GESTIÓN NEGLIGENTE

El PP dejó el Ingesa hecho unos zorros, según los datos ofrecidos por Lopera

El PP dejó el Ingesa hecho unos zorros, según los datos ofrecidos por Lopera
El director territorial del Ingesa, Jesús Lopera, durante su comparecencia ante los medios de este miércoles.
El director territorial del Ingesa, Jesús Lopera, durante su comparecencia ante los medios de este miércoles.  

Nada se hacía bien. Se dejaron crecer las listas de espera con especialistas hasta alcanzar los 100 días, llegando incluso a ocultar datos para que la cifra no molestara a la opinión pública. No se supervisaron los grandes contratos. Tampoco hubo previsión para su renovación y se optó por abusar de la contratación directa y los contratos menores, lo que da que pensar. Lopera que ha huido durante una hora de calificar a los gestores del PP, ha acabado por medio reconocer que "da la sensación que sí" se tomaron a broma la salud de los ceutíes.


El deterioro del sistema público de salud en Ceuta durante los últimos años de gobierno de Mariano Rajoy es notable, cuando no alarmante. Con datos y datos y más datos, el actual director territorial del Ingesa, Jesús Lopera, ha repasado este miércoles el estado en el que se han encontrado la gestión y los indicadores del Ingesa tras volver a tomar las riendas del sistema público de salud en la ciudad; y el panorama es dantesco. Tanto, que se podría afirmar que el estado es crítico o comatoso. Tanto, que a pesar de que Lopera ha huido en todo momento de calificar al equipo de Fernando Pérez Padilla y su gestión y ha mostrado comprensión hacia sus circunstancias no ha evitado decir que “da la sensación que sí” se han tomado a broma la salud de los ceutíes. Para volver a huir acto seguido de la expresión broma que contenía la pregunta lanzada por los periodistas y explicar que “no sé si se tomaron a broma la salud de los ceutíes, lo que sí creo es que no tenían suficiente preparación para una responsabilidad que es muy complicada”.

en julio eran 5.129 los pacientes que seguían esperando cita con el especialista de forma estructural, una cifra que ascendía a 6.713 ceutíes en espera si se añaden aquellos que prefieren esperar más para que les atienda un determinado facultativo

Todo, menos la Atención Primaria parece ir mal en la sanidad pública y el equipo de Lopera se afana por poner freno a situaciones que ya ha avisado no se podrán arreglar hasta bien entrado 2019. Desde el punto de vista del usuario, quizás lo más preocupante sean los datos de lista de espera en la Atención Especializada. En septiembre la demora máxima rebasaba por unas décimas los 100 días, cuando lo razonable es que se sitúe en el entorno de los 35. Un deterioro en la atención a los pacientes que ha calado en la calle y que incluso ha llegado a las portadas en algunas ocasiones. No en vano, en julio eran 5.129 los pacientes que seguían esperando cita con el especialista de forma estructural, una cifra que ascendía a 6.713 ceutíes en espera si se añaden aquellos que prefieren esperar más para que les atienda un determinado facultativo. En sólo un mes e implementando medidas excepcionales como incrementar la atención o hacer peonadas en turnos de tarde han conseguido bajar esa demora máxima a 90 días. Pero que nadie espere milagros porque el volumen de pacientes a atender es ahora mismo el doble de lo que el sistema puede asumir y equivale a todo un año completo.

se cerraron agendas para que las listas de espera no ofrecieran a la opinión pública la cruda realidad de un sistema en proceso de colapso en la atención a los pacientes sin que los responsables tomaran las riendas para ponerle freno

¿Cómo se llega a esa situación? Pues al parecer ha descendido de un modo notable la productividad global, se han atendido menos pacientes durante muchos meses. Y lo peor, se cerraron agendas para que las listas de espera no ofrecieran a la opinión pública la cruda realidad de un sistema en proceso de colapso en la atención a los pacientes sin que los responsables tomaran las riendas para ponerle freno. Es decir, en lugar de abordar el problema, como sí han hecho los nuevos gestores poniendo turnos de tarde, por ejemplo, se optó por maquillar las cifras para ocultarlo. Hasta que surgió la polémica, se vio el truco y de golpe y porrazo a partir de abril se incorporaron a las estadísticas todos los pacientes que estaban de facto en espera, pero no se contabilizaban. Las gráficas son pavorosas, con una curva que casi se dobla de un mes para otro en mayo. Pura irresponsabilidad y falta de escrúpulo en la gestión de la salud de los ceutíes. Así las cosas, Lopera ya ha anunciado que las consultas de especializada en turno de tarde tendrán que prorrogarse durante unos cuántos meses a lo largo de 2019 para tratar de devolver las listas de espera a un nivel más razonable.

Por los 90 ó 100 días que deberían pasar desde que un paciente entra en su médico de familia con un problema hasta que acaba siendo operado, en Ceuta los pacientes soportan su dolor durante ese tiempo sólo para que un especialista les vea

Otro dato explicado por Lopera que da una idea del desaguisado. Desde que un paciente entra en Atención Primaria con un problema, se le deriva a una primera consulta al especialista, se le diagnostica, se le prepara para una intervención quirúrgica, se le hacen pruebas y se opera finalmente, lo normal es que pasen entre 90 y 100 días. En julio, y aún hoy, ese es el tiempo que pasaba sólo para esperar la cita con el especialista.

Falta de previsión y control en los grandes contratos

Pero hay más. A esa situación en la atención pura y dura al paciente se suma otra que es cuanto menos preocupante desde el punto de vista de la pura gestión y que deja en evidencia la falta de responsabilidad y celo mostrada por el anterior equipo directivo. Han crecido sobremanera las contrataciones directas y los contratos menores. Una situación que el propio Lopera al ser preguntado tras ponerla negro sobre blanco ha reconocido que induce a pensar en cosas malas, aunque él al explicarla ha optado por “no decir que es irregular, pero sí es lo menos idóneo”, para reconocer después que es lógico ponerse en lo peor.

Sólo en 2018 Ingesa ha realizado 450 contratos menores, por los 200 de 2017 o los 175 de 2016. En pedidos directos, sin que ni tan siquiera haya concurso las cifras rozan los 8 millones en 2017 y en lo que va de 2018 se quedan en los casi 7,3 millones de euros. ¿Por qué? Porque hasta 9 de los concursos millonarios para suministros o servicios de los que maneja Ingesa aparecen en rojo en las tablas porque tiene problemas y han, en muchos casos, excedido hasta los tiempos de prórroga de los contratos por concurso. Es decir, falla la previsión.

Ninguno de los contratos millonarios de suministros o servicios que adjudicó Ingesa contaban con un responsable público que supervisara que lo contratado se cumplía. El equipo de Lopera ha encontrado incumplimientos.

Ha fallado la previsión de tal manera que Lopera se ha encontrado con que en ninguno de esos contratos millonarios se había nombrado a un supervisor de la Administración que controlara el cumplimiento de lo contratado. “No ha habido comisiones de seguimiento”, ha lanzado Lopera, que ha reconocido que al analizar los contratos –él sí ha nombrado a altos técnicos para el seguimiento y análisis de cada contrato- se han encontrado que “había incumplimientos” por parte de las empresas adjudicatarias. Todo eso ha derivado en un abuso de los contratos menores, que Lopera ha advertido a su vez que, “generalmente suele además tener un mayor coste para la administración”. Se ha recurrido por sistema a “métodos extraordinarios de contratación como si fueran normales” y eso conlleva más falta de control y más costes. Lopera ha avanzado que esta situación desaparecerá a lo largo de 2019 porque su equipo ya trabaja a destajo para solventar los contratos vencidos cuya renovación por concurso público está atascada.

Deficiencias en la gestión graves de las que por otro lado ya advirtió en su informe de 2016 el Tribunal de Cuentas sin que se haya implementado ni una sola de sus recomendaciones. Unos informes que para Lopera, acostumbrando a recibir los suyos en el periodo de 2004 a 2011, son “demoledores”.

Tampoco se han gestionado bien la renovación y estabilización de las plantillas y no se ha puesto en marcha ni una sola unidad docente por especialidades, algo que más o menos habían dejado encarrillado él mismo y Juan Carlos Querol cuando cesaron en sus cargos en 2011. Y eso conlleva cercenar el futuro. Lopera tiene intención de resucitarlas, pero si la primera empezara a funcionar en 2021, no arrojaría resultados hasta 2025 cuando salieran de ellas los primeros especialistas formados.