SUS PUNTOS DÉBILES

La valla que Zoido da por obsoleta

La valla que Zoido da por obsoleta
Vallado visto desde Finca Berroca.
Vallado visto desde Finca Berroca.  

La valla ya no cumple la finalidad para la que fue construida. Eso al menos aseguró el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, para explicar la presión migratoria sin precedentes que ha sufrido Ceuta en el último año, especialmente en este mes de agosto, con un millar de entradas por el vallado y un total de nueve saltos en los que han participado casi 9.000 personas y decenas de intentos fallidos. Cifras sin parangón en la ciudad autónoma.

“Los medios y elementos físicos han sido muchas de las ocasiones insuficiente para frenar los asaltos”, explicaba alegando que los migrantes son capaces de superarla “con extraordinaria rapidez”, desarrollan nuevas maneras de sortearla, se hacen con “herramientas” como ganchos o cizallas para romper los candados que cierran las puertas que comunican ambos lados del vallado e incluso con “inteligencia” realizan maniobras de despiste y aprovechan los puntos ciegos, explicó con tono comprensivo, como quien descubre que quienes intentan saltar la valla son personas.

Puntos flacos que harán necesaria una inversión de 12 millones de euros para una reforma “general” de un perímetro que hasta ayer, adelantó Zoido que no precisó en qué consistirán esas mejoras, salvo la alusión a la necesidad de encontrar una solución técnica para los dos kilómetros de zona ciega en el tramo de Finca Berrocal al morabito de Sidi Ibrahim, precisamente la zona más accesible y en la que concentran casi la totalidad de intentos de saltos y una mayor dotación de cámaras térmicas. De hecho el diputado de Ciudadanos Miguel Ángel Gutiérrez recordó al responsable de Interior  que en este capítulo debe hablar en singular pues solo está activa una cámara térmica.

Así es la valla

Una visión de endeblez  y vulnerabilidad que no corresponde a la realidad de un perímetro fronterizo de 8,4 kilómetros protegido con un imponente doble vallado. A lo que hay que añadir otra valla más pequeña y fosos en el lado marroquí, todo coronado por alambre de espino y afiladas concertinas en los primeros cuatro metros para impedir acercarse y una malla anti trepa que hace muy difícil encaramarse. Todo vigilado por un centenar de cámaras, cables bajo el suelo que conectan una red de sensores electrónicos de ruido y movimiento,  luces de alta intensidad,  equipos de visión nocturna, todo a cargo del programa europeo Frontex.

Un doble vallado, de alambre y acero galvanizado, que en 1996 levantaba 2,5 metros y que en la actualidad alcanza los 6 metros y, a juzgar por el anuncio de inversión, pronto alcanzará los 11 metros del vallado fronterizo de Melilla.