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El Gobierno de Vivas rectifica y Román se guarda en su "corazoncito" la gran reforma de La Marina

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- El Ejecutivo da marcha atrás y, por miedo a que los Juzgados atiendan los argumentos de Caballas, decide eliminar las rotondas, el traslado del vial y la ampliación de la acera estrecha del Paseo pero mantiene la pasarela al Gran Casino

- "A veces hay que tener la cabeza fría aunque el corazón te pida otra cosa", argumenta la consejera de Fomento, que sigue pensando que la actuación integral era "la mejor"

UGT denuncia a la Dirección General de la Policía las encomiendas de gestión de guarda a Amgevicesa

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- "Este posible intrusismo nos genera una gran preocupación, máxime en la situación económico-laboral actual, ante la más que segura pérdida de puestos de trabajo", lamenta el sindicato

- La central se reserva el derecho de iniciar "las acciones legales pertinentes" contra el proceder del Ejecutivo local, que defiende que el personal de la sociedad municipal no hace labores de vigilantes de seguridad

Wade se guarda un as en la manga

En su primera aparición tras los comicios del domingo, el presidente de Senegal ni confirma su victoria ni la pertinencia de una segunda vuelta

"Senegal ha dado una lección de transparencia y civismo en las elecciones. Os doy las gracias a todos los que habéis votado por mí y saludo al resto de compatriotas que han tomado otra decisión". Así comenzaba su discurso el presidente saliente de Senegal, Abdoulaye Wade, un día después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. "Con el 50% de las colectividades locales escrutadas (282 de 551 que conforman el total) puedo decir que voy en cabeza con un 32,17% y quien me sigue cuenta con un 25,24%. Todo es aún posible: tanto la victoria como la segunda vuelta", sentenciaba.

Un frigorífico de animales guarda su cadáver

Tirado sobre una manta. Desnudo de cintura para arriba. Despojado de sus túnicas extravagantes y con el pecho ensangrentado, Muamar Gadafi se despidió de los suyos en el mercado central de Misrata. Cuatro décadas en el poder, mansiones y millones derrochados no sirvieron para distinguir al dictador de los miles de caídos en la revuelta en el momento de su muerte. Su mirada altiva, caída para siempre. Sus palabras amenazantes, mudas frente a los insultos que le profieren los civiles que durante todo el día han hecho cola a las puertas de este lugar para ver su cuerpo. No vienen en señal de duel...