El acusado de abusos a diez niñas pasa su primera noche en prisión en un módulo lejos del resto de reclusos

Galería de celdas de la nueva prisión

J.A.G., de 51 años, el hombre detenido el pasado sábado acusado de abusar de una niña y de tocamientos impropios dentro y fuera del ámbito escolar a otras nueve pequeñas más de entre 6 y 10 años, paso su primera noche de las muchas que podría pasar en prisión en un módulo específico, apartado del resto de los presos “para este tipo de perfiles”, según informan fuentes de Instituciones Penitenciarias.

Tras su ingreso en prisión este pasado martes 6 de marzo, J.A.G. ha pasado la noche en uno de los módulos específicos destinados a este tipo de reclusos y no en las celdas residenciales en las que están el resto de internos. Las fuentes de IIPP no hablan de “protección especial” aunque este tipo de módulos específicos, conocido como módulo de ingreso, está pensado para  que se garantice su separación del resto de los internos y preserve su integridad física. La nueva cárcel de Fuerte Mendizábal cuenta con 833 celdas, de las que 133 son consideradas “auxiliares” y el resto residenciales.

Siguiendo el protocolo en estos casos de alarma social o delitos especialmente sensibles, desde el centro penitenciario de Fuerte Mendizábal se ha cursado ya a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias la petición de traslado del recluso a otro centro penitenciario donde no lo conozcan para garantizar su seguridad y evitar problemas añadidos.

Otras fuentes de Instituciones Penitenciarias explican que lo más probable es que permanezca en el módulo de ingresos y, por protocolo, con un interno de apoyo para evitar tentativas de suicidio, aunque, matizan las mismas fuentes, “va a ser difícil encontrar alguien que quiera hacerlo voluntariamente”, pues, explican, “se trata de un perfil de delito especialmente detestado  en el ámbito carcelario” y se teme que haya familiares directos de algunas de las víctimas ingresados en la misma prisión.

De momento no está previsto el traslado del arrestado, cuya prisión incondicional se decretó este martes, que se enfrenta a un delito de agresión sexual contemplado en el artículo 183 del Código Penal por el que le pueden corresponder hasta 12 años de cárcel (al incluir acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías) y de otros nueve igualmente de agresión sexual a razón de seis años de prisión por cada uno, con lo que sumaría de momento hasta 66 años de posible pena entre rejas.