Secretaría Provincial de la UFP de Ceuta

Como todos los años se acerca la festividad de los Ángeles Custodios, patrón de la Policía Nacional y podríamos enzarzarnos, como siempre, en los criterios que adoptan los superiores para decidir quiénes sí, quiénes no, deben ser reconocidos por su trabajo y esfuerzos profesionales. 

A lo largo de los cuatro últimos años hemos aceptado, con más o menos resentimiento, los criterios utilizados por la Jefatura Superior para distinguir a los funcionarios policiales, siendo la Orden al Mérito Policial con distintivo Rojo (las subvencionadas) las que han provocado un  alejamiento e indiferencia alarmante de los Policías Nacionales para con su festividad, debido a la toma de decisiones de la institución que de manera desmedida hacía imposible el equilibrio productivo entre oportunidad y competición (Maldonado 2017). Es decir, los elegidos no siempre eran los merecedores, 

Este año, de nuevo, ese equilibrio se ha vuelto a romper. El ciego resentimiento aflorará y los profesionales merecedores de la distinción se quedarán sin la misma, ocurriendo que a alguno de ellos inclusive le ha rondado la muerte y, ni por esas, han conseguido su reconocimiento, más que justificado, causando una gran decepción e indignación entre los compañeros y los ciudadanos.

Desde la UFP denunciamos la arbitrariedad y amiguismo en la concesión de medallas del Cuerpo. En este año los datos a nivel nacional muestran, por ejemplo, cómo se les otorga la cruz al mérito policial con distintivo rojo a 92 funcionarios pertenecientes  a las escalas superior y ejecutiva, mientras que a los policías de escala básica únicamente a 35. ¿Cómo es posible que se concedan más medallas pensionadas a funcionarios que realizan su trabajo en un despacho que a otros que se pasan la vida jugándose la vida en las calles?

Esta organización rehúsa la concesión  de “medallas de salón”. Las recompensas deber ser para nuestros héroes, aquellos que arriesgando su vida no dudan ante el peligro por el simple hecho de cumplir con su deber. Es el caso de nuestro compañero Ismael, que estuvo a punto de perder la vida y que por desgracia además de la durísima experiencia, lesiones sufridas y las secuelas permanentes que con toda seguridad le queden tanto físicas como psicológicas,  incomprensiblemente se ha quedado sin “medalla”. Es por ello  por lo que reclamamos justicia para aquellos que se pasan la carrera profesional jugándose la vida en las calles. 

Tenemos la sensación, desde este sindicato, que en el mismo acto nos hemos equivocado de amigos/as y enemigos/as. Por eso este año hemos decidido seguir denunciando los criterios de decisión del reconocimiento del ingreso en la Orden del Mérito Policial; desde el punto de vista psicopolítico (Arias Maldonado, 2017), son los de siempre los afortunados, alguien puede entender que el 60% de las subvencionadas vayan la escala ejecutiva y superior cuando el número de los mismos es inmensamente menor que la de la escala básica y subinspección.

 Para qué tantos programas de policías actuando, mañana tarde y noche, donde se ve de manera directa su compromiso para con la sociedad si a la hora de la verdad quienes deberían realizar el reconocimiento (la institución) para con ellos, lo hacen siempre de manera residual, es decir los jefes inmediatos, y por ende la Jefatura, no defienden hasta el final sus propias propuesta ante la institución. Hay que hacer una reforma de la regulación sobre la concesión de las cruces al mérito policial que data de 1964.( en concreto Ley 5/1964 de e 29 de abril).

Nuestro asombro siempre va en consonancia con nuestra indignación y esperamos que algún día la festividad de la Policía sea para todos los policías y no sólo para algunos que la disfrutan antes, durante y después de la misma.

Aprovechamos estas últimas palabras  para rendir respetos a todos los compañeros que expusieron su vida para defender la de los demás, hayan sido o no reconocidos (que también existen). Y de igual modo manifestar nuestras felicitaciones a todos aquellos compañeros que si han sido condecorados y que sin duda lo merecen, por su dedicación y esfuerzos realizados, demostrando su compromiso y dedicación. ¡Enhorabuena!.