Hachuel y su interpretación de la Ley

¿No dice el portavoz del Gobierno y consejero de Gobernación, Jacob Hachuel, que volvería a cometer el mismo delito si se presentara la misma situación?, y lo dice con toda la naturalidad del mundo, convencido de que al no ser un delito de corrupción por no haber metido la mano en la “saca”, no tiene responsabilidad alguna. ¿Acaso no se da cuenta, que con esas declaraciones, marca un paralelismo con sus compañeras de escaño, que han presentado recientemente su dimisión por el caso “Ghost” de Loma Colmenar?, y que al igual que él, les asiste la presunción de inocencia, lanzando de manera subliminal el mensaje de que ellas si tienen la obligación de hacerlo por recaer sobre ellas sospechas de haberse quedado con algo que no es suyo. O como ocurrió con el caso de la compra sin licitación de carrozas por parte de otro compañero suyo de escaño, el cual también presentó su dimisión. ¿Querrá decir que sospecha que sus compañeros tienen la mano larga?, porque el argumento que sostiene es exactamente el mismo, el desconocimiento de la Ley, y con esto vuelve a dejar claro que no sabe que el desconocimiento de la norma, no exime de su cumplimiento. Si ya de por si es grave que una persona con responsabilidad de gobierno lo haga desde el desconocimiento y la ignorancia, más grave aún, es que reconozca tan a la ligera que no tendría reparo alguno de volver a cometer nuevamente un hecho constitutivo de delito.

Musulmanes y política

Con anterioridad a los años 70, en Ceuta compartían el mismo espacio físico dos poblaciones; una española de origen cristiano, mayoritaria, que gozaba de todos los derechos y la otra, minoritaria de origen musulmán, que subsistía de la manera que medianamente podía, a los que el franquismo reconocía solamente como un valor estadístico, de los cuales muchos fueron musulmanes combatientes y descendientes de Regulares que habían ayudado a Franco a ganar la guerra. Paradójicamente la solución a la injusticia creada por la derecha, vino de la mano del PSOE en el año 1986, suprimiendo la tarjeta estadística, eliminando la ley de extranjería que reconocía a los musulmanes de Ceuta y Melilla como extranjeros e iniciando el camino de la regularización de la situación documental de la población musulmana tanto de Ceuta como de Melilla, coincidiendo con la entrada de España en la Comunidad Económica Europea, siendo el motivo principal de esta decisión, las presiones ejercidas por parte de muchos países europeos que consideraban la situación de Ceuta y Melilla como colonial, lo que obligó de alguna manera, a dar una solución al problema de la población musulmana que en buena parte era apátrida.