Imagen de archivo.
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Inmaculada Pilar Gracia

Hace poco se ha cumplido un año de la gran manifestación/cacerolada que los ceutíes realizamos en demanda de mayor seguridad en nuestras calles. Poco ha cambiado desde entonces la situación. Recientemente se han producido hechos violentos que han causado una importante alarma social, como fue el robo con asalto a dos autobuses del servicio público en el intervalo de unas horas o la muerte por atropello de un joven(dos días antes cumplió los 18 años) ilegal extranjero en la zona portuaria. En el primer caso el gobierno de la ciudad tardó mas de dos días en encontrar algún “remedio” a eso y al desastre de que no se prestara servicio de transporte público a la zona del Príncipe y el Hospital Universitario a pocas jornadas de la Semana Santa. Varios días para concluir algo tan sencillo y razonable como que un coche de la Policía Local acompañara a esas líneas de autobuses… Alguno de los asaltantes era menor de edad. En el segundo caso ese mismo gobierno se declara abiertamente incapaz de atajar el problema…

La ciudad (las comunidades Autónomas) tal y como marca la ley, ejerce la tutela de los llamados MENAS, menores extranjeros no acompañados, esos que generalmente proceden de pueblos cercanos a la frontera con el país vecino; menores a los que la ley protege cuando se encuentran en situación de “desamparo” (como hace con los nacionales) es decir, abandonados al no haber localizada persona alguna mayor de edad que se haga cargo del mismo. La ley también establece que se procurará la búsqueda de su familia y el restablecimiento de la convivencia familiar, iniciando el procedimiento correspondiente, siempre que se estime que dicha medida responde al “interés superior del menor” y no lo coloque, a él o a su familia en una situación que ponga en riesgo su seguridad. También la desgraciada muerte de uno de estos menores hace unos meses puso de manifiesto que no se trataba de un MENA pues su familia apareció rápidamente. Esa atención debe incluir, como establece la ley, la búsqueda de su familia y la vuelta del menor con ésta en condiciones normales. El caso de este chico fallecido y otros tantos que circulan en el boca a boca nos hace pensar que esa parte de la protección de los menores en nuestra ciudad deja mucho que desear.

En la zona portuaria todos podemos ver como “pandillas” de estos MENAS y jóvenes ilegales campan a sus anchas convirtiendo esa parte de la ciudad de un tiempo a esta parte en una de las mas inseguras, tanto para los usuarios y habitantes de la zona, como para ellos mismos: el incendio de colchones y basuras, por parte de los ocupantes de los barracones del Sardinero en el que malviven, como el que se ha producido recientemente, mantiene a los vecinos en una insostenible situación. La desgraciada muerte por atropello de uno de estos chicos ha venido a manifestar claramente que esta situación no es sólo un motivo de inseguridad para los ceutíes, sino también la exposición a numerosos peligros de personas muy vulnerables que se encuentran en situación de desamparo respecto de la cuales, cuando son menores, es la ciudad la responsable. Si la ciudad, con instrumentos incluso coercitivos a su alcance, “no puede con ellos” no es comprensible que la solución que proponga sea delegar esa responsabilidad en una ONG.

Cuando la autoridad local ejerce la tutela sobre un menor adquiere las mismas responsabilidades que tiene un padre cualquiera sobre sus hijos, incuso en el caso de que haya abandonado el centro donde resida, siempre que no se halle en paradero desconocido y no hayan transcurrido mas de seis meses. ¿Permite usted que su hijo de 16 años se escape de casa y pase a vivir en una colonia de amigotes que se dedican al robo y el vandalismo, así como exponerse a cualquier situación de riesgo?.

Tenemos una hermosa ciudad que ha gozado en tiempos pretéritos de una gran situación de seguridad ciudadana. No podemos permitir que eso siga cambiando y que la inseguridad vaya en aumento: si tememos recursos para luchar contra esa escalada habríamos de exigir que se inviertan y gestionen bien y se aporten soluciones. Existen incluso acuerdos bilaterales con Marruecos con el objetivo de establecer un marco de trabajo conjunto en materia de prevención de la emigración ilegal de menores de edad no acompañados y de protección y de retorno de dichos menores. Es mas que evidente que esos acuerdos no se ejercitan.

Si hay recursos e instrumentos legales para controlar y proteger a estos chicos y estamos como estamos quizás, solo quizás, debiéramos empezar a pensar en cambiar de “gestores”.