Carlos Verdejo

Surrealista el mitin que se presenció el pasado viernes en la barriada Príncipe Alfonso. El Secretario General Manuel Hernández, acompañado por un altavoz y un atril rojiblanco, comenzaba con “salam malecum” un discurso insípido y decadente muestra de lo que es a día de hoy el PSOE ceutí.

Un Manuel titubeante, inseguro y lastimoso trataba de parecer un buen político a base de elogiar a los vecinos de la zona en multitud de ocasiones y proclamar alabanzas a un Pedro Sánchez que no reconoce a Guaidó como Presidente legítimo de Venezuela. El tono timorato característico de sus intervenciones, desapareció por sorpresa unos instantes para vocear insultos contra VOX en un claro intento por caldear a los viandantes que se paraban a escuchar a quien parecía más un vendedor de limones (con todos mis respetos al gremio) que un candidato a la Presidencia de la ciudad.

Se le pasaron por alto a Hernández los apedreamientos a policías o bomberos, los desorbitados índices de delincuencia, las mezquitas sin ningún tipo de control, las detenciones por yihadismo, el crimen organizado, la marroquinización, la drogodependencia, los vertederos irregulares o las construcciones ilegales que han proliferado en la etapa Vivas y que deben ser derribadas.

Tras los altercados sufridos por VOX en toda España tras “alerta antifascista” proclamada por Pablo Iglesias y compañía, en Ceuta también la sede de VOX padeció la violencia con un apedreamiento que rompió varios cristales de las ventanas y que pudo haber provocado una desgracia de haber impactado en alguien. El Secretario socialista debería cuidar muy bien sus palabras si no quiere ser inductor indirecto de este tipo de actos por enardecer las pasiones más bajas de forma deliberada.

No todo vale en política, ni las soflamas falsas que tildan a VOX de “faltos de humanidad”, ni los planes de pactar al mismo estilo de quien estrecha la mano a los filoetarras de Bildu o a los golpistas de Cataluña. Con un escenario político que prevé los peores resultados del Partido Popular en las últimas dos décadas, VOX es vital para que se desvanezcan las leves opciones de un Gobierno socialista apoyado en el partido de la sharia y en el de la veleta naranja.

Puede dormir tranquilo el señor Hernández, desde VOX nadie instigará a que se lancen objetos contra sus sedes de Daoiz o Hadú. Eso sí, que no espere otros cuatro años agradables en la Asamblea, le vamos a incomodar más que su compañera de Búscome, nos verá ganando las elecciones en mayo y liderando el Gobierno a partir de junio para que Ceuta recupere el brillo que jamás debió perder.