Alfonso Pérez, profesor de Organización y Proyectos de Sistemas Energéticos

Los encargados de la admisión de nuevos discípulos perplejos al solicitar la matrícula en vidrio y Cerámica una especialidad condenada por los virreyes, dijeron:

-Miren vuesas mercedes que no existen estas formaciones anuladas por obra y gracia de nuestros virreyes por no considerarlas de utilidad, nos hemos modernizados y actualizados y ofrecemos Mantener chozas, bordas y palacios o bien reformar apriscos, majadas y rediles. (Futuras; “Mantenimiento de viviendas” y “Reforma y Mantenimiento de Edificios”).

Dijo D. Quijote; –Es una insensatez las razones de suprimir tales formaciones si lógico es hacer monasterios y apriscos también lo es dotarlas de utensilios de comer, beber o almacenar. Así como poner desagües y glorias para el invierno.

Aunque burdos y extravagantes los motivos de los cierres, D. Quijote volvió a la carga para que Sancho se matriculase en Frio y Calor, para disgusto de este, diciéndole D. Quijote -Sancho como futuro Gobernador de la ínsula debes adquirir conocimiento y formación y tan necesaria es la integridad ética como el conocimiento manual. Pues si importante es saber cómo se hace el pan, imprescindible es hacerlo.

No pudo Sancho demostrar sus saberes adquiridos en otros centros de formación, entre otras cosas de menor importancia, porque no les tenía, por lo que le propusieron que se apuntase en la Formación Artesanal Elemental de las Viviendas que por afinidad y superadas las prueba podrá optar al estudio de “Fundamentos de Nevera y Tiempo doblegado”; en el futuro “INSTALACIONES FRIGORÍFICAS Y DE CLIMATIZACIÓN”.

Visitaba por aquél entonces el Virrey Freón y su corte al centro de formación Numerosas Cumbres en su calidad de virrey mayor de la educación, había tenido lugar unas justas sobre habilidades de los artesanos y acaecía felicitar a los ganadores, entre premio y premio el Virrey Fruno puso al día de lo acontecido y las ocurrencias del extraño caballero y su escudero.

Los Virreyes Fruno y Freón decidieron que el divertimento con tan curiosa pareja estaba garantizado decidieron bromear a los extraños y díscolos personajes.

Sin nada más relevante que contar y después de la entrega de premios se preparó una mesa en la que a su alrededor se sentaron los virreyes y su corte, D.Quijote y Sancho Panza, se hizo el silencio y el virrey principal dijo: -Es costumbre en la Ínsula Sebeta que tanto aprendiz como valedor Deben ser lavados y aseados; Y a un toque de campana llegaron cuatro doncellas, la una con una fuente de plata y la otra con un aguamanil Llegó la de la fuente, y con gentil donaire y desenvoltura encajó la fuente debajo de la barba de don Quijote; el cual, sin hablar palabra, admirado de semejante ceremonia, creyendo que debía ser usanza de aquella tierra en lugar de las manos lavar las barbas.

Don Quijote, sentado en el centro de la habitación, es enjabonado en la cara por las damas de los virreyes. Sancho, detrás de la mesa contempla atónito la broma; los virreyes sentados a la derecha de la mesa. A la izquierda un el grupo de cortesanos se divierten con la escena.

Para que Don Quijote no callera en la burla dijo el Virrey Principal:-Venid y lavadme a mí, y mirad que no se os acabe el agua.

Llegó el turno a Sancho, acercose el barbero y preparó sus utensilios, viéndolo Sancho salió corriendo y en la segunda vuelta de los corredores -¿Qué es esto, hermanos? preguntó El virrey Fruno—. ¿Qué es esto? ¿Qué queréis a ese buen hombre? ¿Cómo y no consideráis que está electo aprendiz?

A lo que respondió el pícaro barbero:

—No quiere este señor dejarse lavar la barba como es usanza y como se la lavó el virrey mi señor y el señor su amo.

