María, una ceutí indignada

Los ceutíes estamos hartos de que nos traten como ciudadanos de segunda, o de tercera, o de cuarta… Lo vivido en la tarde-noche del sábado en el Puerto de Algeciras fue una constatación más del desprecio y  la desconsideración de las autoridades hacia los caballas. Españoles que vivimos y contribuimos con nuestros impuestos en España pero que, parece ser, no tenemos los mismos derechos ni merecemos las mismas atenciones que nuestros compatriotas.

Mi familia y yo, como un buen número de ceutíes, tuvimos que padecer el tremendo caos organizado en la zona de embarque de Algeciras hacia Ceuta por unas autoridades incompetentes, sin capacidad de previsión ni de reacción, con esperas de hasta 10 horas para coger el barco de Baleària.

La mayoría de coches atrapados eran de emigrantes magrebíes que viajaban de vacaciones hacia sus países de origen y entre ellos, ceutíes a los que no nos permitieron entrar por el carril habitual, desviándonos de mala manera a una explanada en la que quedamos atrapados en los coches, sin poder tampoco dar marcha atrás para salir y hacer noche en Algeciras.

En fin, un completo desastre que provocó momentos de gran tensión ante la absoluta falta de información por parte de Baleària y la Policía Portuaria, que se echaban mutuamente la culpa por el desaguisado de no haber habilitado un carril para resientes en Ceuta. Y todo esto bajo una lluvia a ratos torrencial y con fuertes rachas de viento, teniendo que usar unos aseos simplemente asquerosos, sin ninguna explicación ni ninguna atención por parte de nadie.

Tanto los policías portuarios de Algeciras, incapaces de poner orden en la explanada, como los operarios de Baleària, la compañía que tiene el contrato de la línea de interés público, se encogían de hombros cuándo les reclamábamos información y, como mucho, nos instaban a presentar una reclamación. Finalmente, pudimos embarcar a las cuatro de la madrugada. Llegamos a casa a las cinco y media de la mañana, doce horas después de llegar al puerto algecireño. Es indignante que los ceutíes tengamos que pasar por esto en pleno siglo XXI y que no se les caiga la cara de vergüenza a las autoridades y a los responsables de las navieras. Así nos va a los caballas.