El Gobierno de España excluye el árabe ceutí de su último informe sobre las lenguas minoritarias nacionales

Imagen de una actividad con motivo del Día Internacional de las Lenguas Maternas.

Tras incluirlo en los de 2010 y 2014, el Ministerio de Presidencia excluye el dariya de su balance. Para el Ejecutivo de la Nación la lengua de la mitad de los caballas "no tiene en sentido estricto una presencia tradicional o histórica  en Ceuta, sino tan reciente como la afluencia de inmigrantes de origen magrebí".

Doce años después, el árabe ceutí ha vuelto a desaparecer de la radiografía de la situación de las lenguas minoritarias que cada cuatro años hace para el Consejo de Europa el Gobierno de España, que hace ocho ya señaló que a su juicio se trata de una que "no puede considerarse" como tal "según el actual concepto legal para las mismas recogido en la Carta Europea"; que no está "situación de peligro" y que "no es en sentido estricto una lengua con una presencia tradicional  o histórica  en Ceuta, sino tan reciente como la afluencia de inmigrantes de origen magrebí".

El Ministerio de la Presidencia del Gobierno de Rajoy no ha incluido el dariya en su V Informe sobre el cumplimiento en España de la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias que acaba de remitir al Consejo de Europa sobre el periodo 2014-2016, en el que hace un repaso de la situación de las lenguas cooficiales (el catalán en Cataluña y Balears; el gallego en Galicia; el valenciano en la Comunidad Valenciana; el euskera en el País Vasco y Navarra; y el aranés en el Valle de Arán) y de otras regionales o minoritarias sin mayor reconocimiento institucional como el asturiano, las de Aragón, el leonés y el amazige en Melilla.

La Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales se ratificó en Estrasburgo en 1992 por los estados miembros del Consejo de Europa para defender y promocionar “todas las lenguas de Europa que carecen de carácter de oficialidad, que siendo oficiales en alguno de los firmantes no lo son en otros o que siendo oficiales están “en manifiesta debilidad”.

El árabe ceutí sí fue objeto de atención por parte del Gobierno de España en sus informes fechados en 2010 y en 2014 pero ahora vuelve a la situación de 2006 sin mención alguna. En su penúltimo diagnóstico, el Ejecutivo central ya advirtió que “dado que el Estatuto de Autonomía de Ceuta ni reconoce como oficial ni establece ningún tipo de protección o amparo especial para el dariya, no cabría considerar incluido tal dialecto en el ámbito de protección de la Carta Europea”.

Además, alertó de que “evidentemente, no constituye parte del acervo histórico cultural europeo que corre el riesgo de desaparecer por una progresiva uniformización lingüística continental” y subrayó que “en realidad, no es una lengua propiamente europea que corra el ‘riesgo de desaparecer con el tiempo’: es una lengua ‘nueva’ sobre el territorio de un Estado europeo y no una lengua ‘vieja”.

“El dariya es una lengua que surge en Ceuta como lengua proveniente de una inmigración y, por lo tanto, de acuerdo con el Artículo 1 ii) de la Carta Europea no puede ostentar la consideración de lengua regional o minoritaria”, concluyó el informe español, que concluyó que “la presencia de tal dialecto no es tradicional, sino fruto de una relativamente reciente y muy numerosa afluencia de personas de otro país”.

A juicio del Gobierno, el árabe ceutí “en realidad, no es una lengua propiamente europea que corra el ‘riesgo de desaparecer con el tiempo’: es una lengua ‘nueva’ sobre el territorio de un Estado europeo y no una lengua ‘vieja”

En su último balance sobre la situación de las lenguas minoritarias en España, el Comité de Expertos del Consejo de Europa, que ahora deberá analizar el quinto balance elaborado por las autoridades nacionales, lamentó que “existe una falta de protección adecuada para las lenguas más amenazadas, como el árabe en Ceuta, el portugués en Extremadura, el leonés en Castilla y León, el gallego en Extremadura y el valenciano en Murcia”. “En consecuencia, se necesita una mayor atención y nuevas medidas”, reclamó reconociendo que “sin embargo, se han logrado algunos avances con respecto al tamazight en Melilla”.

En relación con la situación en la ciudad hermana, el Gobierno de Rajoy explica ahora que “el Instituto  de  las  Culturas  y  Consejería  de  Presidencia de Melilla están totalmente  comprometidos” a recopilar datos sobre el número de hablantes de amazige y que a tal efecto se prevé “llevar a cabo un censo sociolingüístico durante los años 2018 y 2019 con el fin de poner disponer de un mapa real por barrios y distritos”.

“El aprecio de la Lengua Amazige es una realidad constatable en Melilla, ya que a nivel laboral cada vez hay más demanda de personas que dominen dicha lengua y es una necesidad la   formación de personas con un   nivel cultural alto que la dominen a la perfección”, estima.

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