Juan Redondo

A los hechos me remito y sin duda todo lo que estamos viviendo es consecuencia directa de ese efecto llamada generado por el gobierno tras la acogida del barco “Aquarius”. La cuestión se ha desbordado y lo ocurrido esta semana, donde se ha vivido uno de los más violentos asaltos al perímetro fronterizo, perpetrado por unos subsaharianos que han demostrado un perfecto entrenamiento y una precisión de carácter militar, ha sido la prueba irrefutable de la desastrosa política inmigratoria del actual y anterior gobierno.

Nos enfrentamos a una situación sumamente compleja y peligrosa por la irresponsabilidad de quienes tienen la obligación política de proteger nuestras fronteras, la entrada masiva de inmigrantes utilizando grandes dosis de violencia para conseguir sus objetivos, nos hace ver que no estamos ya ante un simple proceso migratorio sino ante un proceso de invasión en toda regla y que ante la incapacidad e incluso connivencia de nuestros responsables políticos, este irá adquiriendo cada vez tintes más dramáticos, masivos y violentos.

En todo este asunto también hay que valorar la actuación de un número considerable de Onegés que al amparo de la subvención pública, han hecho de toda esta cuestión migratoria un verdadero negocio del que viven cómodamente, fomentando en su beneficio ese efecto llamada. Dejando mucho que desear en esa labor asistencial que muchas de ellas argumentan y en algunos casos convirtiéndose en colaboradoras necesarias de todas esas mafias internacionales que se dedican al tráfico de personas.

Es posible que visto lo ocurrido en esta última semana y en previsión de lo que se nos puede venir encima gracias al continuo efecto llamada en el que nos ha instalado el actual gobierno, al Ministro del Interior se le hayan quitado las ganas de quitar las concertinas de la valla fronteriza, lo dudo, aunque si bien se mira, no existe mecanismo fronterizo eficaz, cuando no existe la voluntad política de defender unas fronteras, con lo que da igual vallas más altas o concertinas o como alguien llegó a apuntar llenarlo todo de chumberas con higos chumbos, si no existe una política migratoria coherente y razonable que ponga fin a los efectos llamada, da igual que haya o no una valla con o sin puas el problema persistirá e irá agravándose sin lugar a dudas.

Va siendo hora de que espabilen en el gobierno y en la delegación, aquí no hay posibilidad de los cien días, eso solo es válido cuando es un gobierno salido de las urnas, y el actual no cuenta con tal legitimidad, ellos han desbancado al gobierno electo, con el argumento se entiende de que ellos lo harían mejor, pues si es así les toca demostrarlo y los hechos indican que no lo es y que además no tienen ni idea de cómo hacerlo. Y si buscan respaldo o algún tipo de ayuda en el gobierno marroquí la llevan clara, ahí están los resultados de visitas al más alto nivel entre el señor Marlaska y su homólogo marroquí o los intentos que desde delegación se han realizado al otro lado de la frontera por poner algún tipo de remedio al caos fronterizo, dando todo como resultado exactamente lo contrario de lo que se pretendía. A ver si se enteran de una vez que Marruecos solo busca nuestro perjuicio y en absoluto va a contribuir a nada que tenga que ver con nuestro bienestar o tranquilidad.

Por lo que se ve a nadie se le ocurrió reparar en el incendio de hace unos días en la zona marroquí, justamente donde se situaba el campamento subsahariano, ¿donde estaban los servicios de información para prever lo que podía estar gestándose tras eso? en eso vamos a tener que mejorar mucho, porque como ya he apuntado esto ya no es solo un proceso migratorio sin más ya se está tornado en una invasión con todas sus características y a ello España se debe enfrentar con todo los recursos que una operación de este tipo requiere, disuasión, prevención y anticiparse a los acontecimientos y para ello hay que estar preparados..