Widad Mohamed

Los problemas de la frontera no son un debate reciente, ni se han originado de la noche a la mañana. Son problemas que se han ido agravando y arrastrando en el tiempo por culpa de la pasividad de nuestros supuestos responsables políticos, hasta llegar a la insostenible situación en la que actualmente nos encontramos.

Las retenciones, los cierres continuos de la frontera, el veto al pescado y los muchos problemas más que, al parecer, seguirán surgiendo; aquellos problemas que toda Ceuta de sobra conoce y padece, lógicamente, van a continuar si no se les pone fin de una vez por todas. No hay que ser muy inteligentes para darse cuenta de que si, quienes pueden hacer algo, no lo hacen, los problemas irán de mal en peor.

Aquí no hay un solo responsable político. El pasotismo de unos y los intereses de otros, han permitido que la frontera se haya convertido en una verdadera bomba de relojería. Ceuta y los ceutíes estamos sufriendo de primera mano la ineptitud y la poca mira de nuestros gobernantes. Nuestros supuestos responsables lejos de atajar con contundencia la problemática, lo único que hacen es pasarse la patata caliente unos a otros, y en vez de centrarse en su único cometido, la salvaguarda del bienestar y de los intereses generales, están demostrando con su preocupante y tan reprochable actitud, que no van a mover ni un dedo para acabar con todas estas injusticias que los ceutíes llevamos sufriendo desde hace ya bastante tiempo.

Como todos sabemos, la Ciudad y la Delegación del Gobierno cuentan con un elevado número de asesores. Es más, quizás la suma de ambos asesores, supere hasta el tan reducido número de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado destinados en la frontera. Toda una locura.

Si todas las medidas y propuestas hasta la fecha no han servido de nada, ¿por qué no trabajar en otras? Los ciudadanos ya estamos hartos de pagar su mala praxis y de aguantar sus tan recurrentes "estamos en ello". Está claro que la célebre frase de "siempre pagan justos por pecadores“, se cumple a la perfección en nuestra pequeña ciudad. Recapaciten, reflexionen todo lo que sea necesario, pero por favor, trabajen. No dañen más a nuestra ciudad.