Salto a la valla, inmigración y miedo

S.J. - UVE


Tema espinoso este de la inmigración, tanto que hay que medir las palabras que se dicen dado el nivel de susceptibilidad y pasión que despierta el tema; en cuanto se opina algo, se tiende a enmarcar a la persona en una ideología o en la opuesta.

 

Bien, empecemos. Esto no es ningún partido de fútbol, aquí no hay bandos (no debería...), esto no es un "nosotros contra ellos".

En el último salto masivo resultaron heridos varios guardias civiles. Lo siento, no porque tenga un cuñado guardia civil o decenas de amigos que trabajan para las fuerzas y cuerpos de seguridad, lo siento porque son personas.

Me asusta mucho lo que leo en las redes sociales; me asusta mucho lo que escucho en bares, playas, reuniones.

Gente, aparentemente, con la capacidad de opinar desde la mesura, opinando como si fuesen ultras de fútbol.

En el último salto masivo resultaron heridos varios guardias civiles. Lo siento por ellos, estar haciendo tu trabajo y encontrarte con semejante turba no debe ser nada agradable.

siento mucha pena y compasión por todos los inmigrantes que mueren ahogados o que resultan heridos por esas terribles concertinas. Y me dan pena porque son personas, seres humanos

Lo siento, no porque tenga un cuñado guardia civil o decenas de amigos que trabajan para las fuerzas y cuerpos de seguridad, lo siento porque son personas.

Criticar por sistema a estas personas desde ciertos ámbitos, no es ni justo ni humano, hacen su trabajo y muchas veces sin todos los medios a su alcance.

Ahora bien, no deja de ser menos cierto, que siento mucha pena y compasión por todos los inmigrantes que mueren ahogados o que resultan heridos por esas terribles concertinas.

Si solo nos dan pena unos y los otros no, ya empezamos a flaquear.

puede usted cagarse en los muertos y maldecir a estos negros hijos de puta; puede usted decir que ya sabe cuál sería la solución al problema: mandarlos a todos al chalet del hijo de perra de Pablo Iglesias; puede usted decir que le arrojaría cal viva a la cara de Pedro Sánchez y lo dejaba ciego. Puede usted decir esa y cien mil barbaridades más, pero eso no soluciona el problema.

Y me dan pena porque son personas, seres humanos; los críticos prefieren llamarlos negros, como queriendo añadir algo despectivo, para mí son personas, con los mismos sentimientos que usted y que yo.

Sería interesante pensar solo unos minutos en cómo debe ser la vida de esas personas para gastar todos sus ahorros, meterse en una embarcación y jugarse la vida.

Criticar por sistema a estas personas no es justo ni humano.

He leído y escuchado barbaridades que ponen los pelos de punta: puede usted cagarse en los muertos y maldecir a estos negros hijos de puta; puede usted decir que ya sabe cuál sería la solución al problema: mandarlos a todos al chalet del hijo de perra de Pablo Iglesias; puede usted decir que le arrojaría cal viva a la cara de Pedro Sánchez y lo dejaba ciego. Puede usted decir esa y cien mil barbaridades más, pero eso no soluciona el problema.

gente que increíblemente es capaz de creerse que a los inmigrantes les damos casas, trabajo, móviles.

No voy a entrar aquí en disquisiciones filosóficas sobre el origen del asunto: un sistema económico que genera desigualdad (dato) y que nos hace mirar a otro lado mientras los europeos esquilmamos las riquezas del continente negro manteniendo en el poder a sátrapas corruptos (dato). Mírese Teodoro Obiang.

No, no voy a escarbar hasta ahí, prefiero quedarme más al nivel de la gente de la calle, gente que increíblemente es capaz de creerse que a los inmigrantes les damos casas, trabajo, móviles.

Gente que es capaz de creerse que los inmigrantes tienen el mismo acceso a la sanidad que los españoles. Gente que es capaz de creerse tantas y tantas barbaridades y mentiras para justificar sus puntos de vista.

No, no es verdad que la inmigración sea delincuencia, primero porque la estadística (una Ciencia...) lo desmiente y segundo porque los de la manada no eran negritos, los etarras no eran negritos, los asesinos de las niñas de Alcásser no eran negritos, etc. El mal no conoce de colores.

Si tanto defendemos la Constitución (tema Cataluña), no podemos dejarla de lado al hablar de Derechos Humanos, porque entonces estaremos haciendo gala de un fariseísmo brutal. O si se quiere cambiemos las reglas del juego, pero no las utilicemos según nos convenga.

No, no es verdad que la inmigración sea delincuencia, primero porque la estadística (una Ciencia...) lo desmiente y segundo porque los de la manada no eran negritos, los etarras no eran negritos, los asesinos de las niñas de Alcásser no eran negritos, etc. El mal no conoce de colores.

"venid a mí los agotados y hambrientos, que yo os confortaré". De un tal Jesús de Nazaret.

Y si queremos recurrir al coste económico del asunto, les garantizo que con los de los EREs de Andalucía y la Gürtel, por citar dos ejemplos, hay para mantener a todos los negritos de España, Europa, Asia y parte de América durante varias generaciones. Rey aparte...

No, el odio no solucionará el problema, y si no nos damos cuenta porque opinamos desde las entrañas, estaremos enfangando el asunto.

Esto requiere muchas otras cosas, cosas que a muchos no les interesa o no quieren ver.

Puede usted ser un defensor a ultranza de los inmigrantes, puede usted idolatrar a la virgen del Pilar o los ángeles custodios, puede usted incluso ser un novio de la muerte, pero si olvidamos el carácter humano de las personas, si obviamos el sufrimiento ajeno, si solo miramos nuestro bienestar y nos falta empatía, si solo opinamos desde el odio, estaremos cometiendo un gran error, porque el odio no soluciona problemas, ni construir muros gigantescos porque la desesperación humana no entiende de muros.

Y además de todo eso estaremos realizando un acto de cinismo vergonzante, "venid a mí los agotados y hambrientos, que yo os confortaré". De un tal Jesús de Nazaret.