Javier Ángel Díez Nieto

Bien…! Ya es tiempo de dejar de lado todos esos juegos de malabarismo, nacidos de los humos que sueltan algún que otro cerebro infantil e ingenuo. Por ello es necesario ser más serios en este tema. Porque de esta manera, aunque la gente ya empezamos a estar hartos de esa corriente informativa que nos bombardean con que existe un abuso de poder por parte del que gobierna, ¡Nada se puede hacer!. Porque de todos es sabido que los ataques al abuso de poder son siempre de forma interesada por parte de los que no lo tienen. Y esto…el abuso de poder…, es lo que estamos viendo en el nuevo gobierno de coalición del PSOE, los independentistas y los antimonárquicos, que actualmente de forma legítima (siempre por culpa de la denostada y mantenida ley electoral que ni los perdedores actuales quieren cambiar). En el fondo, esta forma de elección de la suma de minorías parlamentarias no deja de ser más que otra estafa electoral a la verdadera intención de la mayoría salida de las urnas. ¡Pero es lo que hay y a aguantarse ya que no cabe otra cosa!.

Actualmente de nuevo nos están cansando con explicaciones sobre el abuso de poder y de la utilización de los mecanismos para perpetuarse en el poder de Pedro Sánchez, que ahora lo tiene. Bien…! Eso es lo lógico!, pero no nos engañemos, si se tiene poder y no se abusa de él, entonces para qué sirve. Y esto es algo que nuestros políticos entienden muy bien y sino fíjense a modo de ejemplo, en lo que pasa en la cleptocracia de nuestra casa (Ceuta) y el maravilloso talento de nuestro presidente para hacer cosas sin igual en los numerosos nombramientos que hace. ¡Si… puede que nos enfade! Pero parece que ignoramos que para ellos el bien común es simplemente una fina tela de araña que fácilmente apartan en busca de los esplendores del poder que nosotros mismos le entregamos. Y el que no esté de acuerdo que no le vote, ¡A él le da lo mismo, todos estamos atrapados por la gris telaraña electoral por ellos urdida!.

Es necesario por tanto y si fuera posible, empezar a acostumbrarnos a la acción que el veneno informativo produce en nuestros principios y pensamientos, abocándonos al pensamiento único que poco a poco se nos está imponiendo. Intentar defendernos de ese pensamiento único que los grandes exegetas de la información nos lanzan todos los días es casi impensable. Así, tenemos declaraciones como que el aborto no es una vida real abocada al olvido o que la educación de nuestros hijos solo corresponde al estado no a los padres…en fin…serian muchos los ejemplos, quizás el ultimo sea la revisión del delito de rebelión o sedición en nuestro código penal, ultima ratio que evita una sociedad enferma obligándonos a la convivencia pacífica bajo la ley.

No nos engañemos, esto es lo que está pasando apoyados siempre por esos sobrios y cautivadores de esclavos que con sus cadenas propagandísticas sujetos al sueldo de sus editores nos bombardean a todas horas. Y entendamos que estos editores de los grandes medios, ansiosos de sabrosas subvenciones públicas otorgadas por quien ostenta el poder deben rendirse ante ellos si quieren seguir ganando pingües beneficios. ¡Cuánto editor amante de la libertad de prensa yace en los desconocidos cementerios informativos por esas incruentas guerras de la subvención pública! ¡Nunca lo sabremos, pero las tumbas aumentan día a día exponencialmente!.

Yo aquí, lo único que quiero decir, es que no nos enfurruñemos con aquellos que de forma legítima, aunque no sea ética para la mayoría de los que carecemos de poder, dominen temporalmente todos los medios a su alcance para mantenerse en el mismo. A fin de cuentas todos los disconformes, tenemos más o menos todos ese veneno humano de abusar del poder cuando nos lo entregan los demás. Ya sabemos que el poder corromper, y que el poder absoluto corrompe absolutamente! Luego… ¡De que protestamos!

Por ello, acostumbrémonos a sufrir sus abusos de poder en esta sociedad distópica que estamos creando y no consideremos un fenómeno monstruoso o anormal esa ansia de poder sobre los demás. ¡Eso es lo más natural de la humanidad!. Y además resignémonos a seguir votando a quienes nos imponen en las cerradas listas electorales, para que los consideremos más adecuados para abusar del poder conforme a nuestra forma de pensar. Además la gente ya solo lee titulares que no necesitan pensar, es más la verdadera literatura actual es casi únicamente la que nos ofrecen las campañas de las grandes superficies sobre sus productos. Luego… ¡Suframos con resignación a todos los elegidos por nosotros y a los elegidos por los demás! ¡Y que Dios nos proteja de su poder temporal, porque no hay posibilidad alguna de defendernos de nuestro infortunio social!.