No, este artículo no va sobre política ni políticos, aunque muchos asocien políticos con mentira. Sería un acto de cinismo, porqué ¿ha contado usted, señor/a sincero/a cuántas veces miente al día?

El futbolista que dice que el balón no le pega en la mano miente.

El Fiscal General del Estado cuando dice que no obedece órdenes de nadie miente.

El yerno que le dice a su suegra que le encanta su gazpacho miente.

Rivera cuando dice que será implacable con la corrupción del PP miente.

Susana Díaz cuando dice que no ha decidido nada aún sobre su futuro miente.

La infanta....miente, Ana Mato...

 

Pregunto: ¿por qué tenemos ese odio universal hacia la mentira cuando es una práctica universal? 

Condenamos nuestras propias mentiras al criticar a las de otros.

Sería duro, difícil, complejo, vivir hoy día prescindiendo de la mentira. Desde el simple "a mí no me importa el físico de las personas", hasta la mentira más gorda en juicios por asesinato, la mentira abarca infinidad de aspectos de nuestra vida.

 

¿Nos mentimos a nosotros mismos cuando decimos que podemos estar un día sin mentir? Y lo que es más perturbador aún": ¿Estamos dispuestos a escuchar todas las verdades? 

¿Estamos preparados para aceptar que has decepcionado a tu padre, que tu pareja no te quiere como antes, que tu amigo está muy decepcionado contigo, que tu jefe no valora tu trabajo, que tu vida no le parece interesante a nadie, que mucha gente te considera insoportable, que tu hija/o te considera mal padre/madre, que tu pareja tiene fantasías con el vecino del quinto? 

¿Estamos dispuestos? ¿Estáis? ¿Os mentís cuando decís que sí?

Mentir puede ser motivo de elogio: "tu padre es un gran hombre", o de recriminación: "no soporto a tu madre", en función del contexto.

Aquí entra el tema de la perspectiva de Nietzsche o de las verdades engañosas: cuando San Atanasio huía remando y sus perseguidores le preguntaron: "¿has visto al traidor de Atanasio?" Este contestó: "no anda lejos".

Desde la obligación moral que imponía Kant de no mentir jamás hasta la perspectiva de Nietzsche: "la falsificación y el engaño son necesarios para la vida," el espectro es gigantesco.

 

¿Han pensado ustedes que la naturaleza de las cosas fuese fraudulenta y engañosa? Formaríamos parte, sin poder abstraernos, de un engaño que nos envuelve. A fin de cuentas el ser humano crea la realidad. ¿Y si esta fuese engañosa?

Sí, claro que miente la infanta, su marido, Ana Mato, el fiscal, el futbolista, Felipe González, etc..., pero es que miente tu hermano, tu novio, tu amigo, tu jefe, tu padre y tú, mientes tú, ¿verdad?