Las deducciones fiscales cuestan dinero


Las deducciones fiscales cuestan dinero
En muchas de las páginas que leo aparece la expresión ‘deducción fiscal’ como una especie de bálsamo contra muchos malos. Muchos de lo que utilizan esta expresión y que querrían que se empleara el mecanismo no caen en la cuenta de dos cosas que son muy importante, aunque se encuentren en los implícitos. La primera [...]

En muchas de las páginas que leo aparece la expresión ‘deducción fiscal’ como una especie de bálsamo contra muchos malos. Muchos de lo que utilizan esta expresión y que querrían que se empleara el mecanismo no caen en la cuenta de dos cosas que son muy importante, aunque se encuentren en los implícitos.

La primera es que cada deducción cuesta dinero, porque es un dinero que no recaudas. De hecho el total de las deducciones se contabilizan en el llamado ‘Presupuesto de Gastos Fiscales’. Las deducciones tienen que tener una finalidad muy clara y tienen que ser evaluadas continuamente, porque pueden generar efectos adversos a los inicialmente deseados (el ejemplo es la ya felizmente desaparecida deducción por compra de vivienda). En una etapa que reducción del déficit hay que andarse con mucho cuidado con los dispendios en gastos fiscales, que pueden comerse el ahorro en gasto público.

La segunda es que hay un grupo de deducciones fiscales que son enormemente regresivas y que premian más al que más tiene, ya que muchas de ellas no tienen en cuenta los ingresos del que se va a deducir, por no decir que es posible que algunas deducciones solamente estén al alcance de unos cuantos.

Proponer incentivos en forma de deducciones fiscales tiene, como tercera idea, el problema de que el dinero deducido puede que no vaya precisamente a donde quieres que vaya. Frente al incentivo finalista, la deducción tiene la incapacidad de ser controlada.

Esto no es un canto contra las deducciones fiscales. Tiene que haberlas y tienen que ser servir a nos fines, pero no son ni la panacea ni la mejor solución y a veces te incrementan los gastos, porque das algo que pagas y deduces otro algo adicional que indirectamente también pagas (por ejemplo las deducciones por capitalización en los sistemas privados de pensiones).


Filed under: Celtiberia, Derecho Fiscal, Derecho Presupuestario, Economía
Posted originally: 2011-01-29 10:00:00

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