Señoras y señores, el circo llega a la ciudad. El humanoide de a pie quizás no se haya percatado, sin embargo, el animal político no piensa en otra cosa. Tan sólo hay que fijarse un poco para ver como el depredador del voto tiene puesta la cabeza en una fecha concreta. Los humanoides ya se irán dando cuenta porque como el circo, pegarán carteles, contarán hazañas y como siempre, pasearán a la mujer barbuda, el hombre elefante, a los enanos y payasos personificados en nombres de ámbito nacional.
Organización, sentido común, orden... atributos que por mucho que terminemos un año, comencemos otro y nos hagamos mayores y ¿más sabios? los señores piratas del Estrecho nunca aprenderán. No me ha dado por el rol nunca pero tengo la ligera impresión de que se trata de un juego que necesita de ingenio y pericia. Algo similar es lo que hace falta para coger un barco y llegar a Ceuta.
Hace ya bastante tiempo que uno perdió la capacidad de sorpresa, serán los ojos que demasiado ven de la profesión o quizás sean los años, no muchos por el momento. Pero lo que sí que parece que no se pierde es la vergüenza o pena que algo te puede llegar a provocar. Vergüenza como caballa, pena como ciudadano, vergüenza por la falta de respeto a un cargo, pena por creer, cada vez menos, en algo como el deber público. ¿Pero qué has hecho Pedro?
Ciudadanos de Ceuta, una nueva era de luz y color se aproxima. No es que vayan a repartir polvos pica pica por las calles, es que ya queda menos de dos años para las próximas elecciones (que ilusión verdad). Pero ¿qué significa realmente eso?