Juan Redondo

Esta visto y comprobado que las dos cosas no pueden ser, si nos decidimos por lo primero sabemos sus consecuencias, que son las que estamos padeciendo actualmente, pues esto de frontera tiene poco. De hecho por ahí pasa todo el que quiere sin el mas mínimo control, los hechos lo confirman,, pues con el consentimiento del porteo y la cantidad ingente de personas que la cruzan diariamente, es imposible controlarla dada la escasez de policía y guardia civil que tenemos en la zona.

De ahí que sea imposible que desarrollen correctamente su trabajo pues en la mayoría de los casos están literalmente desbordados y por añadido muchas veces están trabajando al son que les marca Delegación, donde la improvisación es mas que evidente. Esto que expongo se puede ver con solo darse una vuelta por el puerto, donde se pueden ver los resultado, menas y no menas por doquier, solo hay que visualizar su estado para comprobar que su intención es la de cualquier cosa menos la de integrarse pues vienen con una idea fija que, en principio no es otra, que la de cruzar al otro lado del estrecho. Pero mientras que están aquí ¿que pueden hacer?, pues lo que hacen, la definición se la dejo a su libre albedrío.

Ahora, si lo que pretendemos, como así debería ser, es que fuera una frontera impermeable, entraríamos en otra dinámica de ver las cosas, pero claro los primeros que saldrían a la palestra serian esos que ahora se están aprovechando de este descontrol para hacer sus negocios que, en principio están mas por el trapicheo que por crear una infraestructura económica donde se creen puesto de trabajo. De hecho hay algo que no cuadra y que es tan evidente que se aprecia a simple vista con solo analizar la cantidad de contenedores de mercancías que entran y cuantos empleados hay entre todas la naves existente en esos polígonos, solo con pedir esos datos ya queda dicho todo.

Y estos llegan ya a echarle un pulso a los representantes del estado donde su máxima exponente es la Delegada del Gobierno, pues se permiten el lujo de decirle ó abrís la puerta norte o, como se dice vulgarmente, te monto un pollo que te echo abajo todo el tinglado que tienes montado. Y esto si que es muy serio, pues si se pierde el estado de derecho, esto se parecerá mas a una democracia bananera, cosa que para los que llevamos mucho tiempo defendiendo y aceptando las reglas del juego, sería desastroso, lo que si está claro es que en este caso hay muchos que por su forma de actuar se están saltando esas reglas a la torera.