AUGC alerta de un intento de homicidio en pleno temporal y denuncia la falta de medios y protección para los guardias civiles
Un agente de la Guardia Civil ha resultado herido este sábado en la frontera de Ceuta tras sufrir un ataque con un garfio durante una jornada marcada por una fuerte presión migratoria y por las condiciones adversas de la borrasca Emilia. Así lo ha denunciado públicamente la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que califica lo ocurrido de “gravísimo” y advierte de una situación “insostenible” para los efectivos desplegados en la ciudad.
Según el comunicado difundido por la AUGC, el ataque se produjo en un contexto de numerosas entradas irregulares, tanto a nado como mediante intentos de salto a la valla fronteriza, coincidiendo con el temporal que afecta a Ceuta. Durante uno de estos episodios, un inmigrante armado con un garfio arremetió contra un guardia civil, causándole una herida profunda en un brazo. La asociación subraya que el ataque iba dirigido directamente a la cabeza del agente, lo que podría haber derivado en consecuencias irreversibles.
Denuncia de falta de medios y protección
La AUGC insiste en que este suceso vuelve a poner de manifiesto la inferioridad numérica y material con la que trabajan los agentes en la frontera sur. Mientras, señala la asociación, la violencia contra los guardias civiles “escala” y se emplean armas potencialmente letales, el Ministerio del Interior sigue sin dotarles de la protección necesaria.
En este sentido, el sindicato policial vuelve a reclamar el reconocimiento de la profesión de riesgo y lanza una pregunta directa al ministro del Interior sobre cuántos episodios más deben producirse para adoptar medidas efectivas. “¿Es necesario un muerto para que se nos reconozca?”, plantea el comunicado.
Aumento de la presión migratoria en 2025
El incidente se produce en un año especialmente complejo en materia migratoria para Ceuta. Según vienen alertando las asociaciones profesionales, en 2025 se ha registrado un incremento notable de las entradas irregulares, tanto por vía terrestre como a través de los espigones, con numerosos intentos a nado incluso en condiciones meteorológicas extremas.
Este repunte ha tenido además un fuerte impacto humanitario. En lo que va de año se ha alcanzado la cifra récord de 45 personas fallecidas en el mar, una estadística que refleja la peligrosidad de las travesías y la presión constante que soportan los servicios de seguridad y emergencia en la ciudad.
Desde la AUGC insisten en que la combinación de temporal, entradas masivas y falta de medios coloca a los agentes en una situación límite, tanto en términos de seguridad personal como de capacidad operativa, y reclaman una respuesta inmediata para evitar que episodios como el de este sábado vuelvan a repetirse.