La Guardería San Ildefonso no se libra de los vándalos en el Príncipe

La Guardería San Ildefonso no se libra de los vándalos en el Príncipe
Este es el aspecto de la puerta de acceso al centro con las huellas de los impactos de las piedras arrojodas contra el centro./Testa
Este es el aspecto de la puerta de acceso al centro con las huellas de los impactos de las piedras arrojodas contra el centro./Testa  

La Guardería San Ildefonso en el príncipe, destinada a menores en situación de desamparo no se ha librado en los últimos 15 días de las acciones vandálicas que salpican la zona. Según una denuncia de la situación llegada a la redacción de Ceutaldia.com la situación en el propio centro comienza a considerarse tensa, con daños sufridos en los vehículos particulares de algunos trabajadores y la lluvia de piedras “habitual” referida como casi diaria contra el centro. Una frecuencia que desde la propia Ciudad Autónoma responsable del centro reducen a dos ataques en las últimas dos semanas, las noches de los días 21 y 22 de septiembre, al hilo de la situación de tensión vivida en el barrio.

La puerta principal de acceso al centro luce las huellas de esos ataques, en forma de pedradas. Desde UGT, consideran que “lo triste” es que la situación se haya convertido en rutina y que desde la administración local “no se haga nada” ni para solventar la falta de personal ni para poner freno a esta situación.

Desde el entorno de la plantilla lamentan que la única medida de seguridad con la que cuenten sea la presencia de un trabajador de AMGEVICESA. Un trabajador cuya presencia desde el departamento del que es la máxima competente la consejera Adela Nieto han negado a Ceutaldia.com que responda a petición alguna de los trabajadores de mayor seguridad o a medida en ese sentido y que enmarcan en la presencia de trabajadores de AMGEVICESA en el resto de centros de menores o en los propios mercado “a modo de porteros” y como apoyo a las labores propias del centro y no cómo una medida excepcional que busque mayor protección del centro.

Ni trabajadores, ni sindicatos, ni la propia administración o la Policía Local encuentran lógica alguna a que sea precisamente un centro escolar destinado a menores de 7 años el que acabe sufriendo los impactos de las piedras de los vándalos.