CORONAVIRUS

El miedo anima la noche del jueves en la Estación Marítima

El miedo anima la noche del jueves en la Estación Marítima
Cola en el puerto a última hora de la noche de este jueves.
Cola en el puerto a última hora de la noche de este jueves.  
Algo más de pasaje de lo habitual en busca del último barco por miedo infundado a que el Puerto se cierre

A las 23 horas de la noche de este jueves quedan dos barcos por zarpar desde Ceuta en dirección a Algeciras. Como cada jueves. Pero a diferencia de otros jueves, una taquillera de una naviera no languidece de aburrimiento en su puesto, la cola le llega hasta las escaleras que dan acceso a la segunda planta. El personal de otra naviera advierte a algunos viajeros que tienen abiertas las agencias de viaje, hace lo propio un Policía Portuario. El Policía Nacional mira asombrado la cola. Nadie parece entender nada. Nadie de los que trabajan en el Puerto y saben que los barcos no se acaban esta medianoche. Que la previsión es que mañana sigan saliendo. Como cada viernes. Y que de momento no hay restricción alguna al movimiento de personas por el territorio nacional. Ni tan siquiera en Madrid, Vitoria o Labastida. Menos aún en Ceuta, que sigue limpia de virus.

Es el miedo el que ha movido a más personas de lo habitual a lanzarse a por el último barco. Las confirmaciones en cadena a última hora de la noche del jueves ha propagado el miedo: cierre de las comunicaciones marítimas y aéreas co entre España y Marruecos, cancelación de la Semana Santa, cierre de la frontera desde las 6 horas del viernes, suspensión de las clases desde el lunes.

Un joven en la cola lo sintetiza: “No me fío”. Su caso es particular, tiene un vuelo de Málaga a Tenerife el viernes por la mañana y aunque su plan era irse a primera hora desde el puerto ha preferido adelantar el viaje por si hay problemas.

Unas estudiantes foráneas en Ceuta, arman alboroto en la entrada de la Estación Marítima. Gritan y claman que en el peor de los casos si se quedan aisladas tienen con que abastecerse. Un policía portuario las mira entre estupefacto y cabreado y les pregunta qué pasa. Creen a esas horas de la noche sin información alguna que se lo confirme que el puerto también se va a cerrar y prefieren irse ya a su casa con su familia. Si hay que morir, mejor con los seres queridos, aunque sea de aburrimiento. El agente les aclara que de cerrar el puerto no hay nada de nada. Parecen quedarse tranquilas, pero se apuntan a la cola.

Nordin llega acelerado al final de la cola y pregunta si es la de su compañía. Sí. Viene con la lengua fuera desde Tánger. Su familia le espera en Valencia, donde vive. Esta tarde de jueves no le dejaron coger el vuelo que tenía desde Tánger a Valencia y dice que el último barco desde Tánger a Algeciras salió a las 18 horas. Todo su afán es abordar el último desde Ceuta para poner rumbo a casa. Como él hay más, ha habido más esta tarde de jueves. El embarque de vehículos languide como cada jueves. Luego está el lío del cierre de la frontera y todo lo que va a conllevar a partir de las 6 de la próxima madrugada.

El miedo anima la noche del jueves en la Estación Marítima