CONFERENCIA

Ignacio Cembrero sobre la frontera: “Esto va a ir a peor mientras no haya reacción del Gobierno español”

Ignacio Cembrero sobre la frontera: “Esto va a ir a peor mientras no haya reacción del Gobierno español”
Ignacio Cembrero
Ignacio Cembrero  

Más de 200 personas llenan la sala de usos múltiples de la Biblioteca para escuchar las reflexiones del periodista y escritor Ignacio Cembrero sobre la situación de la frontera de Ceuta con Marruecos, invitado por el Instituto de Estudios Ceutíes (IEC) en una conferencia coloquio presentada por José María Campos.


La Biblioteca Pública era este lunes lo más parecido a un día cualquiera en la frontera del Tarajal: más de doscientas personas se apretujaban en la sala de usos múltiples aunque, en este caso, la culpa no es de Marruecos, o al menos no toda. La culpa del llenazo en la Biblioteca era de un periodista y escritor, Ignacio Cembrero, invitado por el Instituto de Estudios Ceutíes (IEC) a una charla coloquio sobre la situación imposible de la frontera de Ceuta y la actitud hostil de Marruecos. Presión que, en el caso de Ceuta, se aceleró desde el pasado octubre, vetando primero el porteo, después el paso incluso de pequeña compras incumpliendo el régimen de viajeros y finalmente prohibiendo desde este pasado lunes la entrada de pescado marroquí en la ciudad autónoma.

Ignacio Cembrero conoce bien Marruecos y sus engranajes, no en vano pasó casi una vida trabajando como corresponsal en el Magreb para El País, con acceso a las más altas esferas del entorno de Mohamed VI. Pero en 2014 Cembrero fue expulsado de Marruecos sin explicaciones oficiales y sin que mediara denuncia ni queja pública del diario para el que trabajaba, ni mucho menos del Gobierno español. Un silencio recurrente cuando se trata de responder a Marruecos. 

“Lo que sucedió en la aduana de Melilla es mucho más grave que el Perejil”

Hoy, después de un breve paso por El Mundo, trabaja para El Confidencial Digital, colabora con La Sexta, con medios franceses y sigue publicando ensayos como ‘Vecinos alejados. Los secretos de la crisis entre España y Marruecos’. Un trabajo en el que analizaba la agresión de Marruecos a la soberanía territorial de España en el islote de Perejil. Una incidente de poca monta en comparación con el cierre unilateral de la aduana de Melilla en 2018 o las sucesivas vueltas de tuerca para asfixiar la frontera de Ceuta, compara Cembrero. “Lo que sucedió en Melilla es mucho más grave”. Pero pese a todo, de nuevo solo hay silencio en el Gobierno español.

“A Mohamed VI le gustaría acabar con lo que consideran las últimas reliquias coloniales, pero no se le pasa por la cabeza una invasión militar”

“No creo que Marruecos tenga un plan estratégico para asfixiar Ceuta y Melilla”, sopesa Cembrero. Pero eso no quiere decir que renuncie a ello, advierte. “Va probando”. Y en esas está ahora. El abuelo del actual monarca, Mohamed V -pone en contexto Ignacio Cembrero- unió los dos Protectorados en un solo Reino; su padre, Hassan II, se hizo con el Sáhara Occidental. A él le tocaría acabar con las dos “ciudades parásito” de Ceuta y Melilla. Pero pese a ello, al contrario que su padre, que no dejaba pasar un discurso sin reivindicar la soberanía de las dos ciudades españolas, Mohamed VI apenas ha hecho mención. “Se pueden contar con los dedos de una mano las veces que ha hecho mención a Ceuta y Melilla, la última hace trece años”, apunta Cembrero, con la visita de Rodríguez Zapatero a las ciudades autónomas. 

“A Mohamed VI le gustaría acabar con lo que consideran las últimas reliquias coloniales, pero no se le pasa por la cabeza una invasión militar”. El plan de Mohamed VI es otro, apunta Cembrero, yu pasa por desarrollar la zona norte del país, en especial lo que se conoce como Tamuda Bay, desde Ceuta a Tánger pasando por Tetuán. Una zona que su padre casi no pisó. “Hassan II solo estuvo una vez en Tánger en 36 años de reinado y fue de paso, para coger un barco”. Desde que su hijo llegara al trono en 1999, el norte de Marruecos, en especial la península de Tintigitana, es la zona que más se ha desarrollado con diferencia y Tánger es ya la tercera ciudad del país en volumen de PIB, adelantando a Fez, explica. 

"Sí pensé en una supresión paulatina del porteo, pero no se me pasó por la cabeza que lo hicieran así”

Pero pese a ello, admite que le ha pillado por sorpresa el repentino veto al contrabando del porteo (comercio atípico para España), aunque se veía venir, señala, recordando que ya había en marcha una comisión parlamentaria para allanar el camino. “Sí pensé en una supresión paulatina, pero no se me pasó por la cabeza que lo hicieran así”, reconoce, porque el impacto es mucho mayor para Marruecos que para España. Después vino el veto incluso a las pequeñas compras en régimen de viajeros y ahora la prohibición de la entrada de pescado marroquí en Ceuta. 

“Esto va a ir a peor mientras no haya reacción del Gobierno español”, advierte, matizando que en el caso del porteo o del pescado, Marruecos esta en su legítimo derecho, es también su frontera. Pero no así en el caso de la aduana de Melilla, fruto del Tratado de Fez  de 1866 y ratificado en 1956, pero que Marruecos ha sellado sin aviso y sin explicaciones. Y sin respuesta de España. “La no reacción en Melilla es incomprensible”, insiste Cembrero. Lo mismo ha ocurrido en el caso de la reivindicación de las aguas territoriales de Canarias. “Mauritania sí que ha protestado a su manera por la invasión de sus aguas”. Son muchos los casos en los que no hay reacción de España ante presiones o tretas de Marruecos, subraya el experto en el Magreb, recordando el incidente de una patrullera de la Guardia Civil con el yate Real en la bahía sur. Días después llegaron 1.200 inmigrantes a las costas españolas. España se deshizo en disculpas a todos los niveles, recuerda Cembrero y entre otras dimisiones, rodaron cabezas hasta en la Comandancia General de la Guardia Civil en Ceuta. “No solo presiona a España, también a Francia”, apunta recordando que los miembros del ejército marroquí no pueden ser acusados de tortura en suelo francés gracias a esas presiones de Marruecos, que no dudó para ello en interrumpir la colaboración con el gobierno francés en materia de lucha antiterrorista durante 2014 y 2015.  

Lo que tiene claro Cembrero es que, al menos en este capítulo, Vox no tiene la culpa. Primero porque los problemas empezaron mucho antes de los pactos del PP de Vivas con la ultraderecha, explica, y segundo porque le preocuparía sí se acercaran al Gobierno central, no al de Ceuta. Lo que sí inquieta a Marruecos es Podemos y su larga trayectoria de apoyo a la causa saharaui y su reciente apoyo a losa rifeños.

Las sugerencias de Cembrero para desatascar la frontera

Ignacio Cembrero tiene algunas “humildes sugerencias” para desatascar la frontera de Ceuta y traerla al siglo XXI y la primera e indispensable, aunque dolorosa, pasa por la integración en la Unión Aduanera. “No por razones económicas sino por razones políticas”, enfatizabrecordando que de este modo se reforzaría la integración de Ceuta y Melilla en la Unión Europea. Un movimiento al que tradicionalmente se ha mostrado reacio el PP, recuerda Cembrero, ni tampoco el PSOE acoge con excesivo entusiasmo. Así y todo, cree el reputado periodista que si lo reclaman los ceutíes y melillenses, España haría caso.

“Veo problemas pero no veo movilización, para hacerse oír hay que hacer ruido”, recuerda. “Hay que ir a Madrid, a Bruselas, hay que coger ejemplo del nacionalismo catalán”

Y es precisamente la movilización ciudadana otra de las sugerencias de Cembrero, aunque no ve movimiento. “Veo problemas pero no veo movilización, para hacerse oír hay que hacer ruido”, recuerda. “Hay que ir a Madrid, a Bruselas, hay que coger ejemplo del nacionalismo catalán”, anima, proponiendo llevar las reivindicaciones a los medios nacionales y a las redes sociales, con mensajes “en español, en inglés, en árabe”, también dirigidos a la opinión pública marroquí.  Cembrero apuesta también por ahondar en la multiculturalidad, reforzar la presencia de ceutíes musulmanes en las instituciones, mostrarse como ejemplo.  El periodista y escritor no descartaría tampoco acciones legales contra la decisión de Marruecos de prohibir el paso de pequeñas mercancías en régimen de viajeros, algo protegido por la legislación internacional .

Pero sobre todo, Cembrero propone que los partidos ceutíes olviden sus asuntos e intereses particulares y aúnen esfuerzos para ser escuchados en Madrid y en Bruselas. Y pone un mal ejemplo reciente, el del líder socialista ceutí, Manuel Hernández, en el reciente comité federal, en el que habló de los problemas de Ceuta: “Culpó a Vox y a Vivas, que es su labor, como oposición, pero no mencionó a Marruecos”.

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