SIN DAÑOS PERSONALES

Aburrimiento, pocos nervios, olor a humo y vacaciones truncadas, experiencias a bordo del Passió

Aburrimiento, pocos nervios, olor a humo y vacaciones truncadas, experiencias a bordo del Passió

Algunos han perdido el billete de avión y ya no podrán reencontrarse con sus seres queridos, que vuelven a Estados Unidos pasada la Navidad


A las 6 de la mañana, con el mar en calma y la promesa de un día soleado es fácil imaginar que las caras de los 109 pasajeros que zarparon este viernes en el Passió Per Formentera de Baleária desde Ceuta rumbo a Algeciras lucían un tanto de somnolencia y otro más de sonrisas. La mayoría empezaban a esa hora un viaje vacacional. Algunos, los menos por trabajo, y menos aún por cita médica en la península. En ese momento nadie podía a imaginar que todos esos planes se irían al traste en apenas 25 minutos, cuando uno de los motores auxiliares del barco comenzó a arder.

La rápida actuación de la tripulación evitó que hubiera daños personales y que a esta hora la tragedia fuera tragedia y no sólo un susto con drama.

Pero a muchos les alcanzó para ver truncadas sus vacaciones. El relato de los pasajeros en su mayoría denota por la tranquilidad con la que describen la situación que la actuación de la tripulación fue eficiente y rápida, evitando entre otras cosas ataques de ansiedad y más nervios o temores de los necesarios. Casi todo el mundo mantuvo la calma y esto también ayudo.

Aunque el “olor a humo”, el “trajín de la tripulación” instantes antes de que “las luces pegarara un zumbido y se apagaran de golpe”, como relatan algunos, ya avisaban de que algo no iba bien, nadie supo que estaba pasando hasta que la tripulación comenzó a mover al pasaje para reunirlo en la cubierta y explicarles la situación. A partir de ahí tranquilidad generalizada, entre otras razones, porque el incendió se sofocó en apenas 4 minutos. Aunque algunas como Karima o gloria confiesan haber tenido “un poquito de miedo” o incluso “mucho”. “Yo cuando me dijeron que había habido un incendio me cagué”, reconoce Karima hablando en sentido figurado. “Empecé a pensar cosas raras, paranoias y le llegue a decir a éste (su pareja, Rafa): Claro, tú estás muy tranquilo, como sabes nadar. Ya ves las tonterías que empieza a pensar una cuando está en una situación así”, reconoce ahora mientras ya, pasado todo ríe.

La tripulación ofreció información, mantas, agua, comida, todo lo necesario para aliviar la espera. Lo más pesado el remolque hasta el puerto, hecho a cámara lenta para evitar que se rompiera y tener que reenganchar de nuevo los barcos. Y ahí, ciertas dudas, que desconcertaron al pasaje que en un momento dado pensó que serían llevados hacia a Algeciras. Pero el barco estaba a sólo 4 millas de Ceuta por las 12 que les separaban aún de la ciudad gaditana.

Así que la espera lo que se hizo fue sobre cualquier otra cosa aburrida.

Remoran los pasajeros lo vivido mientras esperan con paciencia infinita a que el barco acabe de solucionar problemas con el generador para poder abrir la rampa de vehículos y recuperar sus coches para poder retomar el viaje.

Algunos como Gloria y Alfredo habían madrugado para poder llegar a Burgos en el día. Tras casi 7 horas atrapados en el barco para volver al puerto de partida ya saben que no les quedará más remedio que partir el viaje. José Molina llegará a Madrid a las tantas y Silvia ha tenido que aplazar todas sus citas.

Otros lo tienen peor, un matrimonio con su hijo, Ángel, Araceli y Jaime, acudían a Sevilla para desde allí volar a Valladolid para un reencuentro familiar antes de Nochebuena. Se truncó. El vuelo perdido, sin opciones de enganchar trenes (huelga de Renfe añadida y fechas de saturación de plazas) y sin posibilidad tampoco de tomar otro vuelo, porque el Sevilla-Valladolid ni tan siquiera es diario. Adiós a encontrarse con la hermana del cabeza de familia que está en España recién llegada desde Estados Unidos. Pasarán meses hasta que el abrazo se pueda producir.

pasajeros balearia atrapados