Juan Vivas.
Juan Vivas.  

Saluda navideño de Juan Vivas, presidente de la Ciudad

Estas son unas fiestas especialmente familiares y entrañables, y aunque en su celebración, si echamos la vista atrás, algunos hábitos han cambiado, lo verdaderamente importante es que lo fundamental no lo ha hecho: el espíritu de la Navidad sigue estando presente.

Sus valores universales siguen estando vigentes. Unos valores capaces de superar el tiempo y el espacio, unos valores capaces de sacar a relucir lo mejor de la condición humana, capaces de compartir personas pertenecientes a distintas creencias y culturas. También la Navidad es, por tanto, una oportunidad para evocar estos valores, para que nuestro corazón esté impregnado de los mismos. Y para que hagamos el firme propósito de que continúen durante todo el año.  Merece la pena cultivar la humildad para que nadie se considere superior a  nadie, para que seamos capaces de reconocer nuestros errores, capaces de perdonar y disculpar, de mantener el espíritu de la concordia, de la fraternidad y para estar del lado de los que sufren, como también es una fecha muy propicia para el recuerdo, ese hueco que queda en el alma con las personas que faltan…

También es una fiesta para la ilusión y la esperanza, para lo que nace auténtico y reparador. Ilusión y esperanza para afrontar retos, dificultades, problemas y desafíos, Algunos, de extraordinaria envergadura, pero que necesitan ilusión y esperanza frente al abatimiento, el desánimo, el espíritu destructivo y la resignación.

Ilusión, esperanza, y también confianza porque juntos hemos sido capaces de avanzar en infraestructuras urbanas, en equipamientos sociales, culturales y educativos, en la calidad de los servicios públicos fundamentales y en consolidar la presencia de nuestra ciudad en los foros autonómicos de mayor relevancia. Juntos hemos sido capaces de dotar a nuestra Hacienda de seguridad y estabilidad; y de ampliar, de una manera muy notable, los incentivos económicos y fiscales de nuestro régimen especial; también de poner en valor nuestro rico patrimonio histórico y cultural.

Por tanto, confianza y unidad. Juntos y unidos para abordar la inaplazable modernización de nuestra frontera; para ofrecer oportunidades de formación y empleo a nuestros jóvenes, para hacer una apuesta decidida por la educación y la herramienta digital; para apoyar el comercio -nuestro comercio de siempre- y para fomentar el emprendimiento. Y, sobre todo, unidad para preservar este bien tan preciado de la convivencia. Unidad para que todos los ceutíes juntemos las manos, y los corazones,  en favor de la convivencia. Unidad para evitar, con alturas de miras y con responsabilidad, que la sociedad ceutí pueda quebrarse por razones de índole política, social, cultural o religiosa.

Quiero aprovechar la oportunidad que se me brinda para, además de apelar a esa unidad, desear de todo corazón para Ceuta, en el año que pronto se iniciará, bienestar, progreso y prosperidad. Y también para decir a los ceutíes que aquí nos van a tener, que pueden contar siempre con nuestro compromiso, al margen de aciertos y errores.

En el plano de lo personal, con el corazón en la mano, mi deseo de salud, trabajo, consuelo a quien lo  necesite, paz y amor para todos.

Feliz Navidad y próspero año 2018.