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La tasa ceutí de tuberculosis casi triplica la media nacional

La tasa ceutí de tuberculosis casi triplica la media nacional
Imagen de archivo.
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Ceuta sigue teniendo la tasa más altas de tuberculosis más alta de España (20,12 casos por cda 100.000 habitantes), por delante de Melilla (18,86) y Galicia (16,03), muy por encima de la media española, de 7,56. Extremadura repite con la más baja (1,19), seguida de Castilla La Mancha (5,01) y Canarias (5.46), según los datos del registro de Enfermedades de Declaración Obligatoria publicados por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III que ha difundido esta semana la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) con motivo de la conmemoración del  Día Mundial de la Tuberculosis.

España registró 4.191 casos de tuberculosis en 2015, con una tasa de incidencia de 9 casos por 100.000 habitantes y figura entre los países europeos que más casos notifican de esta Enfermedad de Declaración Obligatoria (EDO). En cifras absolutas se sitúa por detrás de Rumanía, (15.195 casos); Polonia (6.430); Reino Unido (6.240 casos), Alemania (5.885) y Francia (4.788), según los últimos datos disponibles.

Del total de casos diagnosticados en 2015 en España, la mayoría -3.510- correspondieron a tuberculosis respiratorias, 52 a meningitis tuberculosa y 1.042 a otros tipos de tuberculosis. “El descenso anual de casos declarados de tuberculosis respiratorias se ha producido en todas las regiones del país, pero aún así, la incidencia se mantiene alta en algunas áreas geográficas”, ha advertido coordinador del Área de Tuberculosis y Enfermedades Infecciosas de SEPAR, Francisco Javier García.

A su juicio “las cifras de la tuberculosis en España son demostrativas de que esta enfermedad respiratoria sigue siendo un problema de salud pública importante. El diagnóstico precoz de esta enfermedad, identificando a los pacientes con más capacidad de contagio (bacilíferos) y a sus contactos, es fundamental para cortar su transmisión. Una vez se detecta a los enfermos, disponemos de un tratamiento eficaz para curarla pero el diagnóstico precoz es clave, porque, sin éste y sin el tratamiento correcto, la tuberculosis puede generar complicaciones importantes y una mortalidad significativa”.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por el Mycobacterium tuberculosis, un bacilo descubierto por Kock en 1882, que destruye el tejido pulmonar. Esta enfermedad se transmite de persona a persona, a través del aire, cuando el enfermo transmisor del bacilo (bacilífero), tose, estornuda o escupe. 

Se estima que una cuarta parte de la población mundial tiene infección tuberculosa latente, es decir, son personas infectadas por el bacilo, que aún no han enfermado (y puede que no lo hagan nunca) ni pueden transmitir la infección. Estas personas tienen un riesgo del 10% de desarrollar la enfermedad a lo largo de su vida, aunque “este riesgo es mayor en las personas con un sistema inmunitario dañado, en pacientes que sufren VIH, desnutrición, diabetes o fumadores”, según el Dr. García Pérez.  

La tuberculosis activa se caracteriza por síntomas como la tos, la expectoración (a veces con sangre en el esputo), dolores torácicos, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudores nocturnos, que pueden ser leves durante meses y puede hacer que las personas afectadas tarden en consultar al médico. Estas personas pueden infectar a entre 10 y 15 personas más a lo largo de un año. De ahí la importancia del diagnóstico precoz y el tratamiento de estos casos.

La tuberculosis tiene cura, mediante un tratamiento consistente en la combinación de varios fármacos que deben tomarse durante seis meses.  El cumplimiento terapéutico es un factor clave para que esta enfermedad se cure. Sin embargo, cuando el tratamiento se abandona antes de tiempo, no se supervisa o no se sigue correctamente, la tuberculosis puede convertirse en resistente.