Aróstegui desquicia a Vivas, que acaba igualando la defensa del territorio a los derechos humanos


Aróstegui desquicia a Vivas, que acaba igualando la defensa del territorio a los derechos humanos

- El Partido Popular niega su apoyo a la marcha homenaje a los 15 fallecidos en el Tarajal convocada para el sábado

- El propio Vivas, visiblemente crispado, niega la disponibilidad de su formación a encontrar puntos en común y expresar su reconocimiento a las víctimas, sin mencionar la marcha

El concejal de Caballas, Juan Luis Aróstegui, sacó de sus casillas este jueves durante el debate plenario al presidente Vivas al defender la propuesta de su formación para que el Pleno de la Asamblea de Ceuta expresara su apoyo a la marcha que conmemorará las 15 muertes de inmigrantes en la playa del Tarajal hace ahora un año que recorrerá Ceuta este sábado desde el CETI hasta la playa fronteriza. Hasta tal punto que Vivas negó la disponibilidad de su formación a apoyar no ya la marcha sino una parte del texto de la propuesta, que el PSOE propuso convertir en la parte dispositiva, eliminando toda mención a la marcha y dejándolo en un reconocimiento expreso a las víctimas de la tragedia.

Aróstegui anticipó la negativa del PP, para dejar sobre la mesa la transaccional propuesta por Carracao y fue en ese momento en el que el presidente, Juan Vivas, perdió la templanza y visiblemente crispado negó cualquier posibilidad de acuerdo:

“El atributo ético de la defensa de los Derechos Humanos lo tiene usted. Nosotros somos unos perversos y unos malvados que usamos la mentira incluso para hablar de derechos humanos –espetó Vivas a Aróstegui en tono irónico y visiblemente airado–. La defensa de los Derechos Humanos es una cuestión fundamental e importante, pero igual de importante es la defensa del territorio y su integridad”, igualó Vivas.

El argumento presidencial de atribuir a los inmigrantes, los muertos y los supervivientes, que intentaron cruzar el Tarajal en el alba del 6 de febrero de 2014 una intención invasiva, es un lugar común del argumentario esgrimido por el Partido Popular al hablar del asunto.

Y de lugares comunes estuvo lleno el debate por todos los lados de la discusión. “Los 15 muertos del Tarajal no fueron un accidente, ni fue un caso fortuito, ni un avatar de la naturaleza. Fue la consecuencia de una acción política determinada”, defendió Aróstegui.

“Esta institución tiene y debe cumplir una función pedagógica en cuanto a la formación de los valores en la que queremos que esto se fundamente y se proyecte en el futuro. La piedra angular de esa ética colectiva son hoy los Derechos Humanos no puede ni debe haber ninguna acción pública que esté por encima o vulnere algo en lo que hay unanimidad universal en estos momentos. El 6 de febrero pasado se vulneraron de manera flagrante e hiriente en Ceuta. Y ha sucedido de manera impune. Y esto es quizás la parte más amarga de toda esta situación. Parece que incluso diríamos que las 15 personas muertas se lo buscaron”, esgrimió Aróstegui.

“Ese señor director de la Guardia Civil vino a Ceuta disfrazado de energúmeno y sigue siendo director de la Guardia Civil. Ese delegado del Gobierno en Ceuta que mintió siendo delegado del Gobierno sigue siendo delegado del Gobierno. Ese ministro que mintió sigue siendo ministro. Los únicos que falta son los inmigrantes muertos”, lanzó Aróstegui.

Y por más que intentó el de Caballas sacar del debate la trayectoria de la Guardia Civil, el apoyo a este cuerpo y a otros, para intentar circunscribir a si la acción de esa mañana de los agentes disparando pelotas a los inmigrantes que zozobraban sobre el agua fue una orden correcta o no, el Gobierno y el grupo Popular por boca de Yolanda Bel, esgrimió como desde el pasado 6 de febrero cada vez que se ha debatido el asunto, eso mismo, que el asunto daña la imagen y el buen hacer de la Guardia Civil y su planteamiento es por tanto un ataque a la institución, un ataque “intolerable”.

“Estamos con la Guardia Civil, a la que usted acusó de comportarse como las mafias. Nuestro apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que nosotros lo vamos a hacer hasta la saciedad, aunque algunos no. El cumplimiento de los Derechos Humanos, por encima de todo, pero también tienen que cumplimentarse con un derecho y un deber que es que las fronteras tienen que ser respetadas, y ahí volvemos a reconocer a la Guardia Civil porque gracias a su labor se protegen y preservan las fronteras de Ceuta y Melilla”, hilvanó Bel.

Y de esa extensión del asunto en concreto de los actos de los guardias civiles el 6 de febrero y la cadena de mando que acabó con los disparos de pelotas de goma a los inmigrantes en el agua que finalmente murieron ahogados a convertirlo en una cuestión de toda la institución, lo mismo con la falta de avance en la instrucción judicial que aún está abierta. Lugares muy comunes en el discurso mantenido por el Gobierno y por el PP en estos doce meses. Y de la Guardia Civil al Gobierno y a todo.

“Me molesta que alguien vaya a venir, unas 250 ó 300 personas, si lo que quieren venir es a seguir pidiendo dimisiones, a hacerse la foto o a decir que aquí se hace todo muy mal. Pero si lo que intenta es darnos lecciones a los ceutíes de algo, espero que solo vengan a decir sandeces porque hasta ahí aguantamos pero que no vengan a darnos lecciones, nos sobran los que vienen mil veces a darnos lecciones. Las muertes no hay que tratarlas como una rutina, pero tampoco para sacar rédito político, que es lo que se está haciendo. Servirse de unas muertes que todo el mundo siente aquí, más que esos señores que van a venir. Manipulación política de unas muertes, eso sí que es rastrero. Algunos en este año sí lo han hecho”, argumentó Bel.

Para Bel los convocantes lo que han hecho es poner en tela de juicio a la Guardia Civil a la que han calumniado como cuerpo, a la Justicia, al Gobierno y a las Instituciones Europeas. “¿Y quieren que vayamos?, se preguntó de forma retórica.

“En la Edad Media a los que intentaban acceder a la fortaleza, los de dentro les echaban aceite hirviendo y eso estaba bien, también”, comparó Aróstegui para tratar de evidenciar que la defensa del territorio no puede estar por encima del respeto a los Derechos Humanos o al menos debe ser compatible.

“¿Defender la frontera? Sin duda. ¿Que la Guardia Civil es un cuerpo de prestigio y eficaz? Sin duda. ¿Qué hay que respetar las fronteras? Sin duda. Pero no se pueden lanzar pelotas de goma a personas indefensas. Eso también sin duda. Y cuando eso pasa no se debe esconder la cabeza debajo del ala. Nadie da lecciones de nada a nadie. O se está comprometido con los Derechos Humanos o no se está”, defendió Aróstegui.

De nada le sirvieron los intentos de alejar el debate de un juicio a las instituciones para circunscribirlo a los hechos y actuaciones concretas de aquella triste mañana del 6 de febrero. "Si quieren y estiman que este es el lugar adecuado para debatir sobre las condiciones en las que desarrolla su labor la Guardia Civil lo hacemos, seguro que nosotros vamos a apoyar más a la Guardia Civil que ustedes, porque hay reclamaciones de más medios históricas que ningún gobierno atiende", llegó a decir Aróstegui.

El debate no se movió un milímetro de los lugares comunes de este último año. Al final el PP votó en contra, y el resto a favor.