La viuda de Tafa Sodia reconoce sin dudarlo a ‘Rambo’: “Sueño con él todas las noches”


La viuda de Tafa Sodia reconoce sin dudarlo a ‘Rambo’: “Sueño con él todas las noches”

- El juez se vio obligado a expulsar de la sala al acusado tras increpar a la testigo acusándola de mentir

- Rachida Abselam asegura que siempre creyó que su marido era constructor y ganaba 2.000 euros al mes

- “Más no le puedo contar porque mi marido no me contaba nada para no preocuparme”, alegó

Rachida Abselam paseaba del brazo de su marido por La Marina. Era la una de la madrugada del 17 de julio de 2013, estaban en pleno Ramadán y era la tercera noche que hacían el mismo recorrido: aparcaban el coche en el parking subterráneo de Gran Vía y caminaban hasta el antiguo hospital de Cruz Roja. Esa noche, a la altura de los Baños Árabes, se pararon a comprar dulces. “Cuando retomamos el camino escuché un ‘bum’ en seco, pensé que era un petardo; giro la cabeza y lo veo disparando, y solté a mi marido y me tiré al suelo porque si no me matan a mí también”, recordaba Rachida en la segunda jornada de la vista oral por la muerte de su marido, Tafa Sodia, el 17 de julio de 2013, tiroteado en La Marina a la una de la madrugada presuntamente por Annuar M.H., alias ‘Rambo’.

“¿Lo reconoce?”, preguntó la fiscal a la viuda: “Lo reconozco, tenía la cara más fina y tenía algo de barba, ha cambiado”. ¿Con total certeza?, insistió la acusación pública. “Si, sueño con él todas las noches”, respondió Rachida sin dudarlo provocando la ira de ‘Rambo’ que increpó a la viuda de Tafa Sodia reclamando que dijera la verdad, por lo que fue expulsado de la sala durante el testimonio de Rachida Abselam. Tampoco dudó, recuerda, cuando le enseñaron su foto en comisaría entre otras muchas y, aunque no lo conocía, reconoció que sí sabía que había cierta rivalidad con la ‘familia’ de ‘Rambo’.

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Pero los motivos de esa rivalidad, sorprendentemente, dijo ignorarlos. Ella, su esposa durante 22 años, era probablemente la única persona que creía que su marido trabajaba en la construcción y cobraba 2.000 euros al mes, y aunque no conocía el nombre de la empresa sí recordaba el de su jefe, “Enrique”. “Más no le puedo contar porque mi marido no me contaba nada para no preocuparme”, alegó la viuda reconociendo, eso sí, que había oído rumores de que querían asesinar a su marido, “me lo dijeron las vecinas”.

Rachida nunca oyó hablar del Kimbi, con cuya muerte en 1999 se relacionó a Tafa Sodia; tampoco que a su marido fuera detenido por obstrucción a la justicia, ni que se le asociara con una banda organizada en Algeciras. “No sé nada de esos temas, ahora mismo no me acuerdo, pregúnteme de mi vida, de mis temas, pregúnteme lo que quiera, pero no me pregunte por temas de mi marido porque no le puedo contestar”, arguyó Abselam que recordó que la situación desahogada de su difunto marido, constructor y de su familia obedecía a que, además, ella tiene dos empresas de compraventa de inmuebles. “No era sólo e sueldo de mi marido el que entraba en casa”, subrayo.

Tras la viuda, pasaron por el banquillo de los testigos el enfermero y el agente de la Guardia Civil que tapeaban en un bar cercano y atendieron a la víctima en un primer instante. “Había mucha gente pero nadie hacía nada”, recuerda el técnico sanitario que admite que en un primer instante no quería testificar porque “Entraba de guardia de 24 horas al día siguiente”, aunque finalmente lo hizo. “Fui un poco gafé, aquella noche me pasó de todo”, rememoraba. El compañero con quien tapeaba aquella noche en un bar cercano coincide en el panorama que se encontraron. “Nadie sabía nada ni quería saber nada”.

Más allá del escenario del crimen, la UDYCO acudió a casa del que era ya el principal sospechosos. “Lo más probable era un ajuste de cuentas de una banda rival”, explicaba un entonces subinspector. “No estuvimos más de cinco minutos allí y ya se hablaba de Hassan ‘Chakor’ (en alusión a Hassan Mohamed, apodado ‘Chakor’, hacha en árabe) y para allá nos fuimos”, recuerda el agente rememorando que lo encontraron en su casa, con su mujer, pero que finalmente se le dejó libre tras hacerle la prueba de residuos para averiguar si había disparado un arma sin ni siquiera tomarle declaración.

Pero de regreso a comisaría les esperaba un testigo presencial que, éste sí, señalaría a Annuar M.H. como autor de los disparos.