CRISIS DEL CORONAVIRUS

Adictos en estado de alarma: el infierno entre cuatro paredes

Adictos en estado de alarma: el infierno entre cuatro paredes
Imagen de recurso.
Imagen de recurso.  

El viernes 13 de marzo Marruecos selló su frontera con Ceuta. Dos días después, el Gobierno central decretaba el estado de alarma, cortaba conexiones marítimas y obligaba al confinamiento de toda la población. Desde entonces no ha logrado entrar en Ceuta ni un gramo de sustancia estupefaciente. La que hay es stock. El género se va agotando, baja la calidad y suben los precios y es muy difícil, si no imposible, encontrar un camello. Si la cuarentena supone un sacrificio y un esfuerzo para todos, para un adicto es sencillamente el peor escenario que podrían imaginar. El infierno entre cuatro paredes.

“La cosa está jodida”, admite sin dar muchos más detalles a Ceuta al Día un pequeño traficante. El menudeo aún funciona a duras penas “en el barrio”, reconoce, “y en el centro imposible, hay muchos controles”. El cierre total de la frontera ya puso en jaque al mercado de la droga. La declaración del estado de alarma lo ha llevado al borde del jaque mate. Pero si el impacto es económico para quien trafica, para el consumidor supone una angustia sin precedentes. Como todo en esta pandemia, sin precedentes.

Lo saben bien en el Centro de Conductas Adictivas de la Ciudad, que dirige Cleopatra Rkaina. El centro, ubicado temporalmente en La Reina mientras se reforma su sede en El Morro, permanece abierto, atendiendo a los pacientes que deben seguir su tratamiento o sus dosis de metadona y a los nuevos casos que esta cuarentena está haciendo emerger. Tras dos semanas de confinamiento, con la frontera sellada y la población obligada a estar recluida, en el Centro de Conductas Adictivas de Ceuta ya ven venir el problema. Nuevos pacientes se acercan al centro, todavía pocos pero son ya varias las consultas telefónicas. Jóvenes que consumían hachís esporádicamente o no tan esporádicamente y tras dos semanas de cuarentena han empezado a tener problemas y mostrar conductas disruptivas, obligándoles a confesar su problema a sus padres, explica Rkaina desde la unida de conductas adictivas en conversación telefónica con Ceuta al Día. Y es solo un ejemplo. “Hay muchos adictos ocultos”, recuerda, personas con una adicción y las hay de muchos tipos, que se han visto de sopetón en un escenario inesperado e infernal para un adicto: O se arriesgan y salen a pillar o acuden al centro de conductas adictivas en busca de ayuda. Allí están preparados. “Tenemos más de 20 años de experiencia”, recuerda Cleopatra Rkaina, “y nos hemos ido adelantando a la situación”.

Una labor que pese a todas las dificultades que supone el estado de alarma siguen desarrollando los dos médicos y tres auxiliares de enfermería del equipo de conductas adictivas que dirige Rkaina, que es a su vez uno de los dos facultativos del centro.  “Profesionales de una enorme talla humana”, enfatiza Rkaina. Allí siguen, con la puerta "entreabierta", para seguir co su servicio público. En la Unidad de Conductas Adictivas ofrecen un apoyo terapéutico y una atención y controles individualizados que no son solo necesarios: “Es una obligación ética”, subraya la directora del centro. Especialmente en aquellos casos que no tienen el apoyo de una familia que les ayude a sobrellevarlo o son pacientes psiquiátricos que requieren de una atención especial. Además, explica Rkaina, la casuística es muy diversa, cada paciente tiene un trato individual y la dispensación de su tratamiento puede ser mensual, semanal o diaria, matiza la responsable del Centro de Conductas Adictivas. En el centro siguen atendiendo a sus pacientes de 09.00 a 13.00 horas.

Y lo que vendrá. Cleopatra Rkaina advierte del riesgo que supone el aislamiento para la aparición de nuevas conductas adictivas, no solo ya de estupefacientes. La adicción a internet, al teléfono móvil o, lo que es peor, al juego on line, es un riesgo real en una situación como la que atravesamos. Para evitarlo, Rkaina, aunque consciente de que “es difícil dar consejos en esta situación”,  recomienda tratar de evitar que los jóvenes, especialmente los adolescentes, se enclaustren en sus habitaciones, aislándose dentro del aislamiento, y que, de alguna manera, se limite el acceso a Internet. Para ello aconseja pasar más tiempo de calidad con los hijos, compartir actividades conjuntas y hablar.

Ya lo ha avisado el Colegio Oficial de la Psicología de Ceuta (COPCE), esta crisis va a dejar huella en nuestra salud mental y emergerán muchas patologías tras el confinamiento, entre ellas las conductas adictivas. Si usted es uno de ellos, no lo dude, pese al estado de alarma, si lo necesita, en Ceuta tiene una puerta abierta en la Unidad de Conductas Adictivas. Llame antes por teléfono al 956503359 o escriba un correo electrónico a la dirección uca@ceuta.es

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