El valor de ceder en política

Ahora que vuelve a haber elecciones y previsiblemente se afilarán los discursos políticos y los cuchillos para tratar de raspar unos cuántos votos que puedan cambiar el resultado de abril, convendría mirar con un poco de calma qué está sucediendo desde mayo en la política local para tratar de poner cada acto en valor. Más aún tras un verano trepidante de declaraciones y gestos políticos en dónde cada pequeño conflicto se ha vivido con la intensidad que se echó de menos durante el año anterior, cuando todos parecían tan tranquilos incluso a sabiendas de que lo normal era que el PP, por primera vez en muchos, muchísimos años, perdiera su mayoría absoluta.

Juan Vivas le regala una lección a Pablo Casado

Juan Vivas consiguió el pasado domingo 26 de mayo algo que aparecía como muy difícil hace sólo un mes: Invertir los resultados de las Elecciones Generales del pasado 28 de abril, cuando VOX superó al PP por casi 1.000 votos y 2,5 puntos de apoyo sobre el total de los sufragios emitidos. Lo repitió él mismo en campaña y todo el Partido Popular lo creía. El presidente Vivas era de los pocos que no cayó en el derrotismo en sus propias filas. Diseñó una campaña exigente y exhaustiva centrada mucho más en hablar con los vecinos y votantes, ya fuera a título individual o como colectivos, que en cualquier otra cuestión, pero valorando también los demás aspectos de la comunicación y el marketing político. Quienes se encargaban de coordinar las agendas han sudado como nunca porque el presidente se volvió incombustible. Vivas puso todo lo que tenía con el convencimiento de que lo único que necesitaba para seguir en el que ha sido su despacho durante los últimos 18 años era superar a VOX y convertirse en la lista más votada.