Javier Ángel Díez Nieto

¡La Delegación del gobierno español, en nuestra ciudad ha sido desleal! Estas son, más o menos, las palabras que los medios de comunicación han recogido sobre la transferencia de los planes de empleo que hasta ahora manejaba la ciudad a la delegación. Y siendo las palabras la fría transparencia del pensamiento político, me ha sorprendido su tremenda acusación, tan clara y diáfana sobre algo, que a los más de sus ciudadanos creo que les parecerá poco importante. Porque lo necesario es que los planes de empleo se mantengan y…. ¡Nada más!

Por eso sus palabras me han parecido más un grito de derrota, por la pérdida de la prebenda de mantener un clientelismo fijo sometido, que de exigencia necesaria de mantener para los ciudadanos un imprescindible trabajo remunerado. ¡No nos engañemos…! a los trabajadores les importa un bledo, quién o quienes deciden sobre sus planes de empleo, solo quieren que estos se mantengan. Luego el enfado esta simplemente entre los que deciden quienes manejan los hilos de su concesión.

Pero la palabra desleal, es muy fuerte en castellano, ya que entre otras acepciones, significa indignidad, ingratitud, infidelidad, vileza, perfidia… Y por ello son palabras demasiado fuertes y altisonantes, que deben ser muy medidas antes de pronunciarlas. Porque las palabras dichas en público se recuerdan y por ello deben ser siempre muy meditadas, ya que pueden ser exigida la demostración de que ellas son ciertas. Por ello, me ha sorprendido que Jacob Hachuel, actual consejero de gobernación de la ciudad y portavoz las haya pronunciado con gran convicción en una rueda de prensa. Y salvo que simplemente y como buen soldado las haya pronunciado bajo su sometimiento al mando… ¡No son de recibo para nadie más, ya que una acusación tan grave necesita de mucha explicación!

"Sus palabras me han parecido más un grito de derrota, por la pérdida de la prebenda de mantener un clientelismo fijo sometido, que de exigencia necesaria de mantener para los ciudadanos un imprescindible trabajo remunerado"

Porque analicemos que significa la delegación del gobierno de la nación y la presidencia de una ciudad autónoma. Y así tenemos lo establecido en el art.103.1 de la Constitución española.- “La Administración pública sirve con objetividad los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento a la Ley y al Derecho”. Es decir, objetividad a los intereses generales, no a otra cosa. Es más, coordinación y colaboración son conceptos diferentes, ya que coordinar no significa estrictamente cooperar. Porque cooperación, en el fondo siempre indica una sumisión de un poder a otro que determina y dirige.

Y esto no es lo que exige la coordinación del artículo constitucional, sino que esta se mantiene en una adaptación de las políticas estatales a las autonómicas y viceversa. Coordinación, que no tiene nada que ver con la lealtad o no de unas con otras. Es decir, la delegación defiende los intereses estatales y la ciudad autónoma los suyos, con la única obligación de coordinar ambas políticas por el interés general. Luego…

¿Qué tiene que ver que el cambio de la decisión de los planes de empleo dependa de una u otra administración con la lealtad, que a fin de cuentas solo indica sumisión? ¿Sera que hasta ahora la delegación se sometía a la decisión del presidente de la ciudad, como simple colaboradora? ¡No lo sé! Pero lo que sí sé, es que el ciudadano tiene derecho “A SABER A QUE ATENERSE” ante el poder administrativo tanto estatal como autonómico.

Es por ello, que la expresión de Jacob Hachuel, nuestro consejero de gobernación, no deja de ser más que un canto de pajarería, ante algo que le disgusta ya que les hace perder la capacidad de mantener un clientelismo político, máxime ante las próximas elecciones autonómicas. Y esto nada tiene que ver con el Interés general que resulta de la propia constitución. Por ello, no termino de entender esa acusación de deslealtad que como un martillo ha golpeado a la Delegación de Gobierno de nuestra ciudad. Pero…en fin…son muchas las personas que como en una colmena entran y salen de ambas instituciones buscando la miel de sus panales.