa y Turismo suman menos que lo que se gastan en mantener la escuela hípica. No hay una sola iniciativa que merezca este nombre”.

Y ante la desigualdad, políticas que, Caballas considera ahondan en las desigualdades. “La ciudad se cuartea por momentos” ha espetado Aróstegui.

“Política social. Es indignante el modo en el que ustedes tratan este problema. Lo es porque mientras no cambien de mentalidad y sigan pensando que la gente pobre es gente pícara, que acuden con subterfugios para hacerse con subvenciones que no merecen, que vienen de manera torticera a cobrar ayudas injustas, mientras sean enemigos de los pobres no podrán hacer política social justa. Claro que es verdad, alguno habrá que haya ido a cobrar ayudas en mercedes pero eso no lo pueden elevar a norma”, ha defendido Aróstegui, para rematar con un dato:

“Sus dos instrumentos esenciales de política social: Alojamiento alternativo e IMIS suman lo mismo que las campañas publicitarias. Son una impugnación clara e irrebatible a su forma injusta de concebir sus políticas sociales. La gente tiene mucha paciencia, pero la paciencia no puede ser ilimitada”, ha avisado Aróstegui.

“Cuando la desigualdad se convierte en la norma, la sociedad está afectada de lleno en su núcleo fundamental. No hay forma de convivir sin principio de solidaridad que cohesione nuestra vida en común. Ustedes están confiados en que no pasa nada, pero las cosas pasan. Tomen ejemplos de otras circunstancias. Lean un poco, a lo mejor empiezan a entender que lo que hacen de profundizar en las desigualdades, de ignorar los problemas, puede tener un coste enorme para esta ciudad. Sigan tocando sus violines”, les ha reprochado Aróstegui.

Malversación

Sobre el armazón y el esqueleto presupuestaria, quizás lo más grave ha sido la advertencia que ha dejado caer el portavoz de Caballas al Gobierno para que apure los dos meses que le quedan al ejercicio para cuadrar su contabilidad. Según Aróstegui el Ejecutivo está usando dinero de préstamos solicitados a bancos para inversiones para destinarlos a gasto corriente: “Están pagando con prestamos gastos corrientes y eso se llama malversación de fondos públicos. Eso tiene un precedente, Emvicesa, miren como les salió”, ha dejado caer Aróstegui.

Para Caballas el ejecutivo es un “gobierno decadente” corroído por el peso de los años en el ejercicio del poder y la inercia que hace que no se replanteen subvenciones cuya utilidad pública se ha perdido y se mantienen más por “el titular de la misma” que por otra cosa.

Aróstegui también ha puesto otro dato sobre la mesa, 300 puestos de trabajo perdidos en la administración local que provoca que “las plantillas estén descompensadas y mal dotadas”. Algo que Aróstegui cree que el propio Ejecutivo reconoce cuando justifica su recurso a Tragsa porque son “incapaces de tramitar un expediente de contratación en menos de 8 meses” o tiran de planes de empleo para cubrir actuaciones que deberían hacerse con personal propio de la Ciudad.

Aróstegui ha apelado también a la responsabilidad a la hora de gastar el dinero. 150 millones de euros que aportan los españoles de otros lugares, “como los de Linares donde hay un 50 por ciento de paro o los pueblos de la costa gaditana” ha citado Aróstegui para pedir una mayor eficiencia y utilidad del gasto público.

“Ustedes, los patriotas de pacotilla, deberían tener mucho cuidado para que ese dinero que llega aquí esté justificado y no se injusto. Malversan la realidad y ese dinero que obtienen en base a nuestro paro, nuestro fracaso escolar, nuestra situación de frontera, nuestras dificultades… Lo justifican muy bien y luego lo despilfarran en gastos superfluos. Nos va a pasar factura. Bastante mala imagen empezamos a tener ya para que además parezcamos unos chupópteros. 150 millones de solidaridad que llegan para que ustedes se los malgasten sus cositas”, ha afeado Aróstegui.