Imagen del Congreso del PSOE de Ceuta.
Imagen del Congreso del PSOE de Ceuta.  

Sandra López Cantero

A veces, me pregunto el motivo que hace que sienta tantas ganas de sacar lo que tengo en mí, aumentando el número de mis enemistades, si ha quedado demostrado que no tengo ningún interés personal en sacar rédito político, aunque durante mucho tiempo se hayan empeñado en hacer ver que mi único interés era la Secretaría General, cuando es más que conocido el hecho de que yo siempre haya querido que ésta sea ocupada por una persona con nombre “y apellidos”. 

Soy socialista porque defiendo las injusticias, el día que deje de hacerlo cogeré mi carnet y lo romperé. Y en esta defensa de lo ético, de lo coherente, de la dignidad, está el denunciar todo lo que hemos estado sufriendo durante estos años, por culpa de un narcisismo político peligroso.  

Ya describí en qué ha convertido durante estos años, Manuel Hernández, la casa socialista, pero jamás pensé que su nepotismo llegaría tan lejos en un Congreso hecho a conciencia y sin ningún tipo de miramientos y estupor. 

Que tenga la moral de decir que ha conseguido abrir el partido y doblar el número de la militancia es tan mezquino como sórdido, sobre todo porque con esa afirmación está enterrando el esfuerzo y el trabajo de otros años, de otras personas, de otra época. Por cierto, una época en la que él participó. Aún recuerdo su entrega socialista y su amor a las siglas cuando no se lograron los cinco escaños, como daban las encuestas, y salió pitando de la sede sin tener la gentileza de hacer unas declaraciones a los medios de comunicación, que se las perdieron. Se limitó a decir que no, dejándonos a nosotros solos ante una situación que entendía que era colectiva y de equipo. 

Ahora, y después de fulminar a quien quiso concurrir en unas Primarias recientemente contra él, inventándose unos plazos ilegítimos y aprobando un calendario sin quórum, se permite el lujo de divagar en esa ensoñación mental sobre, como estaba diciendo, con el numero de afiliados y afiliadas. 

¿Aumentar el censo a costa de lo que sea y como sea? No voy a repetir la jugada de TRACE, jugada que Pedro Sánchez equivocadamente no quiere ver y que tantas veces he hecho pública, pero sí voy a juzgar la formula mercenaria de captar a personas de otro partido, en este caso de UPyD,  a cambio de un puesto en la ejecutiva. ¿Tan poco vale nuestras siglas? ¿No hay nadie en el partido que sea capaz de llevar Sanidad, que lo tiene que buscar en otro sitio? ¿A nadie se le ha pasado por la cabeza que puede haber más casos de militantes con doble afiliación o votantes del Partido Popular o de Caballas? Este último lo nombro por el acuerdo llegado en la Asamblea, al primero porque tengo constancia de ello. 

Ademas, todo esto es mucho más grave de lo que parece al confirmar esta persona, José David García, que firmó una ficha en el PSOE por presión y que nunca dijo que dejaría UPyD, por lo que entiende que jamás se pudo haber tramitado. ¿De verdad cree que esto es un juego? ¿Si hace esto internamente y orgánicamente dentro de nuestro propio partido, alguien me garantiza que no hará nada extraño a niveles mayores? Entiendo que no, por eso es lícito que exija una explicación mayor que la simple frase " deja la Secretaría de Sanidad por motivos personales".   

El PSOE no se merece que un integrante de otro partido, Julián Muñoz, hable de las prácticas dañinas de los partidos mayoritarios, cuando siempre hemos sido impecables. 

Y ahora vamos con la otra pare, Manuel Hernández cree que somos personas indoctas, que no analizamos la extrañeza que nos produce ver que alguien que afirma que ha abierto las puertas del PSOE, para contar con el talento y con la ciudadanía, ha metido en los órganos de dirección a su familia y a la familia de quienes han estado estos años bebiendo de su mano. 

¿Alguien que quiere dar participación se rodea exclusivamente de su mujer, de su cuñada, del marido de la cuñada, de la novia y la madre del asesor, de la mujer y la hija  del diputado, o del Espíritu Santo? Y es que, para aquellos y aquellas que no dejan de repetir lo de las familias de Daoiz, no es lo mismo heredar la pasión por unas siglas y hacer historia socialista, de generación en generación,  que meter exclusivamente a tu propia familia.  

Y aunque nadie me crea, lo he intentado. Intenté poner de mi parte, comprender, empatizar. Siempre he sabido que en nuestro partido han existido diferencias entre personas, heridas sin curar, puertas entreabiertas, pero nunca ha dominado el desprecio, la ignorancia o el olvido. La lealtad,  que tanto se repite, no es adorar a un líder. La lealtad es dar sentido a unos principios, a un proyecto. Es saber contradecir, discrepar, y ceder. Es ser generoso o generosa, pero sobre todo es sumar con las diferencias. 

Nadie sobra.

Personalmente  jamás estaría en un proyecto liderado por Manuel Hernández, pero, ¿ de esas quinientas personas que ha dicho que hay en la radio, ninguna es merecedora de su confianza, salvo su familia? ¿Nadie de los que han estado estos últimos años, desde que se fundó el partido, merece estar en el Comité Regional? 

Supongo que no, cuando ni siquiera han sido merecedores de una invitación al Congreso. 

La democracia no es control y ésta últimamente está en juego. 

Sé que no va a dimitir, que se va a volver a excusar en sus mentiras y en su encaje teatral. Sé que ni siquiera va a tener la decencia de reconocerle los logros que el responsable de Ferraz le atribuyó a él a quien se lo tiene que otorgar, pero espero que, por lo menos, tenga el coraje de levantarse un día y saber que el PSOE no es un capricho individual. 

Espero que un día conciba que estas siglas no le pertenece, que detrás de ella hay muchos corazones que están sufriendo este devenir. Algunos de esos corazones tampoco se han entendido conmigo, por eso de adherirme o relacionarme con un Secretario General en concreto, pero sí los siento como míos porque esa es la grandeza del Partido Socialista. Pero que no pidan que me entienda con quienes nada más se han arrimado por un escaño, por cobrar un sueldo, o por seguir viviendo de un movimiento una vez agotado otros estamentos. 

Eso sí, espero que un día sepa que me podrá echar o abrir cuantos expedientes quiera, pero que detrás de su insolencia hay muchas personas de la calle que esperan que de verdad pongamos soluciones a sus problemas, gente que nos necesita y que no comprende que un Secretario General no cuente con las distintas esencias salvo la de su carnet de identidad.

Es más, le propongo un reto. 

Estoy dispuesta a cambiar mi ficha de afiliación, si es que el problema soy yo, con tal de que no siga dañando al partido, con tal de que ponga orden al desorden, con tal de que escuche y, sobre todo, con tal de que valore realmente el significado de la política.  

Una política que está premiando el insulto, el conmigo o sin mí. Aún suena como auténtico martillazos contra mis tímpanos dos nombres que se han encargado de atacarnos hasta unos límites intolerables y que ahora ocupan la organización y el Comité de Eticas. Golpistas, fachas, caricaturas impropias contra la Presidenta de la Junta de Andalucía o afirmaciones escritas de que dejarían el partido si ganaba Susana. 

Así no. La democracia, como dije al principio, está en juego, y Manuel Hernández está "barriendo" para él. Primera España y la gente, luego el psoe, y por último uno mismo. Él lo ha entendido al revés.