Artículo de opinión de Ramón Rodríguez.
Artículo de opinión de Ramón Rodríguez.  
Ramón Rodríguez (Podemos)

Para mí y supongo que para la mayoría de los de mi generación las noticias que están saliendo a la luz sobre el rey emérito son muy tristes. Aunque todas teníamos desde hace tiempo la percepción de que la monarquía, que representaba, realmente era así.

No voy a narrar un episodio de “¡Cuéntame cómo pasó!”, sino más bien “¡Cuéntame cómo nos engañaron!”. Soy de la década de los 70, personalmente creo que es la generación más engañada y paternalistamente tutelada de la historia de nuestro sueño por la democracia. Crecí viendo como los comunistas no eran demonios y lejos desestabilizar claudicaron para que hubiese paz y un proyecto democrático; como la guerra civil no fue un genocidio y sin embargo exterminaron a todo aquel que pensaba diferente y condenaron al silencio, que no al olvido, a las víctimas; como el rey era garante de nuestras recién adquiridas libertades; de cómo la OTAN ¡no! y sin embargo OTAN ¡sí! y bases norteamericanas se asientan en España; de que el sexo había que esconderlo e ir a misa todos los domingos y fiestas de guardar, aunque la Constitución Española establece el principio de la aconfesionalidad del Estado (artículo 16.3); de que me enseñaran valores en un “colegio de curas”; de que la homosexualidad era de enfermos o desviados; de que con el esfuerzo, y no con la corrupción, se conseguían las metas y triunfar en la vida; de que todos éramos iguales ante la ley, pero no idénticos; de que los políticos gestionaban los recursos comunes para mejorar la sociedad y de una forma equitativa; de que el fútbol era cosas de hombres (perplejidad desde bien pequeño me causó esto, pues, siendo varón, nunca tuve ningún interés en este deporte, no como el baloncesto, balonmano , taekwondo o ajedrez, sin embargo eso me alejaba de los niños de mi edad y más aún cuando descubrí la poesía o la belleza inefable de recorrer un campo en primavera, pero esas son otras historias); de que el medio ambiente era algo superfluo; de que los animales estaban para servirnos ya sea como animales de carga, compañía o espectáculos sangrientos de pueblos y ferias; de que España “jugaba” en la premier league de las potencias económicas, de que….Podría enumerar un sinfín de contradicciones cargadas de objetividad. Comprobará el lector como, intencionadamente, construyo una sucesión de frases positivas como que “los comunistas no eran demonios” afirmación que es una obviedad y, en cierta forma, vino a hacer justicia con gran parte de la población represaliada durante el franquismo junto con otras cien por cien irónicas y con connotaciones negativas. La idea es transmitir las complejas situaciones vitales por las que habrán pasado muchos hombres y mujeres de mi edad. Mi generación ha transitado desde la falta de información en una miríada de temas hasta la desinformación pura y dura. Durante un tiempo, en mi juventud, durante mi etapa universitaria, para intentar tener una idea sin sesgos políticos sobre cualquier información lo que hacía era leerme todos los periódicos cada día. Y así encontraba titulares y noticias totalmente enfrentadas sobre el mismo hecho. Era difícil y caro intentar conseguir información. Desde hace unos años la bendita internet nos permite un sinfín de posibilidades, y gratuitas. Desde hace años los jóvenes están más informados y desinformados que nunca. Pero tienen acceso a los hechos y datos y sus capacidades de discernimiento y crítica deben hacer el resto. No voy a seguir hablando en este artículo sobre mí, ni sobre la opinión positiva que tenía sobre la monarquía mientras mi vida se iba enfrentando a mi conciencia, sentimientos y contexto socioeconómico y cultural en el que me situó el destino. Reiterar que considero que las personas de mi generación realmente poseíamos estado de opinión dirigidos y creados, o al menos eso se intentó y mayoritariamente se consiguió. ¿Por qué digo esto? Sencillamente porque nos faltaba infinidad de información. Si nos centramos en la monarquía. ¿Cuál fue el papel de la monarquía, pues D. Juan Carlos representaba a la institución, con respecto al Sáhara? ¿Y respecto a la OTAN? ¿Con respecto a política exterior y la “amistad” con determinados regímenes totalitarios y que no respetan los derechos humanos? ¿Actúo la monarquía alguna vez de manera frívola durante los años de plomo por satisfacer sus propios deseos? ¿Qué papel tuvo durante el 23F más allá de lo retransmitido? Si vamos al Título II de la Constitución Española: De la Corona.

ART. 56

1.         El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.

ART. 61

El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas

ART. 64

1.         Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes. La propuesta y el nombramiento del Presidente del Gobierno, y la disolución prevista en el artículo 99, serán refrendados por el Presidente del Congreso.

2.        De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden.

ART. 65

1.         El Rey recibe de los presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su Familia y Casa, y distribuye libremente la misma.

Titulares de prensa de los últimos días:

“Las claves de la presunta vinculación entre Juan Carlos I, Corinna y el AVE a La Meca”

“Zapatero apoya que no se investigue al rey Juan Carlos en el Congreso”

“De soberano garante de la democracia a rey corrupto, apartado y desheredado”

“La España en cuarentena exige al rey emérito a golpe de cacerola que done su supuesta fortuna a la Sanidad”

“Delito fiscal y blanqueo, el horizonte penal del rey Juan Carlos que depende de los datos de Suiza”

“Juan Carlos I, en la lupa judicial”

«‘Le Monde’ se hace eco de la amenaza de Corinna que “sacude a la Casa Real española”»

¿La monarquía española actual actuará con responsabilidad y lealtad hacia los españoles y su Constitución? La de todas, incluida los miembros de la familia real. ¿Estoy indicando que el rey emérito no lo hizo? Tan solo citaré dos frases de Gandhi y Séneca, y haré una reflexión final.

“La honestidad es incompatible con amasar una fortuna”. – Mahatma Gandhi

“Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad.” -Lucio Anneo Séneca

La lealtad de la Corona hacia el pueblo español pasa por el cumplimiento escrupuloso de la Constitución (artículo 64: el gobierno refrenda los actos del rey, entendemos que los “destapados” y que se “destaparán” no, entendemos; artículo 65: el rey guardará la Constitución, las leyes y respetará los derechos de los ciudadanos, como la sanidad, el rey emérito y sus comisiones y paraísos fiscales no parecen haber respetado mucho este artículo; artículo 56: el rey es símbolo de unidad y la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, el rey emérito ha mostrado una triste cara en algunas “relaciones” internacionales)  y por poner a la gente en el centro de todas sus decisiones. El bienestar del pueblo español antes que el interés personal.