PROPUESTA AL PLENO

Caballas aboga por municipalizar los autobuses urbanos para mejorar el servicio y ahorrar

Caballas aboga por municipalizar los autobuses urbanos para mejorar el servicio y ahorrar
autobús frontera
autobús frontera  

El Gobierno de la Ciudad quiere negociar en septiembre con la oposición los pliegos de condiciones para la renovación de la concesión del servicio público de transporte urbano en autobús que desde hace medio siglo presta la empresa 'Hadu-Almadraba', pero Caballas se va a adelantar y en el Pleno de este mismo mes va a proponer a la Corporación un cambio radical del modelo de gestión, apostando por su municipalización.

"La ley establece con mucha claridad y precisión el procedimiento que se debe seguir: es una decisión que requiere al menos tres Acuerdos Plenarios y una exposición pública de una memoria que debe ser determinante", ha explicado este sábado la coalición, que propondrá "iniciar el expediente" con la creación de una Comisión de Estudio que se encargue de su redacción.

A juicio de los de Mohamed Ali "es el momento de que el Pleno haga una reflexión política serena, y sobre todo rigurosa, sobre cuál es la mejor forma de gestionar este servicio atendiendo a los intereses generales. Frente a quienes rechazan de forma cerril cualquier prestación directa de un servicio público como este, Caballas ha recordado que Madrid y Málaga, "los Ayuntamientos de mayor población que gobierna el PP", tienen sendas empresas públicas para ofrecerlo.

Las ventajas del cambio de modelo sería, según Caballas, básicamente cuatro ligadas a la calidad del serviciio, un ahorro presupuestario, mayor participación en la gestión y mejores condiciones laborales para los trabajadores:

  • Calidad del servicio: Según Caballas, "las empresas contratistas están para ganar el máximo dinero posible; si bajan los costes (reduciendo medios en cantidad o calidad) consiguen aumentar los beneficios que van a los bolsillos de los accionistas". Con la gestión directa "desaparece esta tensión, los posibles beneficios se reinvierten en mejorar el servicio o abaratar el precio, y además la institución dispone de los resortes para controlar que el servicio funcione bien, sin tener que andar detrás de la empresa contratista que luego hace caso o no".
  • Ahorro presupuestario: La eliminación de los contratos supondría "la desaparición de partidas como el beneficio empresarial engordan innecesariamente la factura del servicio pagado por el Municipio". El Tribunal de Cuentas y otros organismos han realizado informes que avalan estos ahorros de la gestión directa, que en algunos casos ha llegado hasta un 50%. En nuestro caso, debemos añadir que la Ciudad ya paga más de 300.000 euros anuales a la actual concesionaria.
  • Participación en la gestión: Mientras la gestión privada "niega por principio la participación", la directa sí posibilitaría "que trabajadores y usuarios participen, en los términos que se considere, en la gestión del servicio; y en la medida que esto ocurra, la implicación será mayor, repercutiendo en una mayor eficacia de los recursos e incluso un ahorro de costes".
  • Condiciones laborales de los trabajadores. Otra manera de aumentar los beneficios empresariales es "el abaratar costes laborales, ocasionando un deterioro generalizado de las condiciones laborales de los trabajadores, afectados por despidos, bajada de sueldos, subcontrataciones, pérdida de derechos, etcétera, lo que sin duda repercute negativamente en las condiciones del servicio que se presta", advierte la coalición.

Enfrente, la coalición opina que el modelo de concesión ha mostrado mútiples debilidades, entre otras la ausencia de "un título que regule las condiciones que la empresa concesionaria debería cumplir". "Este periodo de opacidad administrativa e impunidad empresarial ha servido para poner de manifiesto las nefastas consecuencias que para el interés general acarrea este modo de gestión en servicios públicos de esta naturaleza" entiende Caballas.

Según la formación localista, durante estas últimas décadas "la organización del servicio ha pivotado sobre el beneficio empresarial y no sobre el objetivo prioritario de disponer de un servicio de calidad, moderno y capaz de conectar de manera adecuada todo el territorio a precios asequibles".

Además, la empresa ha establecido líneas, horarios y frecuencias a su antojo "con la connivencia parcial y esporádica de los Gobiernos de turno" en función solo "de la rentabilidad económica de cada uno de los servicios" y el resultado ha sido "una flota de autobuses obsoleta, antigua y desvencijada, unas instalaciones impropias de un servicio municipal, zonas de la Ciudad a las que no llega nunca el autobús; otras en las que la frecuencia es desesperante; rutas “kafkianas”, y servicios reiteradamente demandados e incumplidos como las de la nueva prisión, los autobuses nocturnos, la conexión interbarriadas, Universidad, etcétera)".