TARAJAL

El Gobierno defiende a los guardias del 6-F cuestionando que la tragedia esté bajo jurisdicción española

El Gobierno defiende a los guardias del 6-F cuestionando que la tragedia esté bajo jurisdicción española
Imagen de archivo.
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Para la instructora, "dado que las personas inmigrantes estaban bajo control defuerzas del orden españolas, los hechos denunciados están sin duda bajo la jurisdicción de España". La Abogacía del Estado alega que ningún inmigrante murió por la acción de los agentes y que los que se ahogaron lo hicieron sin lesiones.

La Abogacía del Estado ha salido en defensa de los 16 guardias civiles procesados por homicidio imprudente grave con resultado de muerte y denegación de auxilio el 6 de febrero en la playa del Tarajal, donde murieron ahogados al menos 15 migrantes. Lo ha hecho, según ha adelantado 'El Confidencial', cuestionando que la tragedia quede bajo la jurisdicción española y alegando que "no se produjo ningún fallecimiento en el lado español del mar", que ningún inmigrante murió por la acción de los agentes y que los que se ahogaron lo hicieron sin lesiones.

La clave desde su punto de vista es que "no se produjo ningún fallecimiento en el lado español del mar, los 23 inmigrantes que accedieron a la playa ceutí del Tarajal, bien por sus propios medios, bien auxiliados por los servicios marítimos, lo hicieron en perfecto estado de salud". Además, critica que "la magistrada no realiza ningún esfuerzo en individualizar y concretar la actuación que debe imputarse a cada agente de la guardia civil a los efectos de relacionar presuntos hechos punibles".

Para la juez, que ha sobreseído los presuntos delitos de lesiones y prevaricación, el argumento principal de la representación del Estado está descartado, pues a su juicio "dado que las personas inmigrantes estaban bajo control defuerzas del orden españolas, los hechos denunciados están sin duda bajo la jurisdicción de España". Desde su punto de vista los guardias pudieron “contribuir, co-causalmente, a título de imprudencia, a la muerte por ahogamiento” y que “podían haber intervenido en su auxilio y se abstuvieron de hacerlo sin causa que justifique su omisión”. "No cabe rechazar la entrada de personas migrantes de cualquier modo, sino solo de una manera adecuada a la protección de tales derechos”, ha resaltado.

La Abogacía del Estado argumenta que "los cadáveres aparecieron sin flotador y la causa de la muerte es anoxia anóxica" y que "solo dos de los cinco cadáveres presentan lesiones no vitales". También que "se ha acreditado con las pruebas incorporadas a las presentes actuaciones que no se produjo ningún fallecimiento en el lado español del mar, los 23 inmigrantes que accedieron a la playa ceutí del Tarajal, bien por sus propios medios, bien auxiliados por los servicios marítimos, lo hicieron en perfecto estado de salud, y por ese motivo pudieron ser rechazados en frontera de manera inmediata; los buzos que peinaron la zona el día de los hechos y el día siguiente confirmaron que no se había producido ningún fallecimiento en el lado español".

En su escrito, considera que "no se ha producido, y por tanto no consta, ninguna resolución posterior, casi seis años después del inicio de las actuaciones, que permita converger la existencia de presuntos hechos punibles o relevantes desde un punto de vista penal y la identidad de los presuntos responsables".

"Estas diligencias", añade, "se han convertido en una suerte de investigación genérica de hechos, que no revisten trascendencia penal o que al menos son de imposible atribución a ninguna de las personas que se encuentran imputadas, y cuyo objeto parece que se ha centrado en demostrar la corrección de actuación de los agentes de la Guardia Civil, en definitiva, su propia inocencia, desconociendo los pilares básicos de un Estado de derecho".

Según los abogados del Estado, los guardias civiles no están teniendo un proceso justo y la actuación de la jueza "ha generado [a los guardias civiles] una clara vulneración del derecho de defensa, en particular, el derecho básico y esencial que toda persona a quien se le atribuya un hecho punible merece".

El escrito pasa después a enumerar cómo, según el Gobierno, se produjeron los hechos. "Con fecha 6 de febrero de 2014, sobre las 5:45 horas, una avalancha de unas 200-300 personas de etnia subsahariana pretendía entrar de forma ilegal desde Marruecos a Ceuta (España), accediendo por la orilla del mar (Playa del Tarajal) bordeando el espigón que delimita la frontera". "El grupo de personas que trataba de entrar en Ceuta no lo hacía de manera pacífica, sino que lo hacía aprovechando la noche, en avalancha y de manera violenta, utilizando palos y lanzando piedras, desbordando el dispositivo marroquí, causando lesiones a varios agentes así como daños materiales en la garita".

El testimonio de los supervivientes

Los dos testigos migrantes supervivientes que han declarado en la causa recuerdan los hechos que terminaron con el fallecimiento de al menos 15 personas “como una guerra” en la que los agentes españoles utilizaron para repelerlos “palos”, “botes que soltaban humo y producían burbujas en el agua que les ahogaban” y “balas” de goma.

Sus testimonios, registrados por videoconferencia en marzo y abril y “convergentes entre sí”, según la titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Ceuta, “apuntan a la concurrencia de los indicios apreciados” para estimar que la actuación de los agentes “pudo contribuir, co-causalmente, a título de imprudencia, a las muertes por ahogamiento” y que estos “omitieron socorrer a las personas que se hallaban nadando en el mar con riesgo vital”.

Según las transcripciones de las testificales, tanto Liliana A.S. como Herve K. declararon que “más de 500” migrantes intentaron llegar hasta la playa del Tarajal equipados con “chalecos salvavidas” y “[cámaras de] ruedas de coche” desde los bosques marroquíes ubicados a dos horas a pie, aunque la mitad fueron rechazados antes de lograrlo por las Fuerzas de Seguridad del Reino alauita.

El hombre explicó que cuando se tiró al agua vio que había un guardia civil que les miraba y otro en lo alto del muro que lanzó “un bote que soltaba humo y producía burbujas en el agua que les ahogaba”. De acuerdo con su relato, en ese momento apareció un barco de la Benemérita “al que decidió acercarse para huir del que lanzaba humo”, aunque al hacerlo les daban “con palos para evitar que subieran”. Como “en un lado iba a encontrar la muerte por el humo y por el otro los barcos no les estaban ayudando”, volvió a la costa marroquí.

La mujer, residente en Alemania actualmente, relató que al entrar en el agua “vio que había gente encima de un muro y que la Guardia Civil empezó a lanzar gas, por lo que no podía ver bien y picaba”, aunque reconoció no recordar el color “ni de los botes, ni de las bolas ni de las balas de goma”. Tras recuperar la consciencia en la playa marroquí se dio cuenta “de que había mucha gente que faltaba y otros que estaban heridos con golpes por todos lados”. “Otras personas estaban paralizadas en el agua por culpa de las balas, por eso mucha gente ha muerto, porque la bala hace que no te puedas mover. Era como una guerra”, refirió según la transcripción realizada por una de las partes.