DEBATE

Millán Astray, un pulso a la Ley de Memoria Histórica en el centro de Ceuta

Millán Astray, un pulso a la Ley de Memoria Histórica en el centro de Ceuta
Millán Astray durante una visita a Ceuta para la inauguración del monumento a González Tablas. 1935. Fuente. Catálogo del Archivo de Ceuta.
Millán Astray durante una visita a Ceuta para la inauguración del monumento a González Tablas. 1935. Fuente. Catálogo del Archivo de Ceuta.  

En pleno corazón de Ceuta, a los pies de la Casa de los Dragones, la calle Millán Astray desciende hacia el mar. Un nombre invisible para la mayoría, ya interiorizado, un eco lejano de la historia. El padre de la Legión para unos, un general franquista como pocos para el resto.

Para muchos ceutíes es el ‘primer Novio de la Muerte’, el fundador del Tercio Duque de Alba, un símbolo de Ceuta y del Ejército y punto. Pero, para otros tantos, Millán Astray fue algo más que un legionario, fue el inspirador del discurso de Franco, su jefe de propaganda y su mentor y que una calle le rinda tributo en pleno centro de la Ciudad Autónoma es una burla a la Ley de Memoria Histórica.

El artículo 15 Ley 52/2007 de 26 de diciembre de 2007, conmina a tomar las medidas oportunas “para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura”, salvo “menciones de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley”. Unos requisitos artísticos que no cumple Millán Astray, así lo consideró la Comisión de la Memoria Histórica del Ayuntamiento de Madrid, que le negó el indulto de la Historia e incluyó la avenida dedicada al general franquista en la lista de 27 calles a las que cambiar el nombre en cumplimiento de la Ley. Pero, en Ceuta no está tan claro.  La perspectiva, al parecer, puede cambiar la percepción de la Historia. Lo que en Madrid estaba meridianamente claro, a este lado del Estrecho no parece estarlo tanto.

En septiembre del pasado año, el diputado de Ciudadanos Javier Varga, presentaba un listado con 45 calles ceutíes con nombres de “militares, falangistas o voluntarios del bando nacional que como único mérito tienen el haber muerto durante la Guerra Civil”. Decenas de nombres entre los que ponen a remojo ocho, con “otros méritos” como como María Salud Tejero, locutora de radio, Queipo de Llano, el militar que dirigió con mano de hierro y mucha sangre el levantamiento en el Sur de España…o Millán Astray, fundador de la Legión y de Radio Nacional de España.

Unas dudas que Ciudadanos planteó entonces y explica ahora el diputado y portavoz Javier Varga. “Presentamos una relación de calles, setenta y tantas, que entendíamos estaban afectadas por la Ley de Memoria Histórica y otra relación de calles, siete u ocho, que eran dubitativas” Pero, visto el historial de Millán Astray ¿qué suscita dudas? “Evidentemente, Millán Astray tiene una vinculación muy concreta con Ceuta que puede dar lugar a que tenga una calle rotulada, pero también tiene un papel en la Guerra Civil que tendría que dar lugar a que no tenga dedicada una calle”. Un cruce de caminos que tiene fácil solución para Javier Varga: “Que pongan Millán Astray, fundador de La Legión”.

Una solución salomónica que podría aceptar a regañadientes el PSOE, explica Francisco Chaves, responsable de los socialistas ceutíes en los temas de Memoria Histórica, aunque su aspiración sería eliminar todo rastro de la Guerra Civil en el callejero de Ceuta. Una posibilidad que a Julio Basurco, de Podemos, le parece propia de una “postura cobarde” y “electoralista”.  Millán Astray era un antidemócrata y una democracia no puede rendir homenaje a un fascista, no hay más que hablar, fue un fascista que sepultó la democracia”. Basurco no cree que haya que darle más vueltas, no se trata de argumentos históricos, “al final es una decisión política” dice recordando el episodio en el que el ex presidente Fortes deslizó que el Gobierno de Vivas planeaba quitarle la calle a Millán Astray, despertando las críticas más feroces del sector más feroz del PP.

“Cuando uno toma decisiones de este tipo, de calado histórico, debe prescindir del corto plazo”, valora Aróstegui al hilo de la propuesta salomónica de Ciudadanos. “En esta ciudad sobre esta cuestión queda mucho trabajo que hacer, Ceuta debe borrar esa imagen  muy extendida de cuna del fascismo, de ciudad de extrema derecha, sería bueno que eso se fuera eliminando y en eso está claro que el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica si hay que hay que hacerlo con carácter general en toda España, en Ceuta hay que hacerlo con más motivo y con más severidad y en ese contexto esa calle debe cambiar el nombre por el de otra persona o efeméride que destaque los valores democráticos”, zanja Aróstegui.

Argumentos que se ven de un modo muy diferente al otro lado del debate, en La Legión. El teniente coronel José Luis Navarro, presidente de la Asociación de Antiguos Legionarios de Ceuta, voz autorizada para este reportaje por la Comandancia General de Ceuta, se muestra partidario de diferenciar, puntualiza: “para el legionario, Millán Astray es el fundador de la Legión, su primer Jefe, el que creó el credo, y de ahí no sale. No hay nociones políticas ni nada, es el creador de la Legión, nuestro primer Jefe, y ya está”.

Un discurso que comparte en parte el cronista oficial de la Ciudad, José Luis Gómez Barceló, que recuerda que Millán Astray nunca entró en combate en la Guerra Civil, ni habría podido tampoco tuerto y manco. Su vinculación con Ceuta, subraya Barceló, está únicamente relacionada con el Tercio, amén de haber sido destinado en 1913 al Serrallo y  de que lo nombraran Comandante General de Ceuta (1928 y 1930). Un personaje “peculiar”, admite el cronista, “histriónico y con la cabeza no muy bien amueblada”, pero que dejó una profunda huella en la ciudad.

Argumentos en uno y otro sentido que probablemente no vayan muy lejos. El Gobierno no es partidario de tocar el callejero, así lo ha manifestado en todas las sesiones plenarias en las que se ha abordado la cuestión. El Gobierno ya acometió esta labor con monumentos y placas en 2008, aún queda labor al tratarse de patrimonio artístico o propiedad del Ministerio de Defensa o de la Iglesia, lo que, alegan, está fuera de sus competencias. Y cambiar las calles, además, puede suponer un trastorno para los vecinos, argumentaba la entonces consejera de Cultura, Mabel Deu, en un Pleno en enero de 2016, señalando además que la propia Ordenanza Reguladora de Nomenclaturas no lo recomienda si el nombre de la calle está ya fijado.

Así y todo, el Pleno acordó en enero del pasado año por unanimidad reactivar la comisión que debía analizar las calles susceptibles de vulnerar la Ley de Memoria Histórica. La comisión se reunió una sola vez.