URBANISMO

El Gobierno del PP se empecina en la Gran Vía pese al rechazo de gran parte de la sociedad

El Gobierno del PP se empecina en la Gran Vía pese al rechazo de gran parte de la sociedad
Aspecto actual de la Gran Vía./archivo
Aspecto actual de la Gran Vía./archivo  

El 80 por ciento de los lectores de Ceutaldia.com rechazan el gasto de cerca de un millón de euros en farolas para la nueva Gran Vía y la patronal también hizo ver al Gobierno que no considera el proeycto prioritario en una reunión


Se podría decir que más que en ninguna otra gestión o proyecto, el Gobierno del Partido Popular en la Ciudad Autónoma de Ceuta ha estado poniendo toda la carne en el asador en los últimos meses en sacar adelante el macroproyecto de reforma de Gran Vía, calle Jáudenes y Plaza de África. Un proyecto que incluye algunos suntuosos gastos como el de las las farolas, 16 a más de 60.000 euros por bombilla, para imitar a las del Paseo de las Ramblas en Barcelona, y que disparan la inversión en luminaria para una sola calle a casi un millón de euros, cuando siguen siendo muchos los barrios del extrarradio que aquejan falta de luz en sus calles.

Ese gasto por ejemplo lo han rechazado los lectores de Ceutaldia.com. Preguntados por ese particular, uno de los pocos aspectos del proyecto que ha trascendido, el 78,47 por ciento de los lectores (594 votos) que mostraron su opinón a través de una encuesta consideraron que gastar 900.000 euros en 16 farolas en la Gran Vía está “muy mal”, a otro 1,98 por ciento le pareció “mal”, en total el 80,45 por ciento de los lectores de este medio que opinaron desaprobaron el gasto. El 15,98 por ciento de los lectores lo consideraron “muy bien” y otro 2,38 por ciento “bien”, un 18,36 por ciento aprueban por tanto el gasto en farolas. Tal vez, por este rechazo palpable incluso en los bares, el Ejecutivo ha optado por no exponer a la luz pública el proyecto.

Ese trámite de exposición pública se lo ha venido reclamando Caballas por activa y por pasiva e incluso con la amenaza sobre la mesa de plantar al Ejecutivo ante los juzgados de Lo Penal por prevaricación. La coalición busca que el Ejecutivo cumpla Ley, al entender que cambiar la dirección del viario urbano afecta al Plan General de Ordenación Urbana, que el proyecto afecta a un Bien Cultural protegido, como la Basílica Tardorromana, y que por tanto es obligatorio exponerlo al público para abrir un tiempo de alegaciones.

Caballas intuye que de abrir ese melón, el Ejecutivo recogería en forma de alegaciones el rechazo social que parece generar el proyecto. El Colegio de Arquitectos de Ceuta ya presentó las suyas contra la mera encomienda de gestión para la redacción del proyecto a Tragsa.

El PP ha aprobado el proyecto en Pleno en solitario tantas veces como se ha votado algo relacionado con él. Y ha podido constatar las críticas más a pie de calle en algunas de las reuniones privadas que ha mantenido con diversos agentes sociales y económicos para defender su proyecto.

También con los empresarios, sus más firmes aliados dentro del tejido social otras legislaturas no dudaron en leerle la cartilla al Ejecutivo de Vivas cuando les presentó la reforma. Tanto que algunos de los que asistieron a aquel encuentro lo que recuerdan es el “enfado” de Mabel Deu, cuando algunos de los cargos de la patronal le señalaron “el electoralismo” que impregnaba la obra y le recordaron los muchos problemas y más graves que soporta Ceuta sin que el Ejecutivo gaste un euro público en abordarlos: frontera, paro, precio del transporte marítimo, educación, o últimamente la situación de la hostelería que permanece con un 90 por ciento de terrazas fuera de la ordenanza sin que Fomento se planté si quiera reformar la normativa.

El argumento de algunos miembros de la patronal coincidió con las críticas de Caballas al proyecto, tildándolo de electoralista. Básicamente la coalición y no sólo la coalición, cree que el Gobierno del Partido Popular espera recoger votos mostrando una calle tan emblemática como la Gran Vía remodelada e inaugurada a pocas semanas de la cita con las urnas en mayo de 2019.

La coalición que se ve ya abocada a la vía judicial, ha contribuido a incrementar la presión social lanzando incluso memes en las redes sociales que comparaban el gasto en la Gran Vía ceutí con el que preveía el Ayuntamiento de Carmena en la emblemática vía madrileña que lleva el mismo nombre. Reformar en Madrid (3 millones de habitantes) la calle de 1.500 metros de longitud y 6 carriles de anchura cuesta 9 millones, casi los mismos, por los que saldrá la reforma de la vía ceutí (85.000 habitantes), 300 metros de longitud y dos carriles. Eso sí, aquí se pondrán farolas de a 60.000 euros cada una.

Y ese es uno de los frentes abiertos sobre la reforma. Uno importante, el de los plazos, que han aconsejado al Gobierno no exponerlo al público, aún a riesgo de una demanda penal, que Caballas daba por segura este mismo sábado. Exponerlo al público alargaría los trámites para la obra, que cuenta con un plazo de ejecución de 14 meses, el Ejecutivo ya roza el límite, la obra estaría lista entre marzo y abril de 2019 si empieza a lo largo de enero, las elecciones son en mayo. La idea de fondo es que si los plazos hicieran inviable que la remodelación estuviera lista para las elecciones, tal vez el Ejecutivo se olvidaría de ella y destinara esos 8 millones de euros a otros objetivos más urgentes.

El siguiente capítulo de la Gran Vía no se va a escribir en la propia calle y sobre la obra y sí en los Tribunales, a los que tras la decisión del viernes del Consejo de Gobierno de adjudicar a Tragsa los trabajos mediante una encomienda de gestión, piensa desembocar Caballas, al entender que la obra afecta a cuestiones sobre las que toda la sociedad tiene el derecho, recogido por Ley, de opinar, y que el Ejecutivo burla al no exponer el proyecto de remodelación a la luz pública permitiendo las enmiendas de unos y de otros, y adjudicándolo como le dijo Caballas en el último Pleno “como si fuera un cambio de losetas”. La obra entrará con seguridad en fase judicial a lo largo de la próxima semana, y la Justicia podría hacer embarrancar el proyecto estrella del PP de Vivas para esta legislatura, un proyecto en el que se ha empecinado a pesar de la contestación social al mismo y la oposición política, juzgados incluidos.