IUS SOLI

Ceuta y Melilla, contra la españolidad de la segunda generación de foráneos nacidos en sus hospitales

Ceuta y Melilla, contra la españolidad de la segunda generación de foráneos nacidos en sus hospitales
Imagen de recurso.
Imagen de recurso.  

Incluso quienes atisban un interés partidista en el movimiento del PP de Ceuta y Melilla para cambiar el Código Civil y suprimir las ventajas que concede para acceder a la nacionalidad el haber nacido en las ciudades autónomas ven oportuna una modificación no circunscrita a las ciudades autónomas que limite el ius soli, el derecho de suelo, introducido para "evitar la perpetuación indefinida de las estirpes de extranjeros en el territorio español".

Desde la redacción del año 1954 hasta la actual se fue ampliando el ámbito de los beneficiarios suprimiendo la concurrencia de algunos requisitos como exigencia de que ambos padres extranjeros hubiesen nacido en España o que ambos tuvieran su domicilio en España en el momento del nacimiento del hijo.

Así, ahora el Código Civil dice que son españoles de origen "los nacidos en España de padres extranjeros si, al menos, uno de ellos hubiera nacido también en España". Se exceptúan "los hijos de funcionario diplomático o consular acreditado en España" y los Gobiernos de Ceuta y Melilla aspiran a que también se deje fuera a "los hijos de los extranjeros" nacidos en las ciudades autónomas.

Fuentes jurídicas que trabajan a diario con temas de nacionalidad advierten de que es "peligroso" plantear excepciones legales para determinados territorios como, en este caso, las ciudades autónomas, y abogan por estudiar directamente el cambio de regulación del ius soli en todo el país.

Ese es el camino, hasta ahora "muy poco utilizado" por una simple cuestión de edad, que abre la puerta al pasaporte español sin tener ninguna relación con España, ya que el otro artículo que quieren cambiar los Gobiernos de Ceuta y Melilla, el que permite conseguir la nacionalidad con un año de residencia legal en territorio nacional (se quiere llevar ese periodo mínimo a una década), ya exige una vinculación regular con el país.

En 2017, el último año con datos cerrados, accedieron a la nacionalidad española 139 extranjeros (92 por residencia), un tercio de los que los que lo consiguieron en 2013 y 2014 (420 y 416, respectivamente). En ambos casos la mayoría la consiguieron por residencia (393 y 322).

La propuesta de iniciativa legislativa gestada en Melilla que el Gobierno de Vivas ha asumido como propia y también va a someter este mes a la consideración del Pleno cifra en unos 2.500 los partos de ciudadanas marroquíes que tienen lugar cada año en las ciudades autónomas por mujeres que "no tienen vínculo alguno con ellas".