Sí quiero —respondió Sancho con mucha cólera—, pero querría que fuese con toallas más limpias, con lejía más clara y con manos no tan sucias, que no hay tanta diferencia de mí a mi amo, que a él le laven con agua de ángeles y a mí con lejía de diablos. Las usanzas de las tierras y de los palacios de los Virreyes tanto son buenas cuanto no dan pesadumbre; pero la costumbre del lavatorio que aquí se usa peor es que de diciplinantes. Yo estoy limpio de barbas y no tengo necesidad de semejantes refrigerios; y el que se llegare a lavarme ni a tocarme a un pelo de la cabeza, digo, de mi barba, hablando con el debido acatamiento, le daré tal puñada, que le deje el puño engastado en los cascos, que estas tales cirimonias y jabonaduras más parecen burlas que gasajos de huéspedes. –Pareceme que es cierto que tiene las barbas limpias, dice el Virrey, deje al nuevo aprendiz que su olor no pasa de ser a ajos y es compatible con la formación que ha elegido.

Le conto el suceso al virrey Freón y decidieron seguir la broma enviando con las señas precisas a Sancho al paraninfo de la Formación Artesanal Elemental de las Viviendas. Encaminose en dicha dirección y antes de entrar en el anfiteatro oyó gran vocerío y jolgorio; y abriendo la puerta, pudo ver que unos discípulos estaban subidos en las mesas, otros daban patadas a las sillas, entre ellos se gritaban, y se tiraban restos de comida. Entró Sancho en el antro, más que anfiteatro, los aprendices de la Formación Artesanal Elemental le tomaron por un Dómine y le empezaron a preguntar de que especialidad era, y de forma descuidada tirarle bolas de papel, silbarle al darse vuelta, he insultos en jerga de discípulo; no siendo suficiente para los aprendices lo acontecido hasta el momento decidieron sin mucho miramiento mantear sancho con una de las cortinas del anfiteatro fueron tanto los gritos y las voces de Sancho que a la carrera se acercaron D. Quijote y los Virreyes , pidioles auxilio Sancho; los Virreyes se llamaron andanas, ese no era su cometido. D. Quijote a pesar de ser más de veinte arremetió contra los aprendices ayudado por Sancho, a las primeras, dio don Quijote una cuchillada a uno, que le abrió un sayo de cuero de que venía vestido, gran parte de la espalda. Los aprendices, que se vieron maltratar de aquellos dos hombres solos, siendo ellos tantos, acudieron a sus estacas, y, cogiendo a los dos en medio, comenzaron a menudear sobre ellos con grande ahínco y vehemencia. Verdad es que al segundo toque dieron con Sancho en el suelo, y lo mismo le avino a don Quijote, sin que le valiese su destreza y buen ánimo, cayendo a los pies de los sonrientes Virreyes. Viendo pues, los aprendices el mal recado que habían hecho, con la mayor presteza que pudieron, cargaron sus enseres y salieron a la carrera, dejando a los dos aventureros de mala traza y de peor talante. Y sin que nadie les detuviera se marcharon tan campantes.

-Mas yo me tengo la culpa de todo, dijo D. Quijote, que no había de poner mano a la espada contra quienes no fuesen armados caballeros como yo y así, creo que, en pena de haber pasado las leyes de la caballería, ha permitido el dios de las batallas que se me diese este castigo. Y bien se yo que la corrección de estos granujas no han de ser caballeros andantes si no cosa de los Dómines.

Escuchaban con atención los virreyes las graciosas disculpas de D. Quijote que se les ocurrió al pronto, al virrey Fruno, la genial idea de ofrecer el puesto de Dómine a D. Quijote a lo que sin parecerle mal al Virrey Freón dijo:

-¿Y de qué le podemos contratar

–Y QUÉ MÁS DA SI LE CONTRATAMOS COMO PROFESOR DE FORMACIÓN PROFESIONAL.