Remedios Guerrero, librepensadora y profesora de Filosofía en el IES Siete Colinas

Este mensaje es para toda la ciudadanía. Más allá de las conspiraciones, aceptemos que la población menguará y que desconocemos el ritmo, la velocidad y la dimensión de la crisis en la que nos vemos envueltos. Hemos de ser valientes, estar unidos y dar sentido al sinsentido. Muchos sospechamos de las medidas de aislamiento total. Muchos pensamos que una forma de control superior está aventajando a la carrera de la democracia. Muchos reivindicamos la lucha como muestra del ejercicio de la libertad.

Por mi parte, como docente, me uno a quiénes promueven otras alternativas al aislamiento en educación: ¡no al cese del curso en marzo como vaticinó la desafortunada ocurrencia del consejero de Educación de Marid Enrique Ossorio! ¿Tan poco cualificados estamos como país? ¿Tanto descrédito hemos de soportar los docentes? ¿Tan poca confianza suscitamos a la clase política?

Es hora de comenzar un nuevo mundo donde el amor y el coraje se den la mano. El Estado ha de hacer lo posible para que la educación no frene ni un instante, sino antes bien encuentre en esta situación un motivo para ser reforzada. La educación ha de erigirse poderosa en realidades sombrías.... Ninguna familia, ningún niño, ningún joven ha de estar aislado a la educación. ¿A qué aspiramos mencionando descabelladas hipótesis?

Seamos realistas y tratemos nuestras circunstancias: Ceuta es una ciudad con alto desempleo y con alta tasa de fracaso escolar. Hay un porcentaje muy elevado de alumnado en situación de riesgo que con medidas tan estrambóticas como el cese del curso, tan solo empeorarían su situación. Ellos han de ser objetivo número uno en el nuevo proyecto educativo.

Es hora de programar un proyecto transitorio nacional que eche adelante a los alumnos y alumnas en sus diferentes niveles y circunstancias sociales. Yo, como docente, me ofrezco a llevarlo a cabo. Aquí estoy, ¿para qué mejor puedo usar las excepcionales vacaciones que se avecinan? Nuestros hijos, nuestro futuro lo agradecerá. Sospecho que todos querremos rememorar este momento como una época que nos sirvió para crecer. Aceptemos que estábamos arraigando en un consumismo nihilista donde la lógica competitiva nos estaba estrangulando. Aceptemos que es hora de cooperar con nuestra cara más humana y de promover un giro copérnicano.

Una Revolución Educativa es posible más allá del confinamiento y el aislamiento. Los profesores hemos de estar día a día trabajando codo a codo con los alumnos y las familias y que NADIE se vea excluido del derecho a seguir aprendiendo, a seguir pensando, a seguir dialogando, a seguir leyendo y escribiendo... Innovemos haciendo nuestras materias más útiles al momento que vivimos.

Sinceramente, pienso que solo podrán impedir la continuidad en el proceso de enseñar a los jóvenes de forma muy cruel: cortándonos la red. MIENTRAS HAYA INTERNET, HABRÁ VEHÍCULO DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE Y EL CONTEXTO DE ESTA TAREA DEBERÍA UNIRNOS MÁS, HACERNOS MÁS FUERTES, MÁS HUMANOS, MÁS SENSIBLES, MÁS AMANTES DE ESTE EJERCICIO QUE ES EDUCAR PARA UN PRESENTE MEJOR...

Educar es como cuidar de una planta, jamás ha de abandonarse porque es el modo que tenemos de crecer. Si queremos hundir a una ciudadanía, privémosle de su derecho a la educación. Hay que tomar la enseñanza y el aprendizaje como una tarea con la que cumplimentar nuestro tiempo dedicado al ocio, no hay que mirarlo como una carga sino como una liberación. Este mensaje ha de llegar a los más desfavorecidos y a los políticos responsables de la coordinación nacional de este proyecto urgente. s

Es hora de que todos nos pongamos manos a la obra: necesitamos de una administración central que defina en términos parecidos nuestros proyectos educativos. Es hora de que todos vayamos a una y de que no nos den de lado a quiénes desde la función pública desempeñamos el vital papel de transmitir conocimientos y que estos nos sirvan no solo para ser médicos, ingenieros, electricistas, peluqueros... sino para vivir mejor en un mundo que cambia por segundos... La raíz cuadrada de este mundo global nos compete a los educadores también.

Es hora de SER CREATIVOS, DE PENSAR NUEVAS SOLUCIONES, DE PRACTICAR LA RESILIENCIA. ¿Por qué no ampliar nuestras lecciones a un foro más abierto e incluir a los mayores que en residencias olientes a lejía necesitan entretener sus almas? Normalmente no andamos sino que nos arrastran, nos arrastran las rutinas, los horarios, las cargas lectivas, las programaciones cerradas, las evaluaciones con fecha y hora… Tal vez sea el momento de darnos la oportunidad para examinarnos a nosotros mismos, a nuestro modelo educativo, a nuestro modo de enseñar y de aprender. Tal vez sea hora de reciclarnos y entender que un mundo cambiante es impredecible y que necesita reciclaje e innovación permanente. Tomemos esta situación como una oportunidad.

Tengo la suerte de impartir una materia que amo y la amo porque, a pesar de no ser ninguna ciencia ni de tener ningún sentido práctico, es como una madre que siempre está ahí y que te abriga y te cobija en todo momento, pase lo que pase... En momentos difíciles, filosofía; en momentos especiales, filosofía; en momentos de hambre, filosofía; en momentos de prosperidad, filosofía; en momentos próximos a la muerte, filosofía; en momentos de duda, filosofía; en momentos de ocio, filosofía; en momentos de amar, filosofía....

Tengo compañeros docentes muy valiosos, por favor, que el gobierno cuente con ellos antes de tomar una decisión basada en el pragmatismo de una burocracia que desconoce el aula, los jóvenes, los niños... Sé que antes éramos números y que ahora incluso hemos dejado de ser eso, pero no puedo entregarme al desamparo de los expertos y el carácter inhumano de las decisiones de tecnócratas.

Concluyendo: urge un plan educativo que signifique un reto de presente para desafiar un futuro incierto, que se base en la solidaridad y en la colaboración de una sociedad implicada y que ese plan cuente con los docentes en primera persona, que facilite la labor de aprendizaje a los más desamparados, que se acerque a la población por contener un proyecto compartido, que nos forme para saber vivir porque, dadas las circunstancias, muchas personas habrán experimentado en su propia piel que solucionar integrales está bien pero que solucionar conflictos vitales, está mejor.

“Hagamos lo que podemos, cuando no podemos hacer lo que queremos”, Terencio