Imagen de recurso.
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Alfonso Pérez, profesor técnico del IES Siete Colinas

En este momento de sosiego y un poco avanzado el curso aprovecho la ocasión para explicar a los amigos porqué es importante la formación profesional. Anaxágoras, me recuerda Jesús compañero del instituto, decía que “somos inteligentes porque tenemos manos”. Al hilo de esta afirmación voy a valorar la formación profesional explicándolo como haría en clase a los alumnos que han decidido escoger este tipo de enseñanza tan minusvalorada.

Suelo comenzar preguntando en qué se diferencia el hombre de los animales, la primera respuesta que le viene a los alumnos es que el hombre es inteligente, que razona…. y por eso sabemos que ni corremos más que un caballo ni nadamos mejor que un delfín ni volamos como una gaviota; sin embargo somos superiores, ¿solo por inteligentes? ¿y…. Si nos encontramos en una selva por inteligentes que seamos, dejamos de ser comida para un león? ¿Caminado por un bosque y aparece un perro o un lobo con nuestra inteligencia nos encontramos a salvo? Aquí es cuando constatamos que el hombre es inteligente porque hace cosas, porque transforma su conocimiento a un objeto, un coche que corre más que el caballo, una moto acuática que nada más rápido que un delfín o construimos un avión que vuela más alto y más rápido que una gaviota ¡La gran diferencia entre el hombre y los animales está en que el hombre es capaz de hacer cosas!

Cuando en Ceuta se va la luz y la gente, con razón, se molesta; si no funciona la puerta del garaje o la fuga de agua en un lavabo nadie llama a un economista o un historiador para que le resuelva el problema, llama a ese profesional que usando sus manos y aplicando con conocimiento las herramientas nos resuelve el problema. Pensemos en esa eminencia médica un cirujano de reconocido prestigio sin bisturí, una intervención quirúrgica de apendicitis ¿cómo la haría? ¿Con los dientes? Con estos ejemplos no quiero decir que prescindamos del resto de conocimientos, todo es útil para la sociedad, pretendo que se valorar a estos profesionales que fabrican o realizan labores de instalación y mantenimiento con sus manos e inteligencia, y que sin ellos estaríamos indefensos cómo niños; SOMOS INTELIGENTES PORQUE TENEMOS MANOS.

Esos ignorantes y los que no valoran a los que utilizan sus manos para realizar una actividad merecen quedarse sin él.

Con todo esto pretendo poner en valor la enseñanza de la Formación Profesional (FP) colocarla en el lugar que le corresponde en la sociedad y un llamamiento a todos los responsables de la educación que no cicateen medios, comprensión y respeto tanto a los alumnos que realizan este tipo de enseñanza como a los profesores que la imparten.