Abdelmalik Mohamed, presidente de Residentes Ceuta

La aduana marroquí vive una profunda transformación. Los cambios afectan a todos los niveles. Por un lado, las nuevas directrices del departamento de Aduanas, que tienen como objetivo atajar la “industria del contrabando”, aquel que durante tantos años se toleró bajo el eufemismo de “contrabando de subsistencia”, y que poco a poco fue alejándose de esa condición para convertirse en una poderosa máquina de hacer dinero.

No han sido pocos los funcionarios que han sido apartados de sus puestos. También se reforzó el servicio que persigue el tráfico de drogas y otros tipos de estupefacientes, sin olvidar posibles ramificaciones de carácter extremista. Este servicio se mantiene 24 horas tanto para vehículos como para usuarios a pie.

En la salida, sentido Ceuta, el servicio funciona a pleno rendimiento, contrariamente a lo que sucede en la aduana española sentido Marruecos, en el que no existe ningún servicio fiscal, una carencia de la que se quejan los funcionarios marroquíes, así diciendo: “nos hacen más vulnerables, importamos poco”, y no paran ahí, también hacen mención a la falta de inspecciones de carácter sanitario en los polígonos adyacentes a la frontera, un espacio bajo sospecha para Marruecos.

La aduana marroquí se había convertido en un paraje incontrolable: coches aparcados en su interior, personas ajenas a las instalaciones deambulando y saltando paredes, bloqueos de carriles, disputas físicas, acuerdos comerciales a viva voz, etc., todo un conglomerado de situaciones que invitaban al caos y al desorden, proyectando la imagen de un estado fallido.

"La actitud de los agentes resulta impropia de Aduanas Marroquíes, una institución que siempre ha funcionado de puertas abiertas al ciudadano y sobre la que se sostiene una gran parte del desarrollo de Marruecos"

La fuerza de los cambios está produciendo consecuencias en todos los niveles de uso de las instalaciones aduaneras un frenesí que no está siendo debidamente controlado.

Los decomisos son indiscriminados, absolutamente inclementes y con formas que entran en conflicto con las más elementales normas de educación.

No existe razón para quitarle a una persona o familia su compra realizada en Ceuta y cuyo destino es su hogar. Esta situación es la que más preocupa en estos momentos y que urge restablecer a su estado original.

La actitud de los agentes resulta impropia de Aduanas Marroquíes, una institución que siempre ha funcionado de puertas abiertas al ciudadano y sobre la que se sostiene una gran parte del desarrollo de Marruecos.

En este sentido, Residentes Ceuta quiere apelar a este espíritu de máxima receptividad que en todo momento han mostrado los centros de decisión de Aduanas Marroquíes.

En relación a la cuestión del pescado, hay que decir que todo se debe a un procedimiento fiscal que busca esclarecer su recorrido en toda su integridad: quién/es puja/n, si se ejerce posición dominante, quién/es compra/n y si esa adquisición está sujeta a fiscalidad y si se hace efectiva, cómo llega hasta frontera y cómo cruza. Los números que se manejan son importantes. Los cálculos se acercan a los 100.000 kilogramos mensuales, una cantidad que podría superar los 200.000 euros, ya valorando a la baja, es decir, que las cantidades anuales podrían alcanzar los tres millones de euros. Unos datos que han hecho reaccionar a los servicios fiscales de la provincia de Rincón.

Deseamos mucha suerte a la delegada del Gobierno y que pueda solucionar el problema para bien de Ceuta y por el bien de todas las familias que están sufriendo el problema.