Cospedal, la princesa y la ética

S.J. - UVE


S. J.

Ya he citado varias veces a Enmanuelle Kant en mis artículos; este filósofo y pensador que, sentó las bases de lo que es la ética y la moral, llevado a extremos de principios que, según el, debìan regir la vida de las personas, se suicidó.

Imagino que, ya incluso en aquel entonces, cuando la vida de los políticos no alcanzaba la corrupción actual que, no solo destroza la credibilidad de la vida pública, sino que además nos cuesta el dinero a todos, la existencia humana no le merecía la pena. 

Pues menos mal que no vivió en estas calendas...

Asisto atónito a las grabaciones en las que un comisario corrupto y en la cárcel,  se "compincha" con la entonces Secretaria General del PP (la ínclita del finiquito en diferido -quedará para la historia-) para hacer lo posible por destruir pruebas de la Gurtel y hacerle "trabajitos al PP".

Vamos por partes, a ver si soy capaz de explicar la deriva moral de nuestra sociedad:

1. Miente Cospedal, miente más que habla cuando en aquel entonces, sabiendo lo que sabía, culpaba al psoe y a los jueces del tema de la Gurtel.

2. Normalmente cuando mientes, aunque todo el mundo sepa que lo haces pero no se puede demostrar, la cosa se diluye: tu palabra contra la mía.

3. La deriva moral llega cuando te han grabado: en este caso cualquiera diría que ya no te escapas, ¡coño!, es tu voz, te han grabado. Pues bien, en este momento de inmundicia ética que nos domina, esta persona no solo no tiene la dignidad de dimitir y de irse a su casa con la cabeza gacha, sino que además es capaz de decir impertérrita: "estos temas se judicializaron y no ha cambiado nada". Sic.

Ole, ole y ole. Y se queda tan pancha.

Por una parte espero que la fiscalía y las acusacionez particulares hagan su trabajo, porque yo, simple licenciado en derecho, veo delitos tipificados en el código penal y en la ley de enjuiciamiento criminal.

Pero la auténtica deriva moral alcanza su clímax, cuando los ciudadanos miramos con indiferencia lo que es un ejemplo claro de corrupción manifiesta y un ataque contra las instituciones del Estado, sobre todo los ciudadanos que votan a ese partido: ya saben, lo que hagan "los míos" siempre se puede justificar, y si no tenemos el comodin de Venezuela.

En cuanto a la princesa Leonor, me chirría escucharla citar el artículo 1 de la Constitución: "España se constituye en un estado social...."y cuando de su boca sale la palabra "igualdad", ya la cosa adquiere tintes grotescos.

Leonor, querida, de igualdad nada, desde que su majestad nació todo en su vida ha sido una existencia regida por la desigualdad; desigualdad por el simple hecho de nacer usted (la trato de usted...) con sangre azul.

No ha hecho usted nada, repito, nada para estar ahí, simplemente tuvo la suerte de nacer hija de "reyes" (palabra que me recuerda a la edad media), y no hija de Manuel el carnicero, alias "el Pepeíllo y Juani, ama de casa, adicta a los programas de Ana Rosa.

No, no hable de igualdad, ya sé que usted es una niña y como tal no tiene culpa de nada, pero su padre, hijo de un rey puesto por Franco (dato) y propenso a la caza de elefantes y a relaciones con dictaduras saudíes (estas importan menos que las venezolanas), debería de ahorrarle a usted semejante esperpento. Opinión.

Pues nada, sigamos pues viviendo semejante desfachatez moral mientras que Belén Estebán prepara la película que narra su vida. Ojito a la taquilla de semejante obra de arte, protagonizada por toda una referencia ética y uno de los personajes más importantes del siglo XXI.