"SE ACERCAN LAS ELECCIONES"

Vivas inscribe en la "fabulación" la teoría del MDyC sobre un "pelotazo" con los chalés del Puerto

Vivas inscribe en la "fabulación" la teoría del MDyC sobre un "pelotazo" con los chalés del Puerto
Imagen de las viviendas unifamiliares del Muelle España.
Imagen de las viviendas unifamiliares del Muelle España.  

El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, ha enmarcado este lunes en el terreno de la "fabulación" propia de una época en la que se acercan las elecciones propicia para la búsqueda de titulares las teorías del MDyC que este fin de semana han apuntado a la intención de dar un "pelotazo" con los chalés del Puerto que la Autoridad Portuaria ya acordó demoler para ceder el suelo a la Administración autonómica y habilitar un vial de expansión.

A pesar de ello, de haberse descartado precisamente la venta de las viviendas, la formación de Fatima Hamed ha asegurado que sus ocupantes quieren hacerse con ellas a 150.000 euros por cada una y que el solar daría para levantar 500, un negocio de "100 millones de euros".

"Hay un acuerdo del Consejo de Administración para desafectar el suelo y, cumpliendo todos los trámites legales, cedérselo a la Ciudad para abrir un vial de expansión urbanística para la zona, nada más, y en la capacidad de influencia que tenga el Gobierno de la Ciudad no entra revisar ese acuerdo", ha zanjado Vivas, que ha lamentado la propagación de elucubraciones que solo "alarman" a la ciudadanía sin base.

La parcela en cuestión ya está excluida de la zona de servicio y desafectada del dominio público “por no resultar necesarios estos bienes para la realización de actividades portuarias esenciales o complementarias, ni para mantener la integridad del espacio portuario” y forma parte del patrimonio de la entidad, todo ello de acuerdo con una Orden del Ministerio de Fomento de 2015 que aprobó “la delimitación de espacios y usos portuarios”.

Rodríguez llevó al Consejo de Administración del Puerto hace exactamente dos meses, el pasado 4 de diciembre, tres posibles salidas para las casas de dos plantas que ocupan distintos altos (y no tan altos) cargos de la institución que hasta hace nada no pagaban ni el agua por ellas: tasarlas y venderlas, revisar la regulación de su uso (con más de medio siglo de antigüedad) o echarlas abajo. La última opción fue la predilecta para la mayoría y, por tanto, la adoptada.