El testigo protegido identifica con dudas a ‘Rambo’ como el autor de los disparos


El testigo protegido identifica con dudas a ‘Rambo’ como el autor de los disparos

- El testigo presencial asegura que no dudó en reconocer al pistolero pero han pasado tres años y aquel día "tenía barba y la cara delgada"

- Los problemas de conexión y el sonido defectuoso de la videoconferencia lastran la declaración, que tuvo que ser interrumpida en tres ocasiones

- La defensa pone en duda que estuviese en el lugar de los hechos e insiste en preguntar si fue aleccionado o recompensado por testificar

- Sus silencios, sus dudas y las respuestas confusas pusieron en aprietos a la intérprete

Hasta cinco veces identificó el testigo protegido a Anuar M.-H. alias ‘Rambo’ como el autor de al menos dos disparos por la espalda que acabaron con la vida de Tafa Sodia en julio de 2013, pero cada vez que se le interpelaba sobre si estaba seguro si era realmente el acusado el hombre que vio aquella noche, el testigo dudaba un poco más, hasta añadir, ante la insistencia de la defensa, que “si se parece a otra persona ya es otra cosa”.

Es, a grandes rasgos, la declaración de uno de los testigos claves, presente en el lugar de los hechos, y que este lunes cerró la primera sesión del juicio por la muerte de Tafa Sodia. Una declaración, por videoconferencia, con el testigo con el rostro oculto por un casco de motorista, que estuvo lastrada por problemas de conexión y por la mala calidad del sonido.

Lo que si tenía claro el testigo protegido es que el hombre al que vio acercarse por detrás y descerrajar dos tiros por la espalda “tenía barba y la cara delgada” y era el hombre al que identificó aquella noche en comisaría, el hombre al que vio llegar por la espalda y disparar a Tafa Sodia, que caminada por la Marina con su mujer y sus hijos. Aquel pistolero, recuerda, no iba solo, estaba acompañado por otro que llegó de cara a la víctima y también disparó y con el que, después de “cinco seis tiros”, ‘Rambo’ huyó calle arriba, “primero despacio, luego ya más rápido”.

El testigo protegido, que en ocasiones daba muestra de inquietud y agotamiento por el exhaustivo interrogatorio, incurrió en varias contradicciones como señalaron tanto la Fiscalía como la defensa, en especial sobre su certeza sobre la identidad del pistolero. “¿No le cabe duda?”, inquirió la fiscal. Pregunta ante la que el testigo primero vaciló para después negarse a responder con la consiguiente advertencia del magistrado recordándole que estaba obligado. “El testigo dice que cree que es él”, tradujo la intérprete que en varias ocasiones tuvo que lidiar con los silencios del hombre cuando se le pedía ratificar con total seguridad su declaración.

Dudas que encendieron al acusado, que gesticulaba y hacía comentarios, incluso posaba para los reporteros gráficos presentes en la sala, para desesperación de su abogado y del juez, que en dos ocasiones amenazó con expulsarlo de la sala de vistas. Además, tal y como se encargó de subrayar la defensa, la identificación inicial en comisaría podría tener lagunas. Y es que, según explicó el testigo, aunque en la rueda de reconocimiento identificó al acusado entre “cinco o seis” personas más, previamente, en la identificación en base a fichas policiales, la Policía le mostro sólo dos fotografías.

El testigo protegido explicó que aquella noche estaba en Ceuta sentado en La Marina, “viendo los puestos”, negó que fuera turista, como insistió erróneamente la defensa, explicando que “se buscaba la vida” en la ciudad; negó conocer la “fama” de la víctima ni haber oído hablar de ‘Rambo’ y alegó, ante la insistencia de las preguntas, que reclamó ser testigo protegido “por miedo”. Respuestas todas ellas que puso en duda la defensa, insistiendo en preguntar si el testigo fue “adiestrado” por la policía o incluso sobornado mediante “premios o recompensas”. Dos preguntas a las que el acusado intentó no responder, obteniendo de nuevo la advertencia del magistrado recordándole que estaba obligado, para terminar negando ambas preguntas.

Sus silencios, sus dudas y las respuestas confusas pusieron en aprietos a la intérprete a la que se exigió que tradujera íntegramente las palabras del testigo ante las quejas de la defensa y de algunos miembros del jurado al comprobar que no estaba siendo así. Y es que, se disculpó la intérprete, si se le preguntaba si había sido presionado por la Policía el testigo insistía en que el acusado “tenía barba y la cara más delgada” cuando lo identificó en comisaría.

Confusión a la que se sumaron las interrupciones del programa de videoconferencias, un sonido de mala calidad, o las dificultades para que, a través de la web cam, el testigo señalara en una fotografía el lugar desde el que presenció el asesinato de Tafa Sodia. Problemas que lastraron el largo y repetitivo interrogatorio al que fiscal y defensa sometieron al testigo protegido y que alargaron hasta más allá de las ocho de la tarde la primera sesión del juicio por la muerte de Tafa Sodia.