|
Escrito por Administrator
|
|
viernes, 24 de septiembre de 2010 |
La mayor vergüenza de la democracia española fue el GAL. El Estado apoyó y financió secuestros y asesinatos de unos terroristas, que por muy despreciables que fuesen, eran, al fin y al cabo, personas. Hoy vemos como Irán cuelga de grúas a aquellos que son homosexuales, y lapida a las mujeres sobre las que pesan acusaciones de adulterio. También Estado Unidos ejecuta criminales. Y China elimina al año a miles de personas que no sirven para su régimen productivo. Israel y Colombia mata lideres terroristas con bombardeos aéreos, sin que precisamente esos mismos haya sido juzgagos por un tribunal. Y todo esto, en un siglo donde los líderes se reúnen rodeados de fasto y boato para hablar de derechos humanos. La pena de muerte tiene dos vertientes, la que pretende justificarla mediante proceso judicial (EEUU, China, Irán) y la que justifica una ejecución por el bien común (GAL, Israel, Colombia). Pero al fin y al cabo es lo mismo. La pena de muerte pretende ser un aviso preventivo, y demostrado está que no sirve, pues las ejecuciones siguen a lo largo y ancho del mundo. Ninguna persona tiene derecho a decidir sobre la vida de otra. Una condena a muerte pretende, en lugar de resolver los problemas, eliminarlos para no hacerles frente. De cobardes siempre ha sido afrontar una situación difícil borrándola del mapa. Será eso: La cobardía que se extiende por 70 países del mundo. Sea el primero en comentar el artículo |
|
Leer más...
|
|
|
Escrito por Administrator
|
|
lunes, 20 de septiembre de 2010 |
Algunos piensan que los impuestos, las tasas y demás cobros gubernamentales son malos porque le quitan a la gente el dinero de su bolsillo. Acabo de escuchar a alguien en la radio defender que el cobro de impuestos lo único que genera es pobreza. Y lo decía después de que Zapatero haya reclamado en la ONU establecer una tasa a la banca para intentar acercarse a los llamados objetivos del milenio. Esta serie de intenciones, aprobada e incimplida por todos, se resume en una frase: que todos los habitantes del planeta tengan acceso a lo mínimo, sin excepción. Los más críticos dicen que al establecer tasas nuevas, lo único que logras es un aumento de las transferencias en negro, es decir, más delitos. Algo así como "yo soy el banco y si intentas que pague más, seré un delincuente y no te pagaré". Con ello, aseguramos que establecer impuestos es una clara invitación a la tropelía. Zapatero y Sarkozy están demasiado de acuerdo últimamente, lo que es fiel reflejo de la deriva idealista que han alcanzado ambos líderes. Si a Zapatero -paladín otrora de los derechos humanos- le parece bien que en Francia se expulse a la gente por el mero hecho de ser gitano, ahora a Sarkozy -el Luis XIV de la derecha europea- le encanta crear nuevos impuestos. Si ese impuesto lo establecen sólo Francia y España, será un fracaso. Habrá una estampida de los bancos, con la consiguiente merma de la riqueza nacional. Si todos los países del mundo deciden apostar por ello, las entidades financieras no tendrán más remedio que pagar, cosa que, sinceramente, no viviré para ver. Antes de destilar ocurrencias en una sede como la ONU, habría que pensar en todo lo que se podría hacer si se evitasen el despilfarro de los países ricos y la corrupción de los emergentes. En estas cosas se pierden, miles de millones de euros todos los años. Y a pesar de eso, dos mil millones de personas, un tercio de la población mundial tiene poco para comer, beber y medicarse. Hacen falta realidades y compromisos reales, señores gobernantes. Sea el primero en comentar el artículo |
|
Leer más...
|
|
|
Escrito por Administrator
|
|
martes, 14 de septiembre de 2010 |
Francia no es un país racista. Nunca lo ha sido. Francia siempre será el país más chovinista de Europa. Sólo los Estados Unidos pueden pretender ser más patriotas que ellos. Un viejo chiste de colegio decía que lo más fácil del mundo era convencer a un francés acerca del inventor original de la Coca-Cola. "¡Por supuesto, era francés!, era la respuesta". Ellos han creado el mundo, y lo han hecho, porque siempre han sido punto de encuentro de personas llegadas de todos los rincones del mundo. La actitud del gobierno de Sarkozy es ciertamente preocupante, pues nuestros vecinos son los que más inmigrantes han acogido a lo largo de las últimas décadas. Muchos han salido adelante, han mejorado y hoy son orgullosos coristas de la Marsellesa. Otros, que también son muchos, han nacido, crecido, y vivido en guetos sin futuro, y con el día a día como única meta. Las temidas banlieux han sido el lugar donde ciudadanos franceses han visto como su país -porque allí nacieron- no se ha preocupado de ellos. Les ha dejado a merced de las bandas. ¿Son sólo hijos de inmigrantes o también hay hijos de franceses abocados al fracaso? Seguramente haya gentes de todas las procedencias. Algo que no debería importar. Pues el pasaporte de todos ellos es el mismo. Cuando la Unión Europea pasó de ser un mercado a un pretendido intento de unión social y política, se estableció que todos sus ciudadanos tenían derecho a trabajar y a vivir sin necesidad de pedir permiso. Hoy a los gitanos rumanos se les expulsa de Francia en un gesto sin precedentes. Sarkozy llegó al poder con un discurso derechista-radical que miraba de refilón a los numerosos abuelos que votan al Front Populaire. Llegó al poder, y se dedicó a fichar a miembros del PS para su gobierno. Intentaba ser el modelo de todo buen hombre capaz de contar con todos. Ahora, sus ministros aprueban circulares que ordenan a la Policía detener y deportar gitanos por el mero hecho de vivir en chabolas. Es prueba de los pocos ideales que restan en los políticos. Todo ocurre a ritmo de encuestas y titulares. ¿Qué debe hacer la UE? Apuesto por medidas ejemplarizantes a aquellos Estados que ignoran las normas. Creo que así debe ser en este caso. Y también deben pagar aquellos que ponen el peligro la estabilidad de todo el Euro por querer inaugurar más estaciones de alta velocidad que nadie. Europa no tiene peso en el mundo, y lo único que puede defender es su sistema de protección social, hoy en entredicho por no ser rentable. Nadie dijo que tuviera que serlo. Los Servicios Sociales están para ayudar, y deben servir para sacar del pozo a los más necesitados. Y medidas como la de Sarkozy lo único que hacen es dilapidar todos esos valores, y enfrentarnos a todos. Sea el primero en comentar el artículo |
|
Leer más...
|
|
|
Escrito por Administrator
|
|
domingo, 08 de agosto de 2010 |
Desde que tengo uso de razón, no recuerdo que los socialistas de Madrid se hayan puesto de acuerdo en algo. Toda la vida, la elección del candidato ha sido siempre un vía crucis que además, siempre ha gozado de la peor publicidad que puede tener un partido: protagonizar el ridículo diario de los medios de comunicación. Algo que, por cierto, es muy común entre el PSOE allá donde es incapaz de ganar al PP, por ejemplo, en la Comunidad Valenciana. Pasó cuando cayó Barranco y cuando la gente se hartó de Leguina. Y las opciones fueron siempre impuestas desde la federal, con la intención de impulsar con un "gran candidato" al partido. Ahí quedaron para la historia los carteles con gente como Fernando Morán (candidato "renovador" con 73 años en 1999), Cristina Almeida (del PCE al PDNI, y de ahí, a candidata del PSOE). Aquel año el batacazo fue estupendo. En 2003 llegó Trinidad Jiménez y muchos creían que lo tenía hecho. Fracasó contra Gallardón. Y Esperanza Aguirre ganó en la segunda vuelta gracias al nunca aclarado Tamayazo. Un gobierno de coalición con IU fue lo más cerca que ha estado el PSOE del poder madrileño en décadas. Ahora bien, que aquello ahora suena a medieval. Lo mejor vino en 2007. Después de meses mareando la perdiz, dejando caer que se iban a presentar Felipe González, José Bono, Maria Teresa Fernández de la Vega o Antonio Gutiérrez, aparece en escena Miguel Sebastián, el hoy discreto ministro, que se hizo famoso por visitar un túnel encharcado y por sacar a relucir affaires personales de Gallardón en plena campaña. Una fiera que no llegó ni a tomar posesión de su acta de concejal. Lo peor para el partido es la lucha a muerte que se deduce de las filtraciones que envían unos y otros a sus medios de comunicación. Los mismos que quieren garantizar su dominio del partido, son los que lo matan. Todos aquellos que han militado en el PSM saben que dar un paso adelante es el pretexto perfecto para ser pasto de los leones. Hay varias familias (¡sobreviven los guerristas!) que se llevan a muerte y que mercadean con el poder con un único objetivo: el de cortar la pana en un partido incapaz de presentar una oferta seria a la ciudadanía. No se explica entonces que haya tres, cuatro o cinco familias, y que su situación interna se relaje porque la federal se meta por medio. Y la gran torpeza de Zapatero ha sido su nula prudencia, su negada habilidad para negociar esto en casa. Ahora todos sabemos que Tomás Gómez va a defender la candidatura que le corresponde por su cargo. Trinidad Jiménez en este caso no es más que la esbirra que otro quiere colocar de candidata. Si ella hubiese dado el paso nadie hablaría ahora de esto. Pero después de tanto criticar la dedocracia de Aznar, ahora Zapatero cree que posee el divino don de designar a "los más competitivos". Ya saben, el síndrome de la Moncloa y esas cosas que pasan. Una cosa está clara, si la federal justifica su intromisión con las encuestas que decían que los madrileños no conocían a Tomás Gómez, ahora sí que lo conocen, en Madrid y en todo el país. Retruécanos, a lo mejor el objetivo final de este disparate era ese. ¡Ya tienen que estar mal las cosas! Sea el primero en comentar el artículo |
|
Leer más...
|
|
|
Escrito por Administrator
|
|
sábado, 30 de enero de 2010 |
Cuando un político hace algo que no va a gustar lo califica de razonable. Y lo dice porque es consciente que, al afirmar que es una medida necesaria, los problemas van a brotar como setas. Los políticos están demasiado sometidos al miedo del enfado de los ciudadanos para tomar sus decisiones. Es lo que se dice, una clase política cobarde que no tiene ni unos fuertes ideales ni tampoco un concepto claro acerca de la dirección que debe tomar un país. En época de vacas gordas, Zapatero prefirió dar esos 400 euros -que a la gran mayoría de la población no le solucionaron nada- en lugar de incrementar la presión fiscal. Aquello tuvo un coste de 5.000 millones de euros. Subir los impuestos entonces habría sido mal visto (como siempre) pero habría llegado en un momento más propicio que el actual. Debe ser complicado explicar a una sociedad con casi cinco millones de parados que a partir de julio van a pagar más por todo. Cuando rozábamos el pleno empleo, igual habría sido mejor entendido. Las malas noticias no han acabado ahí. Ahora nos jubilaremos dos años más tarde, algo que obviamente a nadie le gusta, pero que es necesario -o razonable- siempre y cuando miremos las cuentas y el futuro de las mismas. Si de verdad las pensiones están en peligro para el año 2030, no lo están desde ayer por la tarde. Era un cálculo conocido por todos desde hace años, porque creo recordar que desde pequeño ha sido algo recurrente entre los "agoreros" del sistema. España debe apostar por un modelo: O Estados Unidos o Suecia. Si creemos en los servicios públicos universales, hay que pagar más impuestos. Guste o no. Si en cambio, preferimos un modelo a la carta, en el que cada uno paga lo mínimo posible, no podemos, ni exigir al Gobierno que cree empleo, ni que construya viviendas baratas, ni que haga carreteras o líneas ferroviarias, ni que me garantice una sanidad pública digna. Todo tiene un coste y debe pagarse de nuestros bolsillos. Si para cobrar mi pensión tengo que trabajar dos años, lo haré, siempre y cuando las cabezas pensantes que se gastan mis impuestos asuman con valentía la enorme cantidad de reformas que quedan pendientes y que, por cobardía electoral, nunca se hacen. Y esto, lamentablemente, no tiene nada que ver con la ideología. Sea el primero en comentar el artículo |
|
Leer más...
|
|
|