antonio gil
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Antonio Gil

Qué se puede decir de una sociedad que no cuida, que no se ocupa de la parte más sensible de ella, que no atiende a sus menores más vulnerables, a los miembros de unas familias que necesitan para sus hijos una atención singular durante los primeros años de sus vidas.

De mantenerse la actitud que algunos excelentísimos sostienen a la hora de no querer reconocer que el trato en la educación de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) tiene que ser especializado, demostraría que están errados y con su error se estarían sentando las bases de una sociedad injusta, fracasada.

Los niños con TEA se dan en uno por cada cien nacimientos, con la característica de que no hay iguales entre sí. No se conocen las causas que lo produce aunque los científicos creen que puede tener carga genética sumada también a influencias medioambientales etc. Por el momento, asociaciones y fundaciones son las que están trabajando en el diagnóstico, el asesoramiento y la supervisión. Asperger es un trastorno del desarrollo incluido dentro del espectro autista, un trastorno cada día más entendido y del que se sabe que, muchos de los grandes genios de la humanidad presentaban y presentan esta característica.

Un acuerdo entre la Ciudad Autónoma a través de la Consejería de Sanidad, Servicios Sociales, Menores e Igualdad, por una cuantía de 33.000 euros y la Asociación Síndrome de Asperger de Ceuta para el desarrollo de actividades e iniciativas en los ámbitos educativo, social, comunicativo y del lenguaje, permitirá atender a una veintena de usuarios que trabajan en la detección del asperger, diagnosticarlo y darlo a conocer. Esa es la finalidad del acuerdo.

Pero… si alguien piensa que un acuerdo de este tipo puede suplir la obligación que el Estado tiene para con estos pequeños, se equivoca. El deber de educarlos en un entorno apropiado para que se integren y desarrollen todo su potencial es una obligación del Estado a través del Ministerio de Educación. Simple y llanamente.

¿Acaso piensan quienes tienen que asumir esa responsabilidad que la caridad en forma de subvención es la solución que apaciguará a unos padres que luchan por un legítimo derecho mientras cotizan en un sistema que cuando más lo necesitan le da la espalda? Algunos irresponsables e insensibles excelentísimos, se ponen de lado ante este hecho y tiran balones fuera. Luego les piden que los voten. Triste es que en la misma sociedad en la que estamos todos, se marginen a las personas más vulnerables, a las más delicadas simplemente por ser diferentes.

A los padres y a los familiares de niños con esta característica, ¡mucho ánimo! y ¡mucho nivel de exigencia!, es vuestro derecho. El deber es el de nuestra sociedad.