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La resurrección de Trípoli

«Hay gente que quiere que el coche arranque a la primera después de 42 años parado». Saleh Sharif, un librero de Trípoli, resume así la alegría con reservas que embarga a la inmensa mayoría de libios en el rito purificador hacia lo que ellos llaman la libertad. Celebran el derrocamiento de más de cuatro décadas de dictadura pero, al mismo tiempo, saben que las incertidumbres les devoran. El ánimo lo recuperan cada mañana al comprobar que, a pesar del terremoto, el país no ha dejado de funcionar del todo. La antigua Plaza Verde, símbolo del gadafismo, ha sido rebautizada como Plaza de los Márti...

Trípoli se hunde entre el miedo, el hambre y los actos de venganza

El jefe del Consejo rebelde pide ayuda humanitaria urgente a la comunidad internacional

Son tiempos de represalias y reyertas en Trípoli, una ciudad atrapada en una transición sangrienta que se alarga en el tiempo y que se sigue cobrando víctimas y donde, además, comienzan a aflorar cada vez más casos de ejecuciones de uno y otro bando.

La escasez de agua atenaza a Trípoli

Volviendo al pasado y reabriendo los antiguos pozos, muchos tripolitanos recordaban ayer que en 1998 la capital libia se quedó sin agua corriente. Desde el jueves por la noche reviven la ingrata experiencia. "Hace 13 años Muamar el Gadafi quería que todos los barrios estuvieran conectados al proyecto del Gran Río Hecho por el Hombre", explicaba Mansur Mohamed, de 56 años, en alusión a la megalómana obra de ingeniería que transporta el líquido desde los pozos de Jabel Hasuna, a 700 kilómetros al sur de Trípoli, cerca de la ciudad de Sabha. Ahora es diferente. Con la ciudad tomada por los rebeldes casi al cien por cien, a pesar de que los francotiradores siguen activos, sus vecinos pelean contra la escasez de alimentos, de medicamentos y de gasolina. Pero sobre todo, a 40 grados centígrados, combaten contra la sed. Nadie ofrece una explicación convincente del porqué del drástico corte en el suministro de agua.

Los rebeldes logran abrir la frontera con Túnez y controlan la carretera a Trípoli

Cuatro vecinos armados vigilan el acceso a las oficinas centrales de los servicios de inteligencia de Muamar Gadafi, el temido Mujabarat. Detrás de la puerta coronada por un cartel que raza «Las armas para el pueblo» se esconde un complejo donde dos edificios están destrozados por las bombas de la OTAN. «Aquí nos traían para los interrogatorios y después nos llevaban a prisión, muy pocos salían en libertad», recuerda el doctor Mohaidin Hamed. Este médico se echó a las calles para unirse a la revuelta a mediados de febrero, pero la chispa que prendió en Bengasi fue sofocada brutalmente en la ca...

Los combates se recrudecen en Trípoli entre denuncias de ejecuciones sumarias

Los rebeldes libios en Trípoli tratan de mantener la presión sobre las fuerzas gadafistas, sólo organizadas aparentemente al sur de la capital, y han logrado unir sus esfuerzos con los combatientes del frente occidental de Misrata mientras intentan llegar hasta Sirte, último bastión del dictador. Estos intensos combates por dar caza a Muamar el Gadafi, en paradero desconocido, se suceden mientras empiezan a aflorar las escenas de matanzas y ejecuciones en la capital libia.

La rebelión estalla en Trípoli

Los rebeldes libios han avanzado hacia Trípoli, han roto las líneas de defensa del régimen de Muamar el Gadafi, han combatido en varios barrios de la ciudad y miles de personas han celebrado su llegada en la Plaza Verde, en el centro de la ciudad, y en muchos barrios. Un portavoz del régimen libio ha indicado que habían muerto 1.667 personas y que los hospitales se encuentran desbordados.

Los rebeldes llegan a las puertas de Trípoli

La antigua bandera tricolor del reino de Libia -roja, verde y negra- ondea sobre la ciudad de Zauiya, controlada ya por las tropas rebeldes , una mezcla de comités ciudadanos y de militares contrarios al régimen de Gadafi. Las batallas de los últimos días se han decantado finalmente del lado de los opositores y ni la artillería pesada, ni las incursiones esporádicas de los mercenarios africanos pagados por el dictador han logrado someter a los ciudadanos. Su resistencia a esos ataques les ha dado ventaja en su afán por acercarse a las puertas de Trípoli . Los rebeldes ya están a las puertas de la capital y último bastión del régimen que ha dominado el país magrebí durante los últimos 42 años.