| El Príncipe |
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| Escrito por Pablo Matés | ||||||
| domingo, 03 de diciembre de 2006 | ||||||
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No soy yo la persona más adecuada para hablar del Príncipe, pero como la Constitución consagra la libertad de opinión como un derecho fundamental y este Desgobierno local se ha empeñado en las últimas semanas en loar y presumir de su pseudorespeto a la libertad de expresión, pues alé. El Desgobierno local de Juan Vivas, con él a la cabeza, se ha jactado en toda ocasión que se le ha brindado y ha podido de asegurar que nunca ningún Gobierno ha invertido tanto en las barriadas como el suyo. Y debe ser cierto. Pero la certeza de esa afirmación no hace la virtud.
Vean, nunca Ceuta ha dispuesto de tanto dinero llegado allende los mares como ahora. Fondos Europeos y ayudas del “ogro de Zapatero” y del “magnánimo José María Aznar I, grande de Ceuta” (perdón y del Mundo). Aunque ahora desciendan los fondos europeos, se han manejado en Ceuta muchos millones de euros. Como nunca antes también. El análisis de qué se ha hecho con ese dinero podría dar para una buena película de Berlanga, así que lo dejamos para otro día. Centrémonos en El Príncipe.
Con ese dinero, desde febrero de 2001 hasta incluso el año que viene el Desgobierno de Juan Vivas ha invertido 2,3 millones de euros en la barriada más marginal de Ceuta. Para el Gobierno es un logro inigualable, para los vecinos no llega ni para pipas. Para mí no es una inversión suficiente. 2,3 millones de euros para cualquier ciudadano común es un dineral o un premio de lotería, pero cuando se habla de inversión hay que matizar. 2,3 millones de euros no suponen ni el uno por ciento de los presupuestos de la Ciudad para el próximo año. Un gobierno responsable se caracteriza por atender con más recursos aquellas zonas y lugares más necesitados. Esa es una filosofía de políticas sociales como las que dice Vivas que priman en su Desgobierno.
El Príncipe es una de esas zonas con un montón de carencias. Con un ingente capital de esperanza rodeado de pobreza. Las esperanzas y las ilusiones de los ciudadanos del Príncipe en un porvenir mejor para sus hijos no acaban de germinar. El porvenir no llega. Y surge la desesperación y la frustración, el descreimiento. En este proceso juega un papel fundamental cualquier gobierno. Los dirigentes que prometen atenciones a los más desfavorecidos para luego dar la espalda a esos problemas; los dirigentes que reiteran en su discurso cada vez que pueden que ya han hecho bastante y más que nadie, pero no reiteran con el mismo énfasis que es a todas luces insuficiente son el detonante de esa frustración. Esa tierra, esa barriada llena de gente con esperanzas frustradas y con porvenires desesperados es el solar ideal para que germine la semilla de la intolerancia, el fundamentalismo y el extremismo. Una tierra en la que es fácil inyectar ideas a los más jóvenes para que atenten contra el sistema. Un sistema que les olvida, les utiliza, les deja de lado o simplemente no les defiende como sería conveniente cuando se produce la agresión (véase por ejemplo el pasado Carnaval).
Invertir 2,3 millones de euros en seis años en el Príncipe está muy bien. Es cierto, es más que nunca. Pero la media de la inversión anual del Gobierno es de unos 60 millones de euros, multiplicados por seis arrojan unos 360 millones de euros en inversiones de los que 2,3 millones representan el 0,63 por ciento en un lugar en el que viven más del 10 por ciento de los ceutíes. Salvo que alguien piense en secreto que los que viven en el Príncipe no son ceutíes, claro. Si esto no es dar la espalda a un barrio lleno de necesidades, el que más en toda Ceuta y uno de los que más en toda España, que me lo explique alguien.
El centro. El centro sí se ha beneficiado bien de todas las ayudas habidas y por haber. 9,3 millones en un año para la plaza de los Reyes, se han pedido once en créditos a los bancos, sólo en un año y con una plaza se cuadruplica holgadamente la inversión en la barriada más necesitada en seis años. El excedente solicitado a crédito para ir “desahogados” casi iguala la cantidad con la que se ha intentado salvar el ahogado barrio marginal en seis años. ¡Eso sí que es atender las necesidades de las barriadas! Más los millones que ha costado el Revellín y Camoens, ¿unos cuatro? Pregunto por que lo desconozco. Más ese megalítico proyecto de la Manzana del Revellín que tanto ha dado y dará que hablar, ¿28 ó 30 millones de euros? ¿Quizás 24? 24 millones de euros es lo que se invertirá en el Príncipe en ese plan especial que por fin viene recogido en los presupuestos. Eso es lo que sí necesitaba el Príncipe, pero no ahora que llegan las elecciones y el Desgobierno teme que el voto musulmán pueda suponer un obstáculo para renovar su mayoría, sino el primer día que llegaron a la silla presidencial merced a una moción de censura y lo comenzaron a perpetuar el desgobierno que había creado ese partido que les precedió llamado GIL. Al final salvarán del ahogado el sombrero.
Y recuerden sus palabras: “Este Gobierno cree y respeta la libertad de expresión”.
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