Javier Ángel Díez Nieto

Con los vientos de solidaridad que corren por nuestro país desde la última decisión de nuestro actual presidente Pedro Sánchez, sobre la admisión de un barco de emigrantes a los que Italia impidió llegar, toda Europa ha respirado tranquila y España ha demostrado su capacidad de refugio para todos los que quieran venir. Bien…todos están conformes y contentos…el buenismo sin fronteras tan aceptado por todos ha triunfado. Sin embargo, después de mi congratulación sobre dicha decisión, que favorece a tantos que sufren en sus países y que buscan mejorar sus vidas, son muchas las preguntas que me surgen. Entre otras razones porque no hablamos simplemente de refugiados sino de asilados económicos que humanamente tienen derecho a mejorar sus vidas.

Primero… ¿Por qué Italia les ha negado el asilo, teniéndolos tan cerca? Porque Italia ha acogido en los últimos años más de 500.000 inmigrantes que buscaban en ella un estado de bienestar y no olvidemos la regularización en masa que realizo no hace tantos años. Algunas voces dicen que es porque el gobierno actual está formado por partidos de la extrema derecha y de la extrema izquierda. Yo creo que en el fondo el problema es que se defienden a su manera de una población de sustitución como ya pasa en Suecia, donde hay ciudades creadas y regidas solamente por emigrantes que llegaron desplazando a sus habitantes originales con otras costumbres y creencias ajenos a ellos. Por ello creo que en el fondo lo que tienen es miedo a que esto pase en su nación. Y de esta manera, sus gobernantes han celebrado el acto de generosidad con los derechos humanos que nuestro país les ha ofrecido.

Segundo…además del suspiro de alivio de nuestros aliados en Europa, que se han quitado el problema de definirse… ¿Qué puede suceder a partir de ahora? En primer lugar, que todo el mundo ha conocido que nuestra nación España es un país de acogida al parecer sin límites, luego por más que lo nieguen hemos tocado la campana de ser un país de acogida para todos los que quieran venir, es el efecto llamada. Bien… ¡Hemos demostrado que los derechos humanos marcan nuestros gestos y decisiones! Eso está bien… ¿Pero seguro que es bueno para todos y aquí hablo de ellos y de nosotros? Porque por una parte se perjudica la inmigración legal y pacífica, lo que atenta a los derechos de los ya establecidos en nuestra casa y por otra parte, se está diciendo aquello de que es mejor llegar de cualquier manera que siempre será más fácil quedarse que si pides permisos para poder hacerlo. Y además se les está diciendo que este es un país fácil para llegar de cualquier manera, obligándonos a mantenerles en unos niveles de bienestar que muchos de los nacionales son incapaces de alcanzar.

Tercero…Yo me pregunto…. ¿Quién los pone en el agua arriesgando sus propias vidas? Son… ¿Ellos solos los inmigrantes?... o las mafias que sacan pingües beneficios de su tráfico de personas? Porque no nos engañemos…Libia es un país en guerra con mil tribus armadas donde los inmigrantes que llegan son totalmente sometidos, dirigidos y muchas veces eliminados físicamente. Y en este caso estamos hablando de gentes de otros países de países subsaharianos que deben pasar en condiciones inhumanas desiertos y riesgos ilimitados para sus propias vidas. Por otra parte nos dicen que hay mujeres embarazadas y más de cien menores no acompañados (aunque no nos dicen la edad, es decir si son menores de 18 años o simplemente niños de menos de 10 u 12 años), que vienen de lugares desconocidos Luego… ¿Quién los lleva a los barcos?...¿Cómo puede llegar estos niños desvalidos, sin acompañantes a Libia. Aquí hay una duda que me asalta… ¿Son los traficantes o también alguna ONG que les aconseja que vengan con ellos para que el efecto de pena y solidaridad sea mayor en nuestra buenista sociedad…?.

Cuarto…sin duda está entre los valores de nuestra sociedad el derecho a la vida y el respeto a todos… son principios angulares de nuestra civilización y así debe ser, pero… ¿Esto nos da derecho para autodestruir lo que con mucho sacrificio hemos alcanzado a través de nuestra historia? Porque aquí también hay un problema de integración…un problema aun no resuelto en Europa y que todos conocemos. Quizás debíamos preguntar la solución a estos buenistas. Sé que es humano lo que hacen pero con ello…¿Qué futuro nos espera a todos…tanto a nosotros como a ellos con esta bondadosa actitud?.

Después de las palabras escritas anteriormente, lo único que se me ocurre en este caso y en otros muchos, es la constatación de la insolidaridad entre los países miembros de la Unión Europea, porque el problema nos los envían a los países del sur y nos dejan solos con el problema del que ellos se desentienden ya que somos nosotros los que debemos encargarnos de ellos al ser quienes les damos el asilo.

En fin…son muchas las dudas que asaltan, porque si por una parte es de bonhomía auxiliarles y protegerlos… ¿Qué pasa con nosotros…los nacionales y los inmigrantes legales que residimos aquí y ahora?... ¡No lo sé! Pero en Ceuta y Melilla, ciudades de gran densidad demográfica y suelo limitado, conocemos este problema y lo sufrimos todos los días. Y por ello… yo me pregunto… ¿Nos podemos permitir abrir las fronteras simplemente por la solidaridad y por el buenismo